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sábado 20 de mayo de 2017

Chapanay City, la fan page del Este que vive del humor y la ironía

Fue creada por dos nativos de ese distrito de San Martín y ya suma 75.000 Me Gusta en Facebook. El costumbrismo es su principal argumento para llegar al éxito en el ciberespacio.

Lo que nació como un juego entre amigos ahora tiene 75.000 Me gusta, viene sumando hasta 1.000 por día y es uno de los fenómenos cuyanos en internet: Chapanay City. Es una fanpage de Facebook, quizá el primer espacio autóctono que incursionó en los memes y que se regodea con humor e ironía. Los administradores son dos jóvenes nacidos y habitantes del pueblo Chapanay, en San Martín, "aunque hemos escuchado que algunos aseguran que los que hacen Chapanay City son dos porteños que trabajan desde Buenos Aires", se ríen los autores.

Martín ahora tiene 23, estudia Diseño Gráfico en la UNCuyo y creó la página en 2013, como un punto de encuentro para un grupo de amigos. Eduardo tiene 24, es profesor de Educación Física y se sumó después. Ambos son vecinos, viven a dos cuadras uno del otro, en la villa tan histórica y tan pintoresca, quizá como muchas de Cuyo. Además, ahora hay colaboración de algún otro pariente/amigo que le saca jugo a Chapanay City en Twitter. "Ya estamos en todas las redes sociales y no es fácil hacerlo solo entre dos, cuando es un hobby y cada uno tiene sus ocupaciones", cuenta Martín.

Este éxito, esta repercusión que –según ellos– "no buscábamos y nos tiene sorprendidos", se basa en un humor costumbrista, en la ironía y en el ingenio, apoyándose en la complicidad del lector, aunque sea con un retruque. Por eso se apoyan en bromear con el estrecho mundo mediático mendocino, con la rivalidad con los sanjuaninos, con las peripecias que se viven a bordo del transporte público, con el circo vendimial y con todo lo cuyano que se preste para reírse de uno mismo. "Tratamos de evitar lo político y lo religioso, porque ahí es más fácil que alguien se sienta afectado", dice Martín, mientras Eduardo sostiene que "parte de la repercusión de la página es que fuimos los primeros en explotar los memes".

Sin embargo, los picos de crecimiento se produjeron con la publicación de textos muy logrados y representativos.

Cada publicación suma muchos Me gusta, pero lo interesante es que genera muchos comentarios e interacción, que retroalimentan a Chapanay City. "Nos sugieren temas. Ocurre algo y ya hay un comentario proponiendo que hagamos algo con eso", dice uno de los administradores.

Juegan con el anonimato. Prefieren que sus caras y sus apellidos sigan siendo un interrogante. Saben que es parte del juego y de la atracción, por más que entre los 1.300 habitantes de Chapanay se sepa quiénes han hecho famoso al distrito. "Es muy loco ver que ahora alguien que no es de acá pasa por la ruta y se saca una foto en el cartel que dice Chapanay y lo sube a las redes, como si se tratara de un lugar famoso", dice Martín. Y es cierto. De pronto y por estos dos jóvenes que solo pretendían divertirse, el lugar ha sumado un valor agregado que era impensado.

En San Juan y en San Luis hablan de ellos. Especialmente los sanjuaninos, que se suman para replicarles algunas bromas y responderles algunas burlas, mientras los administradores se encargan de indicar que "siempre es para diversión de todos, nunca como desprecio".

Entonces postean: "San Juan estaría planeando lanzar una bomba a Mendoza. 'La neeeña de todas las bombas', además de su poderío explosivo viene cargada con piedras adentro como perdigones. Ampliaremos".

Aún no han ganado ni un centavo con Chapanay City. Pero algunos ya han empezado a coquetear con ellos e, incluso, algunos medios importantes les han sugerido sumarlos a su equipo para que se hagan cargo de una sección de humor. Martín y Eduardo ven tentadoras esas propuestas, pero por ahora no les quita el sueño sacar rédito de la página.

"Vamos a registrar el nombre y luego veremos qué hacer", dicen.

Son inteligentes, son rápidos, son originales. Les va bien y les irá mejor. Lo bueno es que se sienten orgullosos de su lugar de origen y, si a ellos les va bien, le irá mejor a su pueblo.

Los personajes de la Viña

Publicado el 15 de febrero en plena Vendimia, este fue uno de los posteos más comentados y compartidos.

