Mendoza - Malargüe Malargüe
lunes 11 de septiembre de 2017

Arqueología forense ante la evidencia

"Durante el trabajo de campo se pueden obtener muchas impresiones, pero a medida que empezás a limpiar las piezas y a estudiarlas en el laboratorio, se obtiene información concreta", indica Hugo Tucker, dos meses después de llevar la colección de esqueletos hallados en Malargüe (sur de Mendoza) a examinar.

Fue entrevistado mientras el antropólogo Adolfo Gil volaba a Estados Unidos para analizar las muestras y contrastar los resultados de los laboratorios argentinos con los de otro país y calibrar mejor las fechas.

Según la arqueología forense existen diferentes sistemas de entierro: dependiendo del número de cuerpos pueden ser individuales o colectivos. En el primer caso se encuentra el esqueleto con todas sus relaciones anatómicas y no es observable ningún tipo de tratamiento porque la persona murió y fue enterrada en el lugar; mientras que en el segundo los restos se encuentran sin relación y hay varios individuos mezclados en la misma fosa. Aquí sí se produce un proceso posmortem.

Tucker precisa que identificaron ambas formas de entierro. En una cuadrícula recuperaron a una persona boca arriba, que murió y fue enterrada en el lugar con otros seis cuerpos y en la otra, los elementos anatómicos y óseos de las extremidades estaban dentro de la caja torácica con el cráneo. Se comprobó el proceso posmortem de algunos cuerpos que estaban en paquetes y los huesos tenían marcas de corte.

"Las poblaciones originarias ya pidieron la restitución de estos cuerpos. Con este paso se cierra el ciclo. Se hace el descubrimiento, se explora y extrae, se trabaja en el laboratorio y se vuelven a colocar los restos a su lugar original", manifiesta Tucker. Eva Peralta explica que después de trabajar con el nuevo grupo de entierros detectados, iniciarán los procedimientos para que los restos sean nuevamente puestos de donde fueron extraídos.
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