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lunes 28 de noviembre de 2016

Antes de continuar viaje, "deambulan" por Mendoza

Marianela Appon y Juan Niemetz viajaron catorce meses por el mundo y preparan un nuevo derrotero. De vuelta en Mendoza dan charlas en escuelas. "Los sueños se cumplen, hay que saber enfocarse".

"Si uno se enfoca en sus sueños, se cumplen. Queremos simplemente que la gente luche por lo que quiere. Lo nuestro fue viajar, pero nosotros nos encargamos de que entiendan que cada sueño es válido más allá de que les digan que es una locura o que los tiren para abajo", aseguran Marianela Appon (25) y Juan Niemetz (27), transmitiendo alguno de los mensajes que por estos días dan en las escuelas e instituciones, adonde dictan charlas para alumnos de distintas edades.

Ellos, que hablan casi al unísono porque comparten mucho más que un noviazgo, se valen para demostrar sus afirmaciones de la reciente experiencia de haber viajado durante 14 meses por gran parte del mundo, trabajando a cambio de hospedaje y comida. Es que "los deambuladores", como denominaron a su proyecto educativo multicultural, están nuevamente en Mendoza, de donde son oriundos, dando capacitaciones y proyectando su nueva travesía que se iniciará a mediados de 2017, con Latinoamérica como destino elegido.

La sancarlina y el alvearense, ambos administradores de empresas y novios desde hace más de 2 años, sorprendieron a sus familiares con su llegada a Mendoza el 9 de septiembre, a pesar de que todos creían que estaban cosechando uva en España. La decisión del regreso, que es parte de un parate más que la culminación de un viaje, como aclararon, se había iniciado en mayo a raíz de un problema en la rodilla de Marianela. Sin embargo, esto no impidió que los últimos meses atravesaran gran parte de Europa haciendo dedo, como acostumbraron desde el itinerario que iniciaron en julio de 2015.

"Ya no teníamos un solo peso porque habíamos comprado el pasaje a San Pablo y desde Georgia teníamos por delante más de 5 mil kilómetros", relató Juan sobre lo que les deparaba desde entonces para los últimos meses en los que pudieron atravesar Turquía, Bulgaria, Eslovenia, Croacia, hasta Barcelona. De allí tomaron el vuelo a Brasil, donde repitieron el procedimiento de pedir que los alzaran de la ruta y los llevaran. Lo que ocurrió con fortuna hasta la frontera con Argentina.

Allí, donde ellos temían un poco por su seguridad, confesaron que la vida volvió a darles una cachetada –como afirmaron– para demostrarles que hay que dejar de lado los prejuicios. Ese es uno de los principales aprendizajes que asumen tuvieron a lo largo de todo el viaje.

"El mundo está lleno de gente maravillosa, ese fue el principal aprendizaje. El resignificar la humanidad de la gente que nos ayudó con lo que podía. El no quedarse con lo que escuchás o leés. Buscarlo, verlo y que vos mismo generés tu punto de vista. Los miedos que sirvan de motor y no de ancla", aseguró Marianela sobre su experiencia.

"Tenemos prejuicios o preconceptos que está bueno preguntarse por qué los tenemos. Y si está la posibilidad de derrumbarlos, hacerlo", agregó Juan, ejemplificando con los musulmanes. "Cuando damos la charla les preguntamos: si decimos musulmán ¿en qué piensan? y lo relacionan con una bomba. Mientras, las mayores expresiones de humanidad nosotros las recibimos de ellos", amplió Niemetz, para dar cuenta de algunos mitos que gran parte de la población tiene.

Según le adelantaron a Diario UNO, que dio a conocer su historia para el día de los enamorados, parar un tiempo en sus tierras natales será sólo cuestión de meses, mientras reúnen dinero. Para eso están criando gallinas, trabajando en una bodega de General Alvear, en una finca y armaron una huerta para poder obtener productos con los que hacer dulces y recetas según los conocimientos gastronómicos que recabaron por donde anduvieron.

Mientras vuelven a armar los bolsos y el itinerario que, por ahora, se proyecta para seguir hacia México, por el Oeste, y para emprender el regreso desde allí por el Este, comparten lo vivido con la comunidad a través de charlas sobre economía política o emprendedorismo, siguiendo el objetivo educativo del proyecto, pero más por placer. "Es que ninguno de los dos caímos de lo que habíamos hecho hasta ahora, cuando la gente pregunta, o te saluda porque conoce lo que hicimos. Pero creemos que nunca te termina de caer la ficha. "¡La pucha!", seguimos diciendo. Es increíble", coincidieron.

"Viajar permite que nos demos cuenta de que nos manejamos con preconceptos. Las mejores ayudas las recibimos de musulmanes" (Juan Niemetz, administrador de empresas).

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