Luján de Cuyo Luján de Cuyo
sábado 10 de septiembre de 2016

"La televisión está bien fea", dice Kuliok

La protagonista de clásicos de la pantalla chica como La extraña dama y Amo y señor aseguró que faltan novelas que representen la vivencia argentina.

Luisa Kuliok fue una de las primeras actrices porteñas en tener que pisar Mendoza a través de San Juan. El viaje, aunque dure menos de tres horas, es agotador. Sobre todo si no bien se arriba hay que empezar a dialogar con los medios para promover un espectáculo.

Sin embargo, la paciencia y pasión que le pone a su trabajo Kuliok hace que su cansancio no se note. Quizás ayuda el hecho de que le toca hablar de la obra que hará con el mendocino Rodolfo Braceli, a quien admira profundamente.

La obra se llama El último padre y es una nueva versión de este clásico del teatro poético basada en el libro más traducido de la bibliografía del celebrado escritor mendocino, nacido en Luján de Cuyo.

"En la obra interpreto a una madre que da a luz a un hijo que no tiene derecho a la vida porque habitamos un mundo donde los niños ya no pueden existir", explicó la intérprete que supo ser La extraña dama.

La función será esta noche, a las 20.30, en el espacio Le Parc y se realiza en el marco de la Feria del Libro de Mendoza 2016, la cual comenzó ayer y se está llevando adelante precisamente en honor a Braceli.

Kuliok atraviesa un presente de película, ya que acaba de estrenarse una cinta en que la participó y en breve comenzará el rodaje de una comedia para cine, pero no descarta volver a hacer teatro, su gran pasión.

–¿Cómo nace el vínculo con Rodolfo Braceli y cómo es que empiezan a hacer teatro juntos?
–Nos conocemos desde hace años, de la época en la que él hacía teatro, pero nos habremos cruzado meramente. En 2010, yo hacía un unipersonal que se llamó El alma inmoral y era una producción independiente. Rodolfo la fue a ver y le gustó tanto que volvió y trajo a su querido amigo Víctor Hugo Morales, quien quedó tan fascinado que habló varias veces de la obra en la radio, alabándola, y terminó por convertirnos en un éxito. Se nos llenaba la sala gracias a sus comentarios. Años después me llamó para convocarme para hacer Pautas eneras, un texto que es tan necesario y bello, y que hicimos junto con Darío Grandinetti, aquí en Mendoza. Fue espléndido porque cualquiera puede escribir, pero Braceli es poeta y eso es una dimensión extraordinaria, que no todo el mundo posee y no se puede adquirir. Encontrarme con esa manera de contar que tiene fue muy gozoso.

–¿Hay planes para que vuelvas a la televisión?
–No. Ahora estoy haciendo más cine, que era algo que no había hecho tanto. Se acaba de estrenar Primavera, en la que tuve una participación, y empiezo a rodar una nueva película la semana que viene, que se va a llamar Soy tu karma. Pero televisión, no. Eso sí que no, porque la televisión está bien fea.

–Hacés hincapié en la importancia de formarse como actriz. ¿Ves en la TV actual roles protagónicos a cargo de gente con carrera?
–Depende, yo creo sí. Depende. Hubo muchas producciones interesantes con actores buenos, pero ahora ha cambiado eso. Tenemos muchas latas importadas. Lo que hay en pantalla no nos identifica. Falta ver la vivencia argentina, nuestras necesidades, nuestra pesadumbre.

–¿Cómo te explicás que en el resto del mundo la televisión atraviese su mejor momento, pero acá nos hayamos volcado nuevamente a las comedias familiares y los culebrones?
–Supongo que tiene que ver con el momento político. Recordemos que se hizo mucha televisión interesante con el INCAA y en la Televisión Pública. En este momento veremos cómo sigue el camino. En Mendoza, por ejemplo, me alegro de la gestión que hace el secretario de Cultura (Diego Gareca), pero no es algo de ahora porque él ya venía haciéndolo en su anterior cargo. Es una persona comprometida con los derechos humanos y la cultura. Por ejemplo, hacerle un homenaje a Braceli habla de una decisión sociopolítica.
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