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sábado 28 de mayo de 2016

Sebastián Wainraich: "Para hacer humor no hay límites"

El actor y conductor Sebastián Wainraich debuta en Mendoza con su unipersonal Wainraich y los frustrados, en el que interpreta varios personajes.

Aunque la mayoría de los argentinos lo conoce por el programa Televisión Registrada, Sebastián Wainraich es considerado uno de los máximos exponentes del stand up en el país.
Su éxito en el teatro es tal que durante tres años llenó el teatro Maipo con el unipersonal Wainraich y los frustrados, que hoy llega a Mendoza por primera vez y en única función.
Será a las 21.30, en el teatro Plaza y aún quedan entradas a la venta.
En el show, el conductor de radio, TV, actor, guionista y humorista encarna tres personajes diferentes, cada uno con su propio humor, para finalizar como él mismo, con un hilarante monólogo de stand up.
Wainraich empezó su carrera como productor y guionista del recordado Fernando Peña para luego cobrar protagonismo frente a la pantalla en programas de TV como TVR, Duro de domar y La Biblia y el calefón.
Previo a su presentación en la provincia, el actor habló en las radios Nihuil y Montecristo de su personal humor.
–Esta es la primera vez que venís a Mendoza a hacer teatro...
–Esta es una obra que vengo haciendo hace rato, pero que llevo por primera vez a Mendoza, sí. He tenido la suerte de visitar Mendoza en muchas ocasiones en los últimos años, pero nunca para hacer teatro. Este es un unipersonal que hice en el Maipo durante tres años consecutivos y ahora me tomé un descanso. La idea es sacarla por el país. Considero una suerte poder ir ahora a Mendoza.

–¿Con qué se encuentra el público cuando va a verte?
–Es una propuesta que está dividida en dos partes. Primero, hago tres personajes, disfrazado, y después cierro con un monólogo en el que estoy vestido de civil, de mí mismo digamos. Los primeros personajes que hago son los que preparan la noche para lo que es mi monólogo final. La idea del espectáculo es que ellos, supuestamente, trabajan conmigo.

–¿Qué podés contarnos de estas tres personas que interpretás?
–Primero aparece un técnico, que se llama Miguel y es simpático y querible, pero su forma de vida y de pensar son miserables. Es una de esas personas que te generan esa sensación mixta de quererlos pero a la vez odiarlos. Luego aparece un iluminador, que es un hombre que tiene un grave problema con su madre y además es muy desdichado porque siempre quiso otra cosa para su vida pero no pudo concretarlo. Tiene conflictos con su sexualidad, pero su mayor problema se devela al final. Su historia es bastante sorprendente. El último personaje es el de una mujer grande, que me encanta porque ya viene de vuelta y está excedida en todo y es muy divertida por eso. Se llama Estela y disfruto hacerla. Luego viene mi monólogo.

–¿Por qué te gusta tanto ella?
–Me gusta en particular porque me alivia muchísimo. Es una persona que no tiene filtro. Con esa mujer viajo hacia donde ya no te importa nada y eso te da mucha libertad.

–¿De qué va tu monólogo?
–Hablo de los temas universales que nos atraviesan a todos: el amor, la felicidad, los hijos y la muerte, pero haciendo base en por qué nos cuesta tanto ser felices. Todo, claro, con una base de comedia.

–¿Qué rescatás de tus anteriores visitas a Mendoza?
–He ido un par de veces. Me encantaría poder irme antes y pasear más, pero como hago radio no puedo. De todas formas, como el show es el sábado a la noche, durante el día algo voy a hacer. La ciudad me gusta mucho, pero tengo que ser sincero en decir que la montaña y las bodegas me gustan más. En el verano estuve con mi mujer y mis hijos unos días, hacía mucho calor, pero nos entretuvimos en un parque muy lindo. Hicimos una salida más familiar, no tanto de borrachos (risas). Paseamos por la Peatonal y fue hermoso.

–Hacés radio, televisión, cine y teatro, ¿en qué rubro te sentís más cómodo?
–En todos los rubros me siento bien. Tal vez, la tele es el escenario más frío de todos, lo cual es una paradoja porque es por el cual a más gente llegás, pero como no están ahí, se vuelve frío. La radio es espectacular, es casi una necesidad corporal que tengo de venir todas las mañanas y hacer el programa. Pero el teatro, por otro lado, una vez que estás arriba del escenario me siento completo y realizado. No soy mucho de pensar en qué prefiero, si el proyecto me gusta, lo hago.

–Este año debutaste en cine, ¿cómo fue esa experiencia?
–Me gustó mucho todo el proceso, que empezó escribiendo el guión, y después además actué.

–¿Cómo se hace humor en tiempos de crisis? ¿Te cuidás con ciertos temas para no herir susceptibilidades?
–No me cuido demasiado. Hablo de lo que me interesa. Hace tres años que hago esta obra y, si bien hay un guión rígido, hay cosas que las puedo cambiar y las he ido cambiando. Para hacer humor no hay límites, no hay nadie que tenga la autoridad para decir con esto se puede hacer humor y con esto, no. Hay cosas con las que yo no hago humor, pero por una cuestión de gustos nada más.

–¿Con qué temas elegís no hacer humor?
–Es bastante arbitrario, porque con la Segunda Guerra Mundial y el nazismo hago chistes, pero con los desaparecidos no. En algún momento nos vendría bien hacer chistes con ese tema, pero por lo que es muy cercano en el tiempo, todavía no. Con Cromañón tampoco hago chistes.

Para agendar

Wainraich y los frustrados
Cuándo: hoy, a las 21.30
Dónde: teatro Plaza de Godoy Cruz (Colón 27, Godoy Cruz)
Entradas: $250, $270 y $300, a la venta en la boletería de la sala
2x1 con Club UNO
Fuente:

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