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miércoles 17 de agosto de 2016

"Un artista documenta el sentir popular"

Tras 10 años trabajando de manera independiente, Alejandro Lerner explica aquí por qué volvió a una multinacional para publicar su más reciente disco, Auténtico. Y confiesa que no la pasó bien en Soñando por cantar

Alejandro Lerner, que editó su nuevo disco Auténtico, consideró que "un artista tiene la responsabilidad de documentar el sentir popular" y contó las sensaciones que le depararon su vuelta a una compañía discográfica internacional luego de 10 años como artista independiente.

El disco, editado por Sony Music, fue producido por Alejandro Vázquez, cuenta con la participación de los Carajo Corvata en bajo, Tery Langer en guitarra y Andrés Vilanova en batería como la base en la mayoría de los temas, además de la colaboración de Dominic Miller y Gringui Herrera en guitarras, Carlos Villavicencio y Alejandro Terán en arreglos de cuerdas.

Lerner presentará este material el 11 y 12 de noviembre en el teatro Ópera de Capital Federal, para iniciar así una gira nacional. Antes charló sobre la industria, la realidad argentina y el rol de un artista.

–¿Tuviste muchos problemas con la industria? ¿Qué pasó?
–El disco iba a salir con una compañía, pero hubo distintas circunstancias que hicieron que eso se obstaculice; en el medio fui papá y me cambió mucho el espíritu de qué era lo que quería contar en un disco en estos últimos 10 años desde Enojado, que fue un exabrupto de peleas con el espíritu de mi carrera a nivel comercial. Había cosas que no cuadraban entre los valores con los que yo hago mi vida y mi trabajo y cosas con las que me tenía que enfrentar, así que decidí romper con la industria. Este disco, Auténtico, tiene canciones que documentan todo este proceso de haber sido un artista independiente durante los últimos 10 años de mi vida, manejarme solo, dedicarme a otras cosas como la gira con Armando Manzanero a dos pianos y decidir qué era lo que quería y lo que no quería. Largué las grandes agencias de management y me armé una estructura independiente, empecé a vivir más tiempo en Estados Unidos, empecé a estudiar otra vez y fui dos años jurado en un programa de televisión lo que me cambió el ritmo y también me desgastó.

–¿Por qué te desgastó "Soñando por cantar"?
–Porque al principio fui por dos días nada más y después me pidieron que me quedara, y fue diario. El espíritu del programa no me desgastó, era muy bueno que pueda tener un espacio donde trasmitir toda la experiencia profesional y musical que tengo, lo que estudié, lo que fui aprendiendo en todo este recorrido no solo como intérprete sino de acompañar a otros y poder decirlo de una manera muy respetuosa, con mucha contención a gente que venía de distintas partes de Argentina con lo que significa enfrentar una cámara de televisión. Creo que había un modelo de programas de TV de canto en donde se le faltaba el respeto a la gente que era parte del juego, y yo ese juego no lo voy a jugar jamás. Cambió el modelo y se convirtió en un programa que tenía mucho de didáctico y eso puede ser una de las razones por las que pegó tan fuerte.

–Alguien con tu trayectoria en un país que tiene gran parte de los artistas que trabajan de forma independiente y autogestionada, ¿qué mensaje le das a los chicos que trabajan de manera independiente?
–La carrera tiene circunstancias que todos tenemos que atravesar. Cuando uno recorre un largo camino, como es mi caso que desde que entré a un estudio de grabación han pasado 42 años, va a atravesar etapas donde tenés gente que a favor o no y tenés que empujar porque sos tu prioridad y el trabajo que generás. Mi proyecto es prioridad, entonces cuando uno se encuentra en una estructura y te ningunean o no creen o hay problemas de contrato que he tenido... Cada contrato genera problemas, cada acuerdo genera desacuerdos y cada instancia genera circunstancias con las que vas a tener que acordar o defender. Eso es lo que le digo a cualquier chico joven: es parte del camino, es ineludible, por más que seas independiente vas a tener los problemas que implica serlo.

–Qué te parece la escena emergente desde el pop, el folclore, el tango o esta mezcla de música electrónica con folclore?
–Cada música está relacionada con una realidad social y política. Nosotros somos del rock que salía de la prohibición, del toque de queda, de los compañeros desaparecidos, de los familiares exiliados, de no poder tocar a la noche. Ese es el rock del cual vengo, del horror del proceso militar a la apertura de la democracia pasando por la guerra de Malvinas. Hemos tenido que documentar esa parte de la historia hasta hoy donde somos padres de familia, donde la democracia se sufre de otra manera y la seguimos empujando. Hoy los chicos tienen las redes de comunicación y tecnología accesible, pueden componer y grabar desde una laptop. Hay muchas herramientas pero también un exceso de información. Una banda para abrirse camino tiene que competir con un canal de difusión que son las redes sociales, donde hay miles de millones de propuestas por día que se van extinguiendo o apareciendo. Nosotros llevamos décadas de permanencia. No sé cuántos chicos hoy pueden mirar hacia adelante y decir: "en el futuro voy a tener un disco 21". Para mí es un milagro, pasé 10 años de estar fuera y volver a la industria invitado de esta forma es muy halagador.

–Decías que la canción "Carta por la dignidad del hombre" la dispara la muerte de Mercedes Sosa. ¿Ese hecho permitió que supurara un pus que tenías que era este maltrato que habías sufrido de la industria o es una situación del país?
–Es como ciudadano, es absolutamente social y no tiene nada que ver con lo mío personal. Toda esa bronca la descargué en Enojado y la paternidad y las cosas que me pasaron a nivel personal fueron corriendo el eje de mi ánimo hacia algo mucho más positivo, luminoso, amoroso y esperanzador. Otra cosa dura fue la partida de mi madre cuando compuse Hope, que es el lenguaje más Lerner 2016.

–¿"Carta por la dignidad..." de qué querías que tratara? Un un artista internacional puede hablar de la situación de Argentina pero también de lo que pasó en Ayotzinapa en México, por ejemplo...
–Un artista tiene la responsabilidad de documentar el sentir popular. Eso me pasó desde que hice mi segundo disco, cuando empezó la guerra compuse La isla de la buena memoria, hoy hay un monumento en Ushuaia con toda la letra. Después, cuando vino el indulto también compuse con eso. Cada vez que hay algo que me hace ruido no puedo evitarlo. Estaba en un café con mi mujer y me empezó a bajar la canción. Pedí una lapicera al mozo y empecé a escribir en las servilletas de papel. Después nos tuvimos que ir y en mi auto tenía un bloc, así que empecé a manejar y le dicté la canción a mi mujer, y cuando llegué a mi casa agarré todo eso y compuse la canción. Solo escribí la letra. Por lo general si estás componiendo tenés un piano adelante, pero no fue así. Era como que algo me conectó con el espíritu de la Negra y se juntaron la visión que tenía de que es la voz de mi pueblo, y yo a quise decir eso como parte del pueblo argentino.
agencia télam
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