Mendoza Mendoza
lunes 11 de abril de 2016

A tres años del balazo que recibió en su cabeza, Pablo Quiavetta recuerda su caso

Fue baleado por una banda de ladrones en el parque San Martín en abril de 2013. Estuvo al borde de la muerte, pero milagrosamente salió adelante.

Después de estar en coma y estado crítico, al borde de la muerte, el 12 de abril de 2013, Pablo Quiavetta salió de su pésimo pronóstico médico y abrió sus ojos en una cama del Hospital Central.

Quiavetta recibió un disparo en su cabeza el 4 de abril de 2013, cuando estaba en el parque San Martín con sus amigos. Una banda de delincuentes disparó al azar hacia el grupo para robarles un auto.

Tras una persecución policial los asaltantes abandonaron el auto y escaparon. Hasta el día de hoy no se sabe nada sobre ellos.

Pablo Quiavetta recuerda ese episodio por medio de una conmovedora carta, para que su caso no quede en el olvido.

A tres años

Es raro entender ¿por qué hoy estoy aquí? Pero es un día de festejo. El12 de abril se cumplen tres años que los doctores le daban a mi esposa, padres y hermanos la mejor de las noticias. "Pablo, revirtió su mal pronóstico, hoy pasa a sala común".

No logro imaginarme las caras de ellos. Les juro que escribiendo esta carta, caen lagrimas e lo más profundo de mi ser. Hay un torbellino de recuerdos y sentimientos de todo tipo en mí dañada cabeza que explotan y salen de la manera que quieren, y yo no los voy a detener.

Es increíble saber que después de tanta lucha, de tanto mal rato y recuerdos tan intactos y escalofriantes aún sigan como si fueran de hace un par de horas. Como por ejemplo: Enterarme el segundo o tercer día de terapia, el ¿por qué estaba en el hospital? Después que pasara la revista médica. Logré escuchar a los médicos decir mi nombre, mi estado y cuál fue el motivo de mi ingreso. Entonces entendí la gravedad del hecho.

Recuerdo las voces de las personas que lograban entrar a terapia y me decían: Se fuerte Pablito, estamos con vos. Mi esposa me daba fuerzas para seguir por ella y Angie que estaba en su vientre. Mi papá que decía que tenía que enfocarme en recuperarme y que él estaba ahí. Los rezos de mis hermanas, las caricias. Y mí agitada respiración cuando intentaba responderles sin lograr mover ni un musculo. Mi abuelita que decía: tenés que volver flaquito, te extrañamos en la casa.

Fueron pasando los días y todo volvía. A veces no sabía cuando era de día y cuando de noche. A veces la fiebre me pasaba una mala jugada y me hacía ver cosas irreales, como un viejo que sabía entrar por la ventana y se subía a las camas y se ponía a pintar las paredes. ¿Qué locura no?

Los médicos cada tanto pasaban y me hacían distintas pruebas. En mi caso era un ¡HOLAAA! Bien fuerte cerca de mis oídos, un pinchacito entre la pequeñísima línea que hay entre el dedo y la uña (que dolía como la pm) para ver si por reflejo sacaba las manos o pies. Yo lo sentía, pero no lograba por reflejo sacar ni la lengua... pruebitas necesarias para ver la evolución de los pacientes.

Que días bravos. Que días insuperables. Pero un día como hoy, pasé de un estado de incertidumbre e inmovilidad total, a un estado de felicidad y con una meta fija. "MI RECUPERACION TOTAL", aun estoy en eso, pero sigo en el mismo camino.

En verdad es un día para festejar, porque pude ver nuevamente el SOL. Puedo verlo, y junto a él, a mi hermosa y luchadora esposa, mis hijas, familiares y amigos. Pero no me olvido y nunca lo voy a olvidar que mientras yo estoy escribiendo esto y mientras ustedes lo leen, ¡HAY ALGUIEN LUCHANDO POR SU VIDA! HAY ALGUIEN QUE EN VERDAD LA ESTÁ PASANDO MAL.

Y no hablo de esos que cuentan "PLATITA" que no es de ellos en videos "Y TOMAN WHISKY" riendo como niño malo cuando le quita un juguete a otro más chico. Hablo de gente de BIEN, que en verdad la está pasando mal.

Es por eso, que ante tanta injusticia, tanta maldad, ya no hay que hacerse el bocho. Porque hay alguien que TODO LO VE. Y ese alguien sabe cómo actuar frente a ellos. De una u otra manera se las hace pagar o reflexionar en su defecto. ¡Gracias Dios por un día más!

Saludos Pablo M. Quiavetta.

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