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miércoles 08 de junio de 2016

Cada vez más: colapso de atención y agresiones en el Hospital del Carmen

Desde el sanatorio de Godoy Cruz aseguran que hacen lo posible por satisfacer las demandas y que la violencia que sufren es cada vez más frecuente.

La atención en el Hospital del Carmen en Godoy Cruz quedó este martes colapsada y mostró sus falencias.

Las urgencias se acumularon, con el correr de las horas, e hicieron que los médicos y enfermeros disponibles por turno no fueran los suficientes para socorrer tanta demanda.

Con todas las camas ocupadas, muchos enfermos de emergencia tuvieron que ser trasladados a otros hospitales.

Fuentes de ese sanatorio contaron que la estructura del sistema de atención ya no alcanza a cubrir el requerimiento de tantos pacientes y cada vez se hace más difícil el trabajo cotidiano.

En medio de las dificultades que atraviesan los galenos para cumplir con su labor, son cada vez más frecuentes los episodios de violencia contra ellos.

El caso más reciente ocurrió este martes a la tarde, después de que una anciana falleciera en la guardia. Según sus familiares, Felisa Jaso, una mujer de 97 años que murió por una insuficiencia respiratoria, había sido abandonada en una habitación y perdió la vida porque no recibió la atención que necesitaba en tiempo y forma del personal del sanatorio.

Gustavo González (57), uno de los familiares, aseguró que si hubiese recibido el trato que requería esta mujer de avanzada edad, su cuadro de neumonía podría haberse resuelto, Felisa seguiría viva y ellos no tendrían que estar lamentando la pérdida de un ser querido.

Sin embargo, las versiones del hospital y la policía no coinciden con la de estos familiares. Según los uniformados entrevistados en las inmediaciones del sanatorio, ayer después de las 20, tuvieron que asistir hasta el hospital para darle una mano al personal de seguridad en un conflicto que se había desatado en la guardia.

Personal de seguridad privada y administrativos del Hospital del Carmen aseguraron que dos familiares de Felisa, después de enterarse de que la mujer estaba muerta, ingresaron a la guardia del sanatorio gritando y tras cruzarse con los médicos y enfermeros, los agredieron amenazándolos de muerte.

La médica que atendió a Felisa, quien está embarazada, debido a las amenazas de estas dos personas tuvo que ser atendida de urgencia, ya que comenzó a sentir contracciones.

El médico que la remplazó, mientras trataba de explicar a los familiares la situación, recibió un golpe en la cabeza y huvo que realizarle una tomografía para determinar si no tenía fracturado el maxilar.

También fueron violentados dos enfermeros, una de las chicas de limpieza y tres guardias de seguridad terminaron con las caras sangrando.

Todos los involucrados radicaron denuncias en la policía. Para el personal que trabaja en el hospital, la gente se confunde a la hora de descargar su violencia, argumentan que hacen todo lo que pueden y trabajan con esfuerzo para defender la vida de sus pacientes.
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