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domingo 27 de agosto de 2017

Un atajo para salir del letargo

El mendocino ha madurado su talento como actor con su primer protagónico en el cine, y como autor con su propia obra de teatro

Mike Amigorena está al otro lado del teléfono, con la misma calidez que tenía acá, en su Mendoza natal, cuando daba una nota. Es fácil entrevistarlo, sabe crear el clima de una charla entre amigos y no esquiva ningún tema.

A él que, según dice, los fracasos lo han seguido más que los éxitos, le ha llegado una madurez que no se debe sólo a los 45 años que lleva orgullosamente, sino a una carrera a la cual le puso mucha pasión y que le ha dado muchas gratas sorpresas.

Una de ellas es la obra El amor sos vos –de la cual es autor–, con la que llegará a nuestra provincia el jueves 31 próximo en el teatro Real de La Consulta (San Carlos), el viernes 1 de setiembre en el Encio Bianchi, de Rivadavia, y finalmente, el sábado 2 de setiembre en el teatro Imperial, de Maipú.

Además, el pasado jueves se estrenó en todo el país la primera película que lo cuenta como protagonista, Mario on tour, en la cual es un cantante que se gana la vida interpretando canciones de Sandro en casamientos y despedidas de solteras y emprende un viaje para reencontrarse con su hijo adolescente, personaje que lleva adelante Román Almaraz.

El teatro, los vínculos, su relación con el éxito y el fracaso fueron algunos de los temas que fue desgranando el protagonista de Los exitosos Pells y Quiero vivir a tu lado en la charla con Escenario.

–¿Qué te atrajo del guión de "Mario on tour" para que decidieras aceptar el rol protagónico?
–La verdad es que actuar y cantar al mismo tiempo, porque son mis dos pasiones, así que no tuve mucho que pensar. Pablo Stigliani –el director– me pidió que cantara en vivo, lo que hizo que automáticamente aceptara el papel.

–Mario se gana la vida cantando canciones de Sandro, y él era un gran intérprete...
–Así es. En mi caso hay que dejar claro que lo se hace en la película es un tributo, no una imitación, porque no imito a Sandro. Es un personaje que canta sus canciones y se gana la vida de esa manera.

–¿La película se encuadra en lo que se conoce como road movie?
–Sí, exacto. Una road movie es una película filmada a lo largo de un camino, por lo tanto la gente acá va a ver escenarios naturales de todo el Partido de la Costa, que se filmaron a la luz del día, hay muy pocas locaciones in door, interiores, son casi todos exteriores. La película se narra a través de un viaje, el viaje de un padre y su hijo hacia la costa.

–Dicen que trabajar con niños es complicado porque te quitan todo el protagonismo, ¿cómo fue trabajar con Román?
–A Román lo quiero y lo conozco mucho porque trabajé con él en televisión –en Vecinos en guerra– y ahora está enorme. Para mí fue reencontrarme con un amigo y la pasamos muy bien. Fue muy emotivo, porque está mucho más grande y ahora la relación es otra, Y con Iair (Said), que hace de mi manager, somos muy amigos, con lo cual se hizo muy llevadero el rodaje. Era un grupo reducido haciendo cine independiente, características que lograron que la película se hiciera con el corazón, porque no había tantos recursos y mucho presupuesto, entonces te tenés que poner la película al hombro, desde pasar frío hasta no tener siempre un motor home disponible. Son circunstancias que te tocan vivir y por suerte en la película todo eso se lo ve. Es un filme muy sensible, lleno de música, gran fotografía y es ejemplar, porque se mezcla el amor por los hijos y el amor por la vocación, que son las dos cosas que te van a sacar a flote en esta vida, saber dónde ponés el corazón.

–¿Y a diferencia de tu personaje, vos dónde ponés el corazón?
–En los vínculos y donde más lo he puesto siempre ha sido en mi carrera.

