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jueves 24 de agosto de 2017

Valerian: el colorido, alocado y divertido futuro

Luc Besson. El cineasta y productor francés regresa a la ciencia ficción con Valerian y la ciudad de los mil planetas, película basada en el cómic de su compatriota Pierre Christin.

El cineasta y productor francés Luc Besson, conocido en el mundo por filmes como Nikita, El perfecto asesino y El quinto elemento, estrena hoy en Argentina su película Valerian y la ciudad de los mil planetas, una superproducción de acción y ciencia ficción en 3D, dueña de un gran despliegue visual y basada en un cómic de los años '60 que narra una historia de amor en un futuro "colorido y alocado", plagado de extraterrestres.

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La nueva película de Besson, basada en la historieta Valérian y Laureline, del francés Pierre Christin, que vendió 10 millones de copias y fue traducida a 21 idiomas desde su publicación en 1967, está protagonizada por Dane DeHaan y la modelo Cara Delevingne, en los roles de Valerian y Laureline, dos agentes especiales que se encargan de mantener el orden en el universo.

Valerian y la ciudad de los mil planetas (2017) Tráiler Oficial Subtitulado

"La ciudad de los mil planetas de la película es una estación espacial donde conviven miles de especies de alienígenas diferentes, como ocurre en cualquier ciudad cosmopolita del mundo donde queremos convivir en paz", afirmó el director francés, que también trabajo con estrellas como Ethan Hawke, Clive Owen y la cantante Rihanna.

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"Si convivir con 8.000 extraterrestres puede ser posible en una película, ¿por qué no podemos hacerlo nosotros y superar todos los problemas de intolerancia frente a la inmigración y a nuestras diferencias de raza, idioma y religión?", se preguntó el cineasta en relación a uno de los temas que recorre su filme: la diversidad de especies de seres vivientes en un universo de fantasía.

Un género que le dio éxitos
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Valerian y la ciudad de los mil planetas es un proyecto que le demandó a Besson casi una década de trabajo, que marca su regreso al mundo de la ciencia ficción, 20 años después de dirigir El quinto elemento, una ópera espacial con Bruce Willis y Milla Jocovich, y confirma su interés por el género de la ciencia ficción, sobre todo después de Lucy, película que fue éxito de taquilla en todo el mundo en 2014.

El filme, que tiene un despliegue de efectos especiales e imágenes en 3D que lo hacen visualmente espectacular, le demandó a Besson "nueve años de arduo trabajo. Fue un viaje muy complicado en el que tuve que lidiar con los grandes estudios. Es como estar jugando en tercera división y llegar a la final", afirmó el realizador.

VALERIAN Y LA CIUDAD DE LOS MIL PLANETAS

–¿Cómo llegó desde su primera película, que abordaba un futuro apocalíptico en blanco y negro, con total ascetismo visual, a una película tan espectacular como "Valerian", con tanto diseño de producción, grandilocuencia y barroquismo?
–Uno no es la misma persona cuando tiene 20, 30 o 35 años. En 1986, cuando hice El último combate, tenía apenas 19 años y mi experiencia de vida era casi nula. Dos años antes había escuchado en la radio que existían en el mundo suficientes bombas atómicas como para hacer explotar 80 veces nuestro planeta. Y uno tiene 17 años, escucha eso y se pregunta qué pasa con el mundo adulto. No entendía el concepto de tener el poder de destruir 80 veces el planeta en el que me pusieron cuando nací. En cierta forma me sentía oscuro por dentro y mi primera película es un reflejo de eso.

–¿Qué cosas cambiaron en su vida desde entonces?
–Cuando uno es joven no quiere hablar mucho y, además, los políticos y los padres dicen no digas esto o no hagas esto otro. Aquella película apocalíptica era un reflejo mío. Creo que ahora soy una persona un poco más feliz de lo que era. Ahora simplemente sigo mi vida, aunque hay períodos donde me siento más desesperado y miro hacia el pasado. Pero otras veces sólo me quiero divertir. El quinto elemento fue simplemente una forma de decir: no me gusta el pasado, entonces me va a gustar el futuro. Y de repente el futuro tiene esa sensación colorida, divertida y alocada, todo lo que yo espero del futuro y no lo que tenemos hoy.

–¿"Valerian" sería entonces una celebración del cine como entretenimiento o forma de ser feliz?
–No tanto del entretenimiento, sino más bien de la esperanza y la creencia. Hay una cosa buena sobre el futuro y es que podemos decidir qué hacemos con él. El pasado es el pasado y no se puede cambiar. El presente tampoco, o al menos no demasiado. Pero el futuro es algo increíble. Puedo decir hoy que el año que viene voy a ser rey. Y está bien decirlo, vale. La posibilidad de que sea rey obviamente es muy baja, pero es posible, existe.

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–¿Por qué en este caso pensó que tenía que dirigir esta película y no sólo producirla?
–Dirigir es lo más importante para mí. Yo dirijo cuando siento que puedo aportar algo que nadie puede aportar mejor que yo. Si siento que el director lo puede hacer tan bien o mejor que yo, entonces ahí prefiero apartarme y dejar que haga la dirección. Encaro la producción únicamente, porque yo no podría hacerlo mejor. Esos son los casos en los que elijo producir, cuando veo que el director puede aportar cosas mejores que yo.

–Y en este caso, ¿cuál sería ese rasgo personal? ¿Qué hay de Luc Besson en esta película?
–No lo sé. Lo que sí sé es que para hacer esta película hay que estar un poco loco, hay que ser extremadamente paciente y no hay que resignar nada. Y no hay muchos directores que tengan estas tres cualidades. No me quiero comparar, pero de los que reúnen estos requisitos sólo conozco a James Cameron, Peter Jackson, George Lucas y Steven Spielberg. Los conozco bien y, cuando estoy con ellos, cuando almorzamos juntos, me siento en casa, siento que son como mis hermanos mayores, porque están locos, son muy pacientes y nunca se resignan. Ese es un punto en común que tenemos.
Fuente: Télam

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