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lunes 15 de mayo de 2017

A fin de mes habrá otro refugio para mujeres víctimas de violencia

Es el segundo que se abre en Mendoza capital. Hay otros en Guaymallén, Malargüe y La Paz. Habrá uno en San Carlos.

Un nuevo hogar de protección para mujeres en situación de violencia abrirá a fin de mes en Mendoza capital. Será el primero que se construye en Mendoza con la única finalidad de ofrecer un espacio de contención para quienes sufren agresiones y no tienen un lugar seguro para vivir.

La estadía será transitoria hasta tanto se resuelva la situación del agresor y no está destinado a cualquier mujer violentada, sino a aquellas que corren un alto riesgo por no tener adónde ir o por no contar con dinero para alquilar un sitio seguro.

El Gobierno de Mendoz afirma que invirtió $2.500.000 en la puesta en marcha de este lugar que en principio iba a inaugurarse el año pasado, pero por diferentes motivos se postergó. "La encargada de construirlo es la cooperativa Los Pingüinos y se retrasó porque a veces las asociaciones tienen otros tiempos. Estimamos que el 22 (de este mes) nos entregarán la obra y en unos días más inauguraremos el refugio", explicó Silvina Anfuso, responsable de Género y Diversidad.

Se construyó sobre la base de una antigua casa de dos pisos ubicada en Mendoza capital, tiene capacidad para albergar a 35 personas y funcionará las 24 horas.

A este nuevo espacio se sumará otro que se construirá el año que viene en San Carlos: en éste la Provincia invertirá cerca de $1 millón.

En otros departamentos
Estos albergues que ofrecen contención, actividades recreativas, charlas con especialistas, alimentos, cama y comida para mujeres e hijos también funcionan a nivel municipal en Guaymallén, Malargüe y La Paz.

"Godoy Cruz, Las Heras y General Alvear nos han pedido subsidios para tener un lugar con estas características. Nosotros les hemos ofrecido ayuda a todos los municipios. Así, la Provincia financia alquiler, reparación de inmueble, mobiliario, mantenimiento, alimento, higiene, sábanas, y al personal lo pone el municipio", comentó Anfuso.

La funcionaria destacó el esfuerzo que se está realizando desde la Subsecretaría de Desarrollo Social para dar respuesta a la demanda de mujeres que piden ayuda para poder protegerse del agresor, hasta tanto la Justicia resuelva las restricciones del violento.

Un albergue de varios años
La fundación Sobran Motivos cuenta con un centro integral y un hogar refugio para mujeres y niños en situación de violencia que funciona desde 2012, pero que se quedó sin fondos a principios de 2016, aunque por medio de un convenio con el Gobierno reabrió en noviembre.

Está ubicado en Ciudad y tiene capacidad para quince personas. También tiene un Centro de Día, que asiste a las mujeres que necesitan acompañamiento terapéutico.

"Los alimentos para mujeres y niños, la asistencia de trabajadores sociales, psicólogos, médicos, ropa, medicamentos y alquiler de la casa se solventan con el aporte de socios voluntarios y la Provincia cubre el costo de las operadoras sociales 24 horas", dijo Soledad Benegas, fundadora de la fundación que en su historial recibió y ayudó a 900 mujeres y niños.

Aclaró que la permanencia de quienes concurren al albergue depende de la situación que presentan. "Cuando corren riesgo físico se quedan en el albergue hasta que se concreten las medidas cautelares y abordajes. Lamentablemente hemos recibido hasta mujeres picaneadas, cortadas, en absoluta vulnerabilidad", detalló Benegas.

Actualmente unas 10 personas entre mujeres y niños se encuentran viviendo temporalmente en el hogar de la fundación, pero las consultas aumentaron en los últimos tiempos.

A Cintia le llevó 16 años volver a sentir felicidad
Cintia Mansilla (36) estuvo dos meses viviendo en el centro integral de la Fundación Sobran Motivos.
Llegó allí luego de 16 años de estar casada con un hombre que la golpeaba y la insultaba, y con quien tuvo tres hijas.

La primera agresión física la recibió a los pocos días de haber nacido su primera hija.

Y la situación comenzó a repetirse más asiduamente. "Sentía que había hecho algo para merecer el maltrato, y no me animaba a poner fin porque no quería llevarle problemas a mi familia y porque no quería que mis hijas se criaran sin su papá", comentó la mujer.

Hace 4 años Cintia cambió de vida, luego de que su caso se judicializara y pudo vivir en paz.

Quienes tomaron la iniciativa de llevar una mejor vida fueron, en principio sus hijas, que con 14 y 16 años, cansadas y dolidas de la situación familiar se fueron a vivir a la DINAF. "En ese momento tomé la decisión de irme de mi casa. Agarré un bolso, metí dos mudas de ropa, una de mi hija menor y otra mía, y me fui a vivir a la DINAF con mis hijas. Estuvimos tres meses y luego me contacté con la fundación, donde me ayudaron muchísimo", añadió. Ahora Cintia sólo ve a su ex cuando va a buscar a sus hijas. Ahora está en pareja y hace poco se recibió de auxiliar de farmacia. "Lo importante es que se puede salir, que se puede hacer un cambio. Yo lo hice por mis hijas y ellas dicen que están orgullosas de mí. Y eso, a mí, me emociona", expresó cuando fue consultada por Diario UNO.

50% de las mujeres que sufrieron violencia viven bajo el mismo techo que sus agresores. Otro dato indica que la violencia es psicológica en el 62% de los casos, física en el 51%, económica en el 29% y sexual en el 13% de las víctimas. Los datos corresponden al 2016 y son de la Dirección de Género y Diversidad.

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