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miércoles 24 de agosto de 2016

"Ante la sospecha de bullying hay que separar a los chicos"

Lo dijo el especialista en convivencia escolar, Alejandro Castro Santander, frente al caso del instituto del Tomba. La DGE asegura que habían intervenido y que los padres no suelen darle tiempo al establecimiento para que resuelva

El caso de violencia que sufrió un niño de 8 años en una institución de educación privada puso de relieve cuál es el rol del Estado y, más precisamente, de la Dirección General de Escuelas (DGE) sobre colegios rentados frente a este tipo de situaciones. La cuestión es simple: tienen que asegurar el derecho de todos los niños a la educación y resguardar su dignidad, tanto de las víctimas como de los victimarios.

Emma Cunieti, subsecretaria de Planeamiento y Evaluación de la Calidad Educativa, opinó en radio Nihuil que lo que ocurrió en el instituto Club Godoy Cruz Antonio Tomba es lo menos aconsejable en casos como estos. "No hay que sacar al chico que es víctima, hay que ver qué pasa con el victimario, porque el problema de bullying es un problema de la institución, es muy importante la pedagogía de la mirada, que el adulto mire y desnaturalice cualquier situación que pueda ser considerada de violencia para un chico", dijo la funcionaria.

Según la directora de Educación Privada de la DGE, Beatriz Della Savia, esta cartera ya estaba al tanto de la situación entre víctima y victimarios del instituto del Tomba porque los padres habían puesto al tanto a la directora y a la supervisión.

"Al niño lo cambió la mamá por una decisión personal, tiene derecho a hacerlo. El inconveniente es que los papás no le dan tiempo a la institución para trabajar la problemática. Si bien es cierto que hay víctima y victimario, estamos hablando de niños que tienen adultos responsables. El acto de mediación lleva un tiempo, que los papás no saben comprender, no hay que minimizar los hechos. Como estamos hablando de niños, la institución por ahí ha hecho acciones, pero no se los informa a los papás que denuncian porque también están protegiendo a los niños que son denunciados", justificó Della Savia frente al accionar del colegio.

Sin embargo, para el especialista y director del Observatorio de Convivencia Escolar de la Universidad Católica Argentina, Alejandro Castro Santander, ante la mínima sospecha de un caso de hostigamiento, víctima y victimario no pueden estar juntos en el mimo establecimiento. "Hay consenso internacional sobre eso. Que la directora se vaya enterando de que tuvo este caso y tiene muchos más, yo mismo he dado charlas en esa escuela a pedido de los padres", afirmó.

Castro Santander enfatizó en que cualquier padre con un chico que le cuenta lo que le pasó a este niño no lo manda más a la escuela. "La sola sospecha ya es determinante para separar a víctima y victimario. No pueden estar juntos mientras vemos qué hacemos. Hay un chico que la está pasando mal y uno que le hace la vida difícil, y eso hay que romperlo", aseguró.

Della Savia explicó cómo funciona el protocolo de acción en casos de acoso que ocurren en escuelas públicas de gestión privada. "Primero resuelve la escuela, después si es necesario interviene la supervisión, y después de ahí más arriba la supervisión hace intervenir a otros organismo si es necesario. Ante cualquier situación de vulneración, sea como sea que nos enteremos, se interviene, se manda a la supervisora, que de una vuelta a la institución. En este caso los papás habían hecho acciones ante la dirección y después en la supervisión, y sí se habían tomado medidas", dijo la funcionaria.
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