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miércoles 17 de mayo de 2017

Tres mujeres como un espejo de todas

Ser ellas pone en escena un imaginario encuentro entre Frida Kahlo, Simone de Beauvoir y Eva Perón. Un diálogo con la autora de la obra, Erika Halvorsen.

El encuentro imaginario de tres mujeres fuertes, cuyas personalidades no pasaron desapercibidas al mundo, al igual que los nombres que supieron forjarse.

Ellas fueron la pintora Frida Kahlo, la dirigente política Eva Perón y la escritora y filósofa Simone de Beauvoir, que merced al teatro logran reunirse en un mismo espacio con las actuaciones de Ana Celentano (Eva), Anabel Cherubito (Simone) y Julieta Cayetina (Frida), en Ser ellas, de la dramaturga, guionista y novelista Erika Halvorsen, que este viernes se presentará en el teatro Selectro. Concluida la obra, la dramaturga tendrá un diálogo abierto con los espectadores de la función.

La autora ganó notoriedad por ser quien escribió la novela El hilo rojo, que luego terminó llevándose al cine con los protagónicos de la China Suárez y Benjamín Vicuña y guionista –junto con Gonzalo Demaría– de la telenovela ADDA (Amar después de amar). Actualmente está involucrada en el rodaje de otra de sus obras, Desearás... al hombre de tu hermana, con Carolina Pampita Ardohain, Juan Surini y el actor brasileño Guilherme Winter (el mismo de Moisés y los diez mandamientos).

Diario UNO habló con Halvorsen acerca de su familia (nació en Santa Cruz), sus motivaciones al escribir sobre personajes femeninos y una de las constantes de su obra: el deseo.

–¿Cuál es el origen de tu apellido?
–Noruego. Mi bisabuelo llegó en un barco al Sur de Chile, barco que naufragó. Él se quedó, viajó a la Argentina y se enamoró de una zona que ahora es El Chaltén, pero que en ese momento no había nada y que es muy parecida a Noruega. Se quedó ahí y un tiempo después fue a buscar a su novia noruega, se casó y la trajo al Sur del país. Allí nacieron mi abuelo y todos sus hermanos.

–Es una historia digna de una novela...
–La verdad que sí, además de los pioneros patagónicos uno se imagina que tuvieron que enfrentar el frío y la desolación. Mi bisabuela fue una mujer muy fuerte, que acompañó a su amor a un lugar recóndito para tener seis hijos al pie del cerro Fitz Roy.

–Era común en los inmigrantes buscar un lugar parecido a su patria, pero que les ofreciera mejores oportunidades...
–Noruega es un país súper pujante, con gente muy trabajadora y bastante pobre, porque eso fue antes de que descubrieran petróleo. Después, por la memoria de todo eso que habían pasado fueron muy astutos cuando se descubrió el petróleo y hasta el día de hoy tienen una concepción del dinero y de la solidaridad que deberíamos ver y tomar como ejemplo. Estoy orgullosa de tener algo de esos genes en mi ADN.

–¿Qué es lo más significativo que heredaste de tus raíces noruegas?
–Sobre todo recalco la igualdad entre el hombre y la mujer, trabajar a la par. El clima, cuando uno es del Sur, te obliga a tener fortaleza. Las mujeres patagónicas salen de su casa a llevar a los chicos al colegio y a veces tienen que agarrar la pala para sacar la nieve. Hay una cuestión de fortaleza que te lleva a un plano de igualdad. Mi abuela, mi bisabuela, las mujeres de campo, son mujeres fuertes a la par de los hombres. Yo creo en ese tipo de mujeres.

–La obra "Ser ellas" se centra en tres mujeres muy fuertes, que pelearon la igualdad con sus hombres y en épocas difíciles.
–Hicieron su propio nombre, ninguna quedó por debajo del hombre que tuvo al lado, sino que tenían una concepción de equipo. Incluso Eva Perón, que renunció a la vicepresidencia y que podría haber ascendido en los escalafones políticos, su nombre no quedó sometido a la figura de Juan Domingo.

–¿Con ese perfil buscaste a las mujeres de esta obra?
–Fue una iniciativa de Anabel Cherubito, ella siempre fue fanática de Simone de Beauvoir. En un momento yo había pensado reunir a Frida con Eva y cuando ella me llamó le dije que tenía material de ambas, que me interesaba, porque en un momento de la historia, creo que en el año 1952, las dos estuvieron internadas, postradas en cama, entonces me imaginé una relación epistolar entre ambas. Me quedaba ver si Simone tenía algún vínculo con ellas y encontré que Simone había tenido relación con Aurora Venturini, una de las colaboradoras de Eva Perón, muy fiel a ella, una escritora que yo admiro muchísimo, que murió hace poco. Me enteré que Aurora había trabajado al lado de Eva y después se fue exiliada a París para ser huésped de Simone y seguramente hablaron de Eva. Ahí encontré ese link.

–¿Cuál es la versión que la obra entrega de estas mujeres?
–Son personajes muy fuertes y se ha escrito mucho sobre ellas. Juntarlas en una obra de teatro no alcanza, entonces decidimos interpelarlas, darle una vuelta a la obra que tiene que ver con bajarlas un poco del bronce y desde hoy, como mujeres de hoy, tratar de dialogar con ellas, para hacerles preguntas, porque allanaron un camino enorme, pero hay que ver qué cosas podemos revisar y encontrar en estas figuras femeninas.

–Como tu formación inicial es teatral, ¿participaste en los ensayos?
–En esta obra no. Anabel ya había trabajado con este director, Adrián Blanco, y él tiene una impronta muy particular, que tiene que ver con el teatro de la imagen, no es realista o costumbrista. Le dio un ámbito muy simbólico, metafórico. Yo siempre disfruto de la mirada que se suma, que se apropia del material y le pone su impronta. Los que venimos del teatro tenemos un ejercicio de eso, entregás el material y que pase por todos los tamices: una es la interpretación de los actores, otra la visión del director y de cada una de las áreas. Allí están también mis raíces noruegas, en el trabajo colectivo, cómo la gente se va sumando a algo que yo escribí, que es el primer eslabón.

–¿Y en el cine? ¿Qué participación tuviste en "El hilo rojo" y ahora en "Desearás al hombre de tu hermana"?
–En el caso de El hilo rojo no participé, fue como un desprendimiento de mi libro, no fui parte de ese proyecto ni me siento reflejada con esa adaptación. En el caso de Desearás..., participé mucho en el rodaje. Se ve la fuerza del equipo, de lo colectivo, cada área busca la excelencia en lo que le corresponde. Y yo como guionista trabajé al servicio de los actores y del director, Diego Kaplan. Todos trabajamos por algo más elevado que nosotros mismos, que es lo que se quiere contar.

–El deseo femenino es un disparador en tu obra. ¿Cuál es el rol que vos le asignás?
–Estoy muy interesada en las mujeres conectadas con su propio deseo, ya sea la maternidad o el deseo de ser independientes. Ahí está la base de la libertad. Una mujer conectada con su propio deseo no lo va a entregar tan fácilmente ni va a dejarse someter tan fácilmente. Pero hacerse cargo del propio deseo implica una gran valentía y una gran responsabilidad.

Cuándo: viernes 19, a las 22
Dónde: Teatro Selectro (Capitán de Fragata Moyano 102, casi 9 de Julio, Mendoza capital)
Entradas: $300 y $350
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