Abrazos eternos y lágrimas de desahogo ante las sentencias del megajuicio

Centenares de personas se reunieron en las escalinatas y veredas de los tribunales federales para escuchar las sentencias

En la calle pide a gritos juicio y castigo, dice Attaque 77. En esta ocasión no habían gritos, pero sí el mismo pedido. Abrazos eternos, lágrimas de desahogos, un silencio expectante y una serie de aplausos que lo rompían de vez en cuando. La lectura de la sentencia del megajuicio por delitos de lesa humanidad reunió a centenares de personas que se apostaron frente a los tribunales federales, obligando a cortar la Avenida España.

Larga espera

La lectura de sentencia estaba prevista para las 18, pero los familiares de las víctimas no podían esperar tanto. Muchos ya lo habían hecho durante cuatro décadas, pero ahora era el momento de obtener Justicia.

megajuicio.jpg

Antes de las 16 un grupo grande de personas se habían comenzado a juntar en las escaleras de Casa de Gobierno. A medida que pasaban los minutos, el número crecía, pero también algunos rumores. "Dicen que a los jueces les van a dar pocos años", aseguraban algunos, mientras otros preferían la esperanza. La Policía, en tanto, armaba un vallado.

Eran más de las 17 cuando aparecieron esos rostros inmortales del pasado. Se trataba de la cara de los desaparecidos mendocinos. Tampoco podían faltar a la cita. Allí también estaban los pañuelos.

megajuiciojpg

Rápidamente las escalinatas, la vereda y la calle fueron ocupadas por muchas personas. Sus rostros mostraban nervios e impaciencia. Ya eran pasadas las 18 y los jueces que conformaban el Tribunal Oral Federal 1 no aparecían. Hasta que lo hicieron y el silencio se apoderó de la calle.

"Te desprendes de mí, yo me quedo en vos"

En primera fila se destacaban varias personas, entre ellas una mujer, cuya emoción la traicionaba ante cada sentencia. A un metro de ella, una joven de alrededor de 25 años era apoderada por sus propios nervios. En ambas, una lágrima se escapaba ante la primera perpetua, que fue para el ex Jefe de la Policía, Alcides Francisca.

megajuicio.jpg

En un costado de las escalinatas, cinco madres de plaza de Mayo escuchaban en silencio cada nombre, cada sentencia. En tanto, los aplausos abrazaban cada condena.

megajuicio madres.jpg

Pero fue la sentencia a Otilio Romano la que rompió con el ritual de aplausos. La secretaria del tribunal terminaba de leer la palabra "perpetua" y una ovación, aplausos y abrazos se desataron por toda la escalinata y dentro de ellos, brotaron las lágrimas por montones. Ya no eran las dos mujeres de la primera fila las únicas en llorar, ahora eran muchos y no importaba el género.

Embed

La segunda ovación se dio minutos después cuando otro ex juez, Luis Miret, también recibió perpetua. Los que no habían derramado lágrimas con Romano, ya no pudieron contenerse. La actriz Mariú Carreras se hundía en los brazos de la mujer que se encontraba a su lado. Las madres seguían en silencio, pero ya varios se acercaban a abrazarlas.

La misma situación se vivió con las sentencias a Rolando Carrizo y Guillermo Max Petra Recabarren. A esa altura ya no existía el vallado hecho con cinta policial. Los abrazos se multiplicaban y comenzaba a oírse una vez más: "Como a los nazis les va a pasar, adónde vayan los iremos a buscar".

20170726_174223.jpg

Quién sabe Alicia éste país

La condena a los jueces fue el final de la lectura. Casi como si fuese una película en donde lo más fuerte queda para el final.

Muchos fueron abrazar a las Madres. La alegría ya no se contenía. La emoción tras tantos años de lucha era imposible de ocultar. María Domínguez se apoderaba del micrófono, con la garganta llena de palabras,

"Es importantísimo lo que se ha logrado con la lucha. Si nos quedábamos llorando, como nos decían los militares, ya se hubiese olvidado", dijo ante la mirada de todos, mientras agregaba un mensaje, lo más parecido a un pedido: "No hay que bajar los brazos", repitió, mientras se intentaba contener.

Fuente:

Más Leídas