domingo 06 de marzo de 2016

Fin al culebrón inglés que conquistó América

Desde esta noche y cada domingo, a las 21, el canal Film & Arts pone en pantalla la sexta y última temporada de la serie de época Downton Abbey, protagonizada por Maggie Smith, Hugh Bonneville y Elizabeth McGovern.

A lo largo de seis temporadas, el drama de época Downton Abbey ha servido como un regreso en el tiempo a la Gran Bretaña de principios de los 1900.

A nivel local, por supuesto, fue la gran hacienda que le dio el nombre a la serie. Ahí, la aristocrática familia Crawley y sus sirvientes sintieron el mundo cambiar bajo sus pies.

Con una trama que abarcó desde 1912 hasta principios de 1926, el show siempre se trató los cambios. De lo viejo versus lo nuevo. De los valores de larga tradición abordados por la modernidad. De las gracias sociales bajo fuego.

En Argentina, desde esta noche, se podrá ver esta última temporada. Será a partir de las 21, por el canal Film & Arts.

Los cambios que navegaron por los habitantes de esta producción nos proporcionaron a nosotros, los espectadores a un siglo de distancia, la oportunidad de compararnos con ellos mientras nosotros, también, lidiamos con cambios que nos regocijan y confunden. Y nosotros, también, cortamos lazos con el pasado.

No le quita ningún mérito a esta serie reconocer que ese cambio, y la resistencia al cambio, han allanado el camino para su inminente final.

"El mundo es un lugar distinto a lo que fue, mi lord, Downton Abbey debe cambiar con él", le dice el mayordomo Carson a su jefe, Robert Crawley, el conde de Grantham.

Pero no fue así para esta serie de TV, que mantuvo su nivel glorioso por años. Esta última dosis del culebrón creado por el ganador del Oscar Julian Fellowes tiene nueve episodios.

En su trayectoria, el show recibió un récord de 27 nominaciones a los Emmy, galardones que no suelen premiar a producciones extranjeras.

Sin embargo y desde un primer momento, esta historia, protagonizada por Maggie Smith, Hugh Bonneville y Elizabeth McGovern, conquistó al público yankee, que por primera vez tuvo que soportar que los capítulos se vieran primero en Gran Bretaña y, luego, en Estados Unidos. Fue un hecho inédito para los seriéfilos de ese país el tener que cuidarse de no leer nada en internet o enterarse de algún giro en la trama por las redes sociales, antes del estreno en Estados Unidos.

En cuanto a la producción, es destacable que Fellowes haya escrito cada guión y se mantuviera acérrimo en el confinamiento del show a la mansión de Downton Abbey, donde, aun cuando los cambios se fueron imponiendo, la narrativa se negó a cambiar y, reconozcámoslo, con el tiempo comenzó a repetirse.

Incluso, en esa desgarbada casa de campo había material fresco limitado que contar.

Al preguntársele hace un par de años cuánto duraría la serie, el productor ejecutivo Gareth Neame citó un conocido principio del teatro: "Solo hay siete historias, y creo que el reto con un programa televisivo de larga duración es volver a contar esas siete historias sin que nadie se dé cuenta'''. El show, en resumen, fue orgullosamente inclinado a la tradición, y prevaleció hasta el final como una tradición para los fieles seguidores que lo vieron semana a semana, esperando con ansias su regreso.

En cuanto a la posibilidad de que el elenco se junte para hacer una película que continúe la historia, la actriz Elizabeth McGovern dijo: "No me imagino otra encarnación que la de una serie para esta historia, pero estoy abierta a la posibilidad de hacer una película, siempre y cuando tenga sentido. No lo haría sólo por hacerlo".
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