–La película también aborda el tema del fracaso y el éxito en la vida de un artista, ¿qué relación has tenido con ambos?
–Mi carrera está plagada de fracasos, pero con éxitos que son tan contundentes que hacen un balance. En realidad uno se tiene que preparar para soportar el fracaso, porque si te preparás para eso, nada te tumba. Lo primero que tuve fueron fracasos. Tengo once películas y recién en la doceava se habla de mi trabajo en el cine, con Mario on tour, y eso que trabajé hasta con Francis Ford Coppola. Uno no siempre está preparado para comunicar, aunque te llegue un gran personaje o por más que te dirija el mejor.

–En "El amor sos vos" hay mucho de Mike en juego. ¿Cómo es esta obra?
–Es como una topografía del amor, una resonancia de mi corazón y llego a la conclusión de que el amor es uno, que depende de vos amar y que te amen, vivir el amor. Es una obra que la hice en una tarde, pero que me llevó 45 años poder escribirla. La hago con Gustavo Ferrari, mi productor, que me ayudó a ordenar todo ese vómito del corazón. Creo que tengo una edad donde puedo hablar de temas como los hijos, los vínculos, la autocrítica, vencer los prejuicios, llevar adelante una pasión que tenés adormecida y por miedo no la concretás, todas cosas que me pasaron a mí.

–Ese carácter tan personal, ¿no te expone demasiado?
–Es muy comprometido, es como estar desnudo frente al público y transmitirle experiencias, sugerencias amorosas, atajos que te permiten levantarte del letargo. La gente no sale de la misma manera que como entró, eso te lo puedo asegurar. Es una obra reflexiva.

–¿Qué rol cumple la música en esta reflexión?
–Las música cumple el rol de bálsamo, de separador, porque son experiencias muy pensantes, entonces necesitás una pausa, un poco de alivio al alma, como quien habla mucho y después se tiene que tomar un vaso de agua. La canción viene a ser eso: un break, un cafecito, una caricia.

–¿Son canciones de tu disco?
–Sí, de mi disco Amántico, pero también hay clásicos, porque por ejemplo quería tenerlo a Roberto (Sánchez, Sandro) y también a Paul Anka, Gian Franco Pagliaro, entre muchos otros que me acompañaron en el crecimiento.

–¿Los escuchabas en tu casa?
–¡Claro! En los '70, en Maipú, vos ibas a la plaza y había Musicana y era eso: Manolo Galván, Camilo Sesto, Nicola Di Bari, José Vélez... y todo eso indefectiblemente te va haciendo la oreja.

–En la película uno de los ejes centrales es el vínculo entre Mario y su hijo. ¿Cómo te imaginás que serías como padre?
–Todo este tiempo que no soy padre estoy cultivando el chip para serlo, en el caso de que lo sea. Si esto se concreta, voy a ser un padre preparado, porque valoro la independencia de la criatura que tenga, le voy a enseñar todo y no le voy a coartar su naturaleza. Son todas cosas que uno dice no siendo padre, ¡vamos a ver qué pasa cuando lo sos! (risas). Pero en principio, si viene, estaré preparado y si no viene disfrutaré de otros hijos, por ejemplo tengo seis sobrinos y una sobrina nieta, ¡así que imagináte si tengo para entretenerme!

–¿Y cómo has sido como hijo?
–He sido muchas cosas y muchos hijos. He sido liero, indomable, nunca irrespetuoso, salvaje, malcriado. Todos esos y más.

–Y por último, ¿cómo va a ser estar en el teatro Imperial, en Maipú, en tu patria chica?
–No lo quiero ni pensar de tanta emoción, de tantas ganas de dar todo en ese lugar, de ver a gente que hace mucho que no veo y volver a uno de mis primeros cines, porque uno fue el Imperial y el otro el Argentino.

–Y los lugares donde viste las primeras películas no se borran nunca...
–¡No, no! Así que no queda otra más que disfrutarlo y entregar el corazón a todos los maipucinos. Por supuesto que voy a hacer lo mismo en Rivadavia y en San Carlos, pero el Imperial va a tener coronita (risas).
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