EL AVARIENTO: este sujeto no piensa en otra cosa que no sea llenar el tacho, está como en trance, poseído, ni siquiera se para a tomar agua. Siempre le saca 40 tachos al segundo. No habla, es un vietnamita.

EL FLOJO: siempre que sube al camión va 75% dormido y 25% despierto, es el último en bajarse y a la hora y media de haber llegado a la finca pregunta si falta mucho para llegar al camión. Trabaja día por medio.

EL FAMILIERO: cae siempre con la mujer y con todos los hijos. Se encarga de cortar y acarrear. Los hijos –que suelen ser generalmente tres o cuatro– tienen como tarea recoger los racimos que se caen al suelo y meterlos en un balde. En cuanto a la mujer hace el trabajo de mechera: chorea los racimos buenos al boludo de la hilera de al lado.

LOS JODONES: no trabajan y no dejan trabajar, se gritan cosas, tales como: "socio", "cuñao", "Valerio", "...a ella", "te peché", "chupala", etcétera. Generalmente suelen estar en grupos de tres o cuatro, hablan y se ríen todo el tiempo del pedo que se agarraron el fin de semana. Siempre se ponen uno del lado del otro para romperse las bolas mutuamente.

El ROCKOLA: cosechador estándar, lo único que hace es poner música con el teléfono para toda la cuadrilla. Teléfono echo mierda, pero de batería infinita le dura la pila todo el día. Escucha enganchados de Walter Olmos y La Repandilla.

EL SUCIO: este sujeto es equivalente al avariento, con la diferencia de que este trabaja de forma desastrosa, mosteado, pegajoso, rompe los brotes y deja los racimos reventados en el piso. Cuando carga el tacho siempre le echa hojas, brotes, sarmientos, cepas, alambres y hasta un Falcon 73 si tiene espacio con tal de llenar el tacho rápido.

EL AMANECIDO: siempre llega en pedo. Salió la noche anterior y se chupó la vida. Trabaja para tomar el fin de semana.

EL MOTIVADOR: el Mascherano de la viña siempre aparece cuando se debe llenar el último camión. Arenga a toda la cuadrilla para terminar e irse a la mierda a la casa.

LOS USAIN BOLT O ATLETAS OLíMPICOS: cual 100 metros llanos, estos sujetos arman un espectáculo atlético único, juegan carreras con el tacho al hombro y quien gana se lleva el condecoro de los demás cosechadores y un fernet Branca que le apostó al otro.

EL VIEJO: experimentado, sabio, curtido. Tiene arriba de 60 años, tiene PAMI y tiene más arrugas que frenada de gusano. Trabajó toda la vida en la viña y está como nuevo. Fuma armados.

LOS BOLITAS: guapos, no hablan. El 50% del camión lo llenaron ellos y siempre tienen la jeta como Popeye con dolor de muelas debido al medio kilo de coca que vienen mascando.

EL CAPATAZ: encargado de la cuadrilla, siempre anda con cara de culo. Organiza que todo esté en orden y puede funcionar como recogedor para cagar a pedos en el camino a los cosechadores. Es una pistola. Siempre pone a la hija a repartir las fichas. Su frase más característica es "echale menos hojas la concha de tu hermana".

EL PATRÓN: aparece muy pocas veces, pero cuando lo hace siempre llega en una Hilux blanca o gris y pasa a 80 km/h por el callejón con tal de llenarte de tierra. Muy pocas veces se para. Cuando lo hace es sólo para hablar con el capataz. Si este último no está simplemente se baja y se afirma en uno de los palos de la hilera y contempla su producción cual Pablo Escobar, pero de Ugarteche.

LA FICHERA/O: el peor puesto de la cosecha. El trabajo es el menos entretenido: consta en entregar las fichas (de metal berreta o de plástico verde) por cada tacho que se hace. La única forma de pasar el rato es encestar la ficha en el tacho cual Michael Jordan en la NBA.

EL CAMIONERO: el Schumacher de los parrales, sale bien temprano a buscar a todos. Sin él la cosecha no se lleva a cabo. Sin embargo, ya en el sitio su trabajo se reduce a hablar por Nextel con sus amigos de iguales características físicas . Su culo toma una forma peculiar y característica y su grieta se extiende hasta la espalda, condiciones que al camionero hacen orgulloso.


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