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domingo 03 de septiembre de 2017

Científicos alertan de que la escasez de nieve llegó para quedarse

En los próximos inviernos habrá pocas nevadas en la cordillera y más lluvias en el llano. Aconsejan nuevas formas de recolección de agua.

Durante todo agosto, no hubo ningún día en el que la estación meteorológica de Horcones, en plena alta montaña, registrara nieve. Nada, cero. Más de 30 días sin una gota de nieve. El panorama de una posible crisis hídrica para el verano está cada vez más claro, pero más allá del futuro inmediato, especialistas del Conicet advierten de que el cambio climático para las próximas décadas continuará dejando inviernos cada vez con menos nieve y con más agua en el llano.

"Hay una tendencia a tener menos agua de nieve y más en el llano pero la variación climática no es lineal", explicó Juan Rivera, doctor en Meteorología e investigador del Programa Regional de Meteorología (PRM) del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla), del Conicet. De acuerdo con los datos de los últimos 30 años en la estación más al oeste que tiene registros (Polvaredas) y la que está más al este (Villa Atuel), hay una tendencia a tener menos agua de lluvia y menos nieve en el oeste mientras que hay más lluvias en el este.

Diego Araneo, doctor en Ciencias de la Atmósfera y director del PRM, explicó que los inviernos de la última década se han caracterizado por una muy escasa acumulación de nieve en la cordillera. "Los modelos climáticos prevén que esta tendencia a la escasez de nieve en alta montaña continuará en las próximas décadas, interrumpida sólo por algunos años de leve superávit de nieve", adelantó.

Sin embargo, el especialista contó que las precipitaciones estivales en el llano presentan un comportamiento contrario. "Analizando las series de lluvia anual para San Juan y Mendoza del período 1960-2010, se observa un aumento en el acumulado anual para días con precipitación extremas de alrededor de 51mm. Al mismo tiempo, ha aumentado la racha anual máxima de días consecutivos sin lluvia en alrededor de 12 días. De esto se concluye que ha habido una tendencia a mayores cantidades de lluvia acumulada en pocos días (lluvias más intensas) pero separados por períodos sin lluvia relativamente más largos", analizó el científico.

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Otras formas de administrar
Considerando que el cambio en las precipitaciones tanto de nieve como de agua es una realidad, los especialistas recomiendan también la posibilidad de analizar nuevas formas de recolección y administración del agua.

"El sistema de irrigación en nuestra provincia está principalmente diseñado para el aprovechamiento de la nieve acumulada en invierno y su posterior derretimiento con la llegada de la primavera. Si bien un incremento en las precipitaciones de verano pueden atenuar los efectos de la falta de acumulación de nieve invernal, por ejemplo haciendo que se puedan demorar los turnos de riego, el probable incremento simultáneo de rachas secas (sucesión de varios días seguidos sin lluvias) exigirá también diseñar estrategias de almacenamiento y manejo de agua de lluvia estival, práctica que actualmente no se realiza", opinó Araneo.

Patricia Puebla, coordinadora de la Red Integral para la Gestión del Agua (RIGA), que funciona en la Facultad de Ciencias Económicas de la UNCuyo, dijo que una de las alternativas al uso de agua de deshielo es la explotación de las aguas subterráneas. "En Mendoza cada uno de los usuarios accede al derecho y la utiliza, se necesita electrificar para la extracción por bombas y tiene un costo importante, por eso no es tan fácil acceder. Se podría pensar en instalaciones tipo comunitarias en donde sea el Estado el que traiga el agua", sugirió.

"No podemos esperar a que nos sorprenda el hecho de que nos quedemos sin agua, hay que empezar a corregir ahora, entendemos que desde ya tiene que haber un cambio, proteger las fuentes que tenemos, no contaminarlas, no mal usarlas", remarcó.

Opinó que también se pueden hacer campañas para la reutilización del agua que se puede afectar a distintas aplicaciones. "Los efluentes tratados pueden usarse para regado de parques jardines. Hay algunas empresas que lo están haciendo, que parquizan y hacen ese reúso. Son emprendimientos de gente que está comprometida con el ambiente. El agua que se utiliza en la cocina, de lavado de vajilla, también se puede reutilizar", comentó.
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