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martes 01 de agosto de 2017

Búsqueda de identidad: "A mí me vendieron y me enteré hace pocos meses, a los 47 años"

Yamile Abraham nos contó su caso. Como ella, hay cerca de 100.000 personas en Mendoza que buscan a sus verdaderos padres

El Estado argentino ahora tiene una base de datos de personas que buscan su identidad biológica, sean hijos que dudan de su origen o madres que fueron separadas de sus bebés en el momento del parto.

Estimaciones hechas por organizaciones civiles, que trabajan desde hace años en estas búsquedas, indican que alrededor de 3 millones de argentinos sufren este problema.

En Mendoza, serían unas 100.000 personas las afectadas, aunque para la Red de Integrantes por la Adopción, dicha cifra podría duplicarse.

Una de ellas es Yamile Abraham, de 47 años, quien relató su historia a Diario UNO de la siguiente manera:

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Yamile Abraham. Relató a Diario UNO su  historia de vida.
Yamile Abraham. Relató a Diario UNO su historia de vida.

"Me enteré hace cinco meses que no soy hija de mis papás. Siempre tuve esa sospecha y me enteré por un familiar y así empezó la búsqueda. Encontrar primero una partida de nacimiento fraudulenta, que dice lugar y fecha, y que nací en el departamento donde vivían mis padres, firmada por una partera.

"Apenas googleé el nombre de la partera, aparecieron millones de casos relacionados a esta partera, antes, durante y luego de la dictadura, a tal punto que fue presa por eso, pero murió.

"Yo nací en Lanús, Buenos Aires. Según supe, ella tenía un esposo médico y varias clínicas que hacían abortos, donde trabajaban varias parteras. Cuando el embarazo estaba más adelantado, se quedaban con el bebé y lo vendían. Yo fui vendida. Mis padres me contaron que cuando fueron a esta clínica, a todos les contaron la misma historia, que era una mamá joven que no podía hacerse cargo del bebé y por eso se lo entregaba. Además, que había ese día 5 bebés en disponibilidad para que los vieran y eligieran, así los pagaban y se los llevaban.

"Así de crudo, en una nursery nunca hay 5 bebés para adoptar. Ahora que conozco el otro lado de la historia, es evidente lo que pasaba. A las madres les decían que su hijos habían muerto, que era mejor no verlos porque si no nunca iban a superar esa pérdida y así los vendían. Cuando supe la verdad, sentí un alivio absoluto, fue como tocar con los pies, por primera vez, la tierra. Tenía la sensación, pero jamás pude encontrar un hueco en mi familia, alguien que dudara, nunca me dijeron nada, pero yo sentía que no encajaban un montón de cosas".

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