Mendoza - Las Heras Las Heras
domingo 13 de agosto de 2017

Comenzó vendiendo baterías en su casa y hoy fabrica su propia marca

Roberto García es el representante exclusivo en Cuyo y La Rioja de baterías Pestrolite. También, en su propia planta en Las Heras, fabrica la marca Bronco. Es líder en Argentina en la venta de baterías activadas para motos.

La historia de Roberto García es una de esas historias que bien merecen la pena ser contadas. Es el recorrido de un hombre que se animó a soñar, se propuso una meta y, con el apoyo incondicional de su familia, no se detuvo hasta alcanzarla. Por eso García hoy es dueño de una reputación bien ganada en el negocio de las baterías en toda la Argentina.

"Si volviera a nacer haría baterías desde el primer día de mi vida", dice con convicción este empresario de 73 años, en su centro de distribución, en Moldes 1.432, de Guaymallén.

Allí, en Baterías García, en un predio de 1.200 metros cuadrados, se comercializan las marcas Prestolite (la firma es representante exclusivo para todo Cuyo y la Rioja), Óptima, Trojan y Bosch, además de la Bronco, que la misma familia García fabrica en su planta totalmente automatizada que montó en el Parque Industrial de Las Heras tras realizar una inversión millonaria, con fondos propios y un préstamo del Banco Nación.

"Tenemos la batería para cualquier tipo de necesidad, ya sea: autos, camiones, maquinas viales, motos, solares e industriales, cumpliendo requisitos equivalentes a una pieza original", destaca García.

–¿Cómo decidió ingresar en el negocio de las baterías?
–En un momento de mi vida, además de trabajar en el banco Crédito de Cuyo, comencé a vender almanaques. La experiencia duró muy poco (se ríe). Entonces pensé en vender un producto que no fuera estacional. Así surgió la idea de vender baterías. Me di cuenta que una persona empuja dos veces el auto, a la tercera va y compra un batería. Así, en el fondo de mi casa, que era muy chica, comencé con el armado de baterías. Se trataba de un mundo totalmente nuevo y desconocido para mí, yo lo único que sabía de baterías era que eran unas cajas negras y cuadradas, nada más (se ríe). En nuestros inicios empezamos armando cuatro baterías por las tardes cuando yo salía del banco.

–Y después resolvió meterse de lleno en este negocio y desde entonces no paró de crecer...
–Sí. Pero en nuestra historia hemos superado varios desafíos, varios momentos bisagra. En un momento nos iba bastante bien, pero nos dimos cuenta que la batería de brea iba a desaparecer con el transcurso del tiempo. Vimos que lo que se venía era la batería termo sellada, de plástico, que es más higiénica y tiene una mejor presentación. Allí comenzó nuestra carrera comercial con la marca Prestolite, cuyo fabricante Jhonson Controls es el mayor productor de baterías en el mundo. Somos importadores de esta marca, que tiene su fábrica en Sorocaba, San Pablo, en Brasil.

–¿Cómo surgió la idea de fabricar su propia marca, la Bronco?
–Nos dimos cuenta que, haciendo un paralelismo con el mundo de la vitivinicultura, teníamos el Chandon de las baterías que es la marca Prestolite, pero que nos estaba faltando el tetra brik, que en la pirámide del consumo es el que más se vende. Y nosotros queríamos atender a estos dos mercados. Así fue como creamos nuestra marca propia, la Bronco, que ya es conocida en todo el país. Es una batería que hacemos en nuestra fábrica en el Parque Industrial de Las Heras, que está totalmente automatizada. Fabricamos una batería de bajo precio, pero de alta calidad respetando estándares de calidad de Europa y Estados Unidos. Lo único que compramos afuera es la caja, los demás componentes, que son el óxido de plomo y las rejillas, los hacemos nosotros. Hoy producimos 5.000 baterías al mes, pero tenemos capacidad para llegar a 20.000 si trabajáramos en tres turnos.

–¿En algún momento tuvieron dificultades con las restricciones a las importaciones?
–Sí. Pero ojo: nosotros siempre tuvimos stock, hubiera o no restricciones a las importaciones. Hasta el 2007 se pudieron importar las baterías con absoluta libertad pero, a partir de ese año, la política económica cambió con el ingreso de Guillermo Moreno a la secretaría de Industria y Comercio. Un día le enviamos un correo electrónico a Moreno explicándole que estábamos levantando una fábrica pero que, mientras tanto, necesitábamos seguir importando. A las 72 horas me llamó al celular el mismo Moreno en persona, yo no lo podía creer. Me dijo: "Que tal García, la Argentina necesita que vos exportes. Si vos exportas, te doy un valor del dólar para la exportación y otro valor del dólar para la importación. Ponéte las pilas y comenzá a exportar".
Así fue como comenzamos a exportar mosto concentrado a Sudáfrica y Moreno nos abrió el grifo de las importaciones. Pero esa fue una experiencia circunstancial, nuestro negocio siempre ha sido el de las baterías, no nos interesa, ni sabemos hacer otra cosa que no sean baterías.

–¿Cómo les va con la comercialización de baterías para motos?
–Ingresar en este negocio también fue una gran bisagra en la vida de nuestra empresa. En un primer momento empezamos a importar baterías para motos de Indonesia y de Taiwán. Ahora las importamos desde China, que ya vienen con nuestra marca Bronco. En la Argentina es muy difícil fabricarlas. Hoy las vendemos en toda la Argentina, ya nos conocen en todo el país. Somos líderes en el mercado en baterías activadas para motos.

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"Si volviera a nacer haría baterías desde el primer día de mi vida", dice Roberto García.

-¿Cuál ha sido el secreto de este éxito?
–Uno de los secretos es la actitud, la firme decisión de querer estar siempre entre los mejores del rubro y no quedarse en la mediocridad. Nosotros a los clientes les damos todas las soluciones que vienen a buscar a Baterías García. Ya hemos logrado integrar toda la cadena comercial, entonces, cuando llegás a este nivel, las cosas son más fáciles.

–¿Qué reflexión puede hacer tras todos estos años de trabajo?
–Pasaron muchas cosas lindas. A nosotros, a Baterías García, ya nos conocen en toda la Argentina, en gran parte, porque siempre fuimos fieles a nuestro lema de que la calidad no se negocia. Yo siempre digo que si volviera a nacer haría baterías desde el primer día de mi vida. Pero más allá de este crecimiento, lo más importante, en todos estos años, ha sido el permanente apoyo de mi familia compuesta por mi señora María Cristina Díaz y mis hijos Sebastián y Carolina, siempre hemos estado todos unidos. Sin ellos, no hubiera llegado hasta este lugar. Mi empresa ha superado muchos momentos bisagras, muchos desafíos en todos estos años. Y vamos por más. En mi casa no se habla de otra cosa que no sea de baterías. Con mi hijo Sebastián, que es mi principal colaborador y será mi sucesor en la empresa, vivimos debatiendo que tenemos que hacer para permanecer y crecer en el mercado.

Su perfil
Su carrera
Roberto García, de 73 años, trabajó durante mucho tiempo en el banco Crédito de Cuyo donde se desempeñó como tesorero, contador y Gerente. Por las tardes, cuando salía del banco, se ponía a armar baterías en el fondo de su casa. "Hoy mis ex patrones me vienen a comprar baterías a mí", cuenta orgulloso.
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