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sábado 13 de mayo de 2017

Portugal ganó por primera vez la final de Eurovisión

Sobral, un crooner de 27 años, que canta pese a la insuficiencias cardíaca que lo tiene en la lista de espera para un trasplante de corazón, emocionó a los millones de telespectadores del concurso.

Portugal ganó por primera vez la final del concurso Eurovisión, una gala celebrada en la noche del sábado en Kiev, en la que Salvador Sobral, un joven que está a la espera un trasplante de corazón, logró imponerse con su melancólica balada con toques de jazz.

Sobral, un crooner de 27 años, que canta pese a la insuficiencias cardíaca que lo tiene en la lista de espera para un trasplante de corazón, emocionó a los millones de telespectadores del concurso con su melancólica canción "Amar Pelos Dois" (Amar por dos).

"Es una victoria para la música, para la gente que hace una música que de verdad quiere decir algo", reaccionó el artista, un joven delgado de pelo largo y barca rala. El melancólico tema que interpreta con ritmo de jazz, fue compuesto por su hermana mayor, la cantante de éxito Luisa Sobral.

El portugués, que tomó una apuesta arriesgada cantando en su propia lengua y no en inglés, a diferencia de la mayoría de sus adversarios, logró también ganarse al jurado profesional.

Tampoco le jugaba a favor el hecho de que el tema no se daba para ninguna coreografía impresionante, pero el encanto de la fragilidad de Sobral y su voz suave y trémula, a causa de sus problemas de salud, lograron imponerse en un festival famoso por el gran despliegue de lentejuelas y exuberancia

Combates en el este del país

La final festival de Eurovisión arrancó el sábado en Kiev, con la marcada ausencia de Rusia y del presidente ucraniano, Petro Poroshenko, que declinó asistir a causa de los combates en el este del país.

El presidente ucraniano anunció el sábado que cancelaba su asistencia a la final "a causa de los bombardeos en Avdiivka y de la muerte de civiles", señaló en su página de Facebook, refiriéndose a una localidad de la línea del frente, cerca del bastión rebelde de Donetsk, donde el sábado fallecieron cuatro civiles.

Ucrania es la anfitriona tras ganar la anterior edición, un premio que tuvo una lectura muy política, ya que la representante se hizo con el certamen con una balada que hablaba de las persecuciones que sufrieron los tártaros de Crimea en la época soviética.

Así, el concurso constituía una oportunidad para el país, que vive un conflicto desde hace más de tres años con los rebeldes prorrusos del este, de mostrar otra faceta. Esta edición también estuvo marcada por la ausencia de la representante rusa Yulia Samoilova, una carismática cantante de 27 años en silla de ruedas.

Las autoridades ucranianas le prohibieron entrar al país durante tres años como castigo por haber dado un concierto en junio de 2015 precisamente en la península de Crimea, anexionada por Rusia.

En total 26 concursantes participaron en este mediático concurso europeo, que lanzó al estrellato a grupos como los suecos ABBA, y que se ha hecho famoso por sus puestas en escena sorprendentes, criticadas también como de mal gusto, que los espectadores y jurados votan desde toda Europa.

Una oportunidad de desarrollo

Eurovisión, celebrado por primera vez en Suiza en 1956 y pensado como un germen de unidad europea, se convirtió con el tiempo en una caja de resonancia de las rivalidades nacionales. Para recibir a los visitantes extranjeros en una atmósfera de fiesta, la capital ucraniana desplegó importantes medios.

La principal avenida de la ciudad albergaba una zona para fans, con un escenario. "Para nosotros es muy importante poder acoger Eurovisión en buenas condiciones", dijo a la AFP Anastasia, una jubilada que se paseaba por los alrededores del escenario.

Para ello, se dispusieron importantes medidas de seguridad y la policía que patrullaba las calles exhibía armas semiautomáticas. "Estamos haciendo esfuerzos para acercarnos a Europa, nos estamos reformando permanentemente. Esto no es solamente un concurso de música, sino una ocasión de mostrar lo que somos capaces de hacer", explicó Irina, de 20 años, después de hacerse un selfie delante del logo de Eurovisión.
Fuente: Noticias Argentinas

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