lunes 09 de mayo de 2016

Los antibióticos de espectro más reducido, la mejor opción para las enfermedades infecciosas

Los antibióticos de amplio espectro matan las bacterias causantes de la infección, pero también otras necesarias como las de la flora intestinal.

El descubrimiento y desarrollo de los antibióticos ha supuesto, no cabe duda, uno de los principales avances en la historia de la Medicina. Y es que no fue hasta la llegada de estos fármacos cuando las infecciones bacterianas, por entonces simplemente mortales, pudieron ser tratadas. El problema es que al día de hoy la mayoría de antibióticos que se utilizan en la práctica clínica son de 'amplio espectro', es decir, actúan frente a una amplia gama de bacterias –lo que resulta muy importante cuando se desconoce la especie bacteriana causante de la infección–. Y dado este "amplio espectro", no solo matan las bacterias infecciosas, sino también otras que, ya presentes en el organismo, resultan muy beneficiosas e, incluso, vitales –caso de las bacterias que componen nuestra flora intestinal.

Entonces, ¿cuál es la solución? Pues simplemente se requeriría el uso de antibióticos de "espectro reducido", cuya eficacia se limita a una familia específica de bacterias. Es el caso del nuevo antibiótico denominado Debio 1452, que como muestra un estudio llevado a cabo por investigadores del Hospital de Investigación Infantil St. Jude de Memphis (EE.UU.) y publicado en la revista Antimicrobial Agents and Chemotherapy, es eficaz a la hora de curar las infecciones por estafilococos sin provocar ningún daño sobre la flora intestinal. O así sucede, cuando menos, en modelos animales –ratones.

Como explica Charles O. Rock, director de la investigación, "los antibióticos de amplio espectro salvan un número incontable de vidas cada año, pero también contribuyen a las enfermedades autoinmunes y metabólicas, que en la actualidad están adquiriendo la categoría de plagas modernas. Nuestro trabajo muestra que un enfoque patogénico selectivo en el desarrollo de los antibióticos permite la obtención de fármacos que luchan contra las infecciones bacterianas sin promover estos efectos adversos".

Ratones infecciosos

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores utilizaron grupos de cinco ratones a los que administraron Debio 1452 o un antibiótico de amplio espectro de uso común –linezolid, clindamicina y amoxicilina– durante un período de al menos 10 días. Concluido el tratamiento, los animales "disfrutaron" de un período de recuperación de 27 días durante los cuales los autores analizaron la abundancia y diversidad de especies bacterianas en sus deposiciones –las bacterias en las heces son un fiel reflejo de las que conforman la flora intestinal, tanto en cantidad como en diversidad.

Los resultados mostraron que la abundancia y diversidad de especies bacterianas se mantuvo estable en los animales tratados con "Debio 1452". Una situación, por el contrario, que no resultó tan halagüeña en el caso de los que recibieron antibióticos de amplio espectro.

Como indica Charles Rock, "la cantidad de bacterias intestinales se redujo 4.000 veces con los tratamientos con linezolid y clindamicina. Además, la reducción, que ya fue patente en el segundo día de tratamiento, se mantuvo hasta el final del estudio. En el caso de amoxicilina, la disminución en la abundancia, aun menos notable, resultó igualmente muy significativa, y además la recuperación fue mucho más rápida. Y a todo ello se suman los cambios notables en la composición de las especies de la flora intestinal ocasionados durante el tratamiento con los antibióticos de amplio espectro".

En definitiva, destaca el director del estudio, "nuestros resultados demuestran que el enfoque patogénico selectivo en el desarrollo de antibióticos es una forma efectiva de minimizar los daños colaterales en el microbioma".

Proteger las bacterias buenas

Los estafilococos son una familia de bacterias grampositivas causantes de una gran variedad de enfermedades en los seres humanos. Y entre los mismos, dada su mayor fama y gran virulencia, cabe destacar sobre todo la especie 'Staphyloccocus aureus', responsable de patologías asociadas a una gran mortalidad –entre otras, meningitis, endocarditis y neumonía–. De hecho, 'S. aureus' es el principal patógeno causante de infecciones nosocomiales, esto es, las infecciones que se contraen durante un ingreso en un hospital. Y como resulta lógico, los pacientes con un sistema inmune y una flora intestinal menos dañados podrán ofrecer una mejor respuesta frente a estas infecciones –ya sean causadas por estafilococos o por otras especies bacterianas.

Como concluye Charles Rock, "los pacientes de nuestro hospital reciben por lo general terapia con antibióticos durante sus tratamientos oncológicos. Y los niños cuyos sistemas inmunes aún se están desarrollando y los pacientes sometidos a largos regímenes de antibioterapia son los más susceptibles a las consecuencias adversas que conlleva una flora intestinal devastada".

Fuente: El Mundo
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