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domingo 12 de junio de 2016

"Si Dios quiere": la comedia que le gustará al Papa

Edoardo Falcone debuta con un filme inteligente y amable en el que plantea "el enfrentamiento entre la ciencia y la fe".

Desde que Edoardo Falcone descubrió «Rufufú» (1958), de Mario Monicelli, y «La escapada» (1962), de Dino Risi, no se ha planteado otra cosa que no sea hacer reír. «La verdad es que me avergüenzo, pero nunca he escrito un guion que no fuera una comedia», reconoce el cineasta romano, dejando escapar media sonrisa de niño travieso. Solo que su travesura no ha sido otra que rodar, a sus 47 años, una de las películas italianas más taquilleras de 2015 en su debut como director: «Si Dios quiere».

Un filme divertido e inteligente que plantea «una cuestión que se ha tratado muy poco en el cine: el enfrentamiento entre la ciencia y la fe». ¿Cómo? Mediante una historia en la que se burla, «con mucho tacto, tanto de los laicos como de los creyentes», pero lo suficientemente amable como para hacer reír al Papa Francisco y al ateo más convencido al mismo tiempo. El protagonista es Tomasso, un reputado cardiólogo, liberal, moderno y aparentemente comprensivo que acepta con naturalidad que su hijo sea gay, según sospecha toda la familia, pero que no puede soportar la idea de que, tal y como les anuncia, quiera ser cura. «¿Un hijo cura? ¡Sería como ser deshollinador! ¡Cómo ser gaitero! ¡Yo no quiero un hijo gaitero!», grita Marco Giallini, el actor que encabeza el reparto junto a Alessandro Gassman, el hijo del mítico Vittorio.

De éste precisamente y de los otros padres de la comedia italiana ha bebido Falcone: Ugo Tognassi, Nino Manfredi, Alberto Sordi, Ettore Scola o Marcello Mastroianni, genios que dibujaron en los 50, 60 y 70 una de las corrientes más importantes de la historia del cine. «La comedia forma parte del ADN de los italianos, que son los primeros en reírse de sí mismos y de sus límites. Desde la década de los 60 se han esforzado en contar la realidad en clave de humor y se reconocen en ella», explica el director, que ha aprovechado «Si Dios quiere» para hacer un retrato del «mogollón» de Tomassos que hay en Italia, «personas que se creen demócratas, pero que realmente son clasistas cuando se enfrentan a convicciones opuestas a las suyas».

¿Así es usted también? «No lo sé, quizá un ápice. Si te dijera que no, caería en la categoría de los que no se dan cuenta de que son como Tomasso, pero espero no serlo. No me gusta mucho esa clase de personas», confiesa un Falcone que califica al hombre como «un animal sanguinario y lleno de defectos, que no puede admitir su incapacidad para tolerar lo diferente».
Fuente: abc.es

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