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jueves 29 de septiembre de 2016

Nuestra Señora de las Nubes vuelve a casa

La obra del mendocino Arístides Vargas, que refleja el dolor del destierro, se presenta este jueves en el Festival Andino Internacional de Teatro (FAIT). A 16 años de su primera representación, el texto mantiene vigencia.

Arístides Vargas, nacido en Córdoba y mendocino por elección, que tras el exilio en 1975 se convirtió en uno de los referentes del teatro latinoamericano, subirá este jueves a escena con su esposa Charo Francés para dar vida a su texto Nuestra Señora de las Nubes, como parte del Festival Andino Internacional de Teatro 2016 (FAIT).

En la obra, Oscar y Bruna se encuentran por azar en un lugar que no es el suyo, en una tierra extraña.

"El sitio del que hablan es una gran invención, ese pueblo que se llama Nuestra Señora de las Nubes y debido al vacío que sufren, ellos van completando esa invención. No necesariamente lo hacen porque son del mismo lugar, sino porque los dos están en el mismo camino", explica el autor y protagonista que vive entre Ecuador (país en el que se exilió y donde creó el elenco Malayerba) y Argentina.

Las 500 veces
La obra, que ha sido interpretada por diversos elencos de distintas latitudes, ha sido representada por Arístides y Charo en 500 oportunidades.

–Estrenada hace 16 años, ¿el paso del tiempo ha influido en la interpretación que hacen de Oscar y Bruna?
–Nosotros hemos cambiado y el teatro es fundamentalmente cambio, porque está muy cercano a la vida y al estar tan cerca de esos cambios los evidencia y los expone. Nosotros nos abandonamos a esos cambios y los exponemos. Las puestas en escena que hemos visto a lo largo de América Latina y Europa no dejan de sorprendernos, es un texto que lamentablemente no deja de tener vigencia. Digo lamentablemente porque uno quisiera que los temas que uno trata fueran parte del pasado, pero es increíble como el público lo reinventa a partir de la realidad que se está viviendo en este momento de la Argentina.

–¿Creés que también ha cambiado la visión que el público tiene del exilio?
–Hicimos una temporada de 5 semanas en Buenos Aires, con sala llena todas las funciones y era gente joven que le da una interpretación a partir de su cotidianeidad y en ese sentido es asombrosa esta obra. Ahora el exilio está matizado con una serie de cambios dramáticos que se dan en el mundo en cuanto a la traslación de personas, barcos que intentan llegar a Europa, gente que intenta trepar los muros del primer mundo...Ese es también un tipo de exilio y por eso creo que lamentablemente el tema no se agota.

–¿Cómo es ponerle el cuerpo a un texto escrito por vos?
–Hay algo diferente, especialmente en la continuidad de la escritura a la acción dramática. Esa continuidad a veces está rota por diferentes motivos. Cuando lo hace el mismo autor yo creo que debe traicionarse de alguna forma en cuanto a lo escrito, porque la escritura en el campo de la acción es otra y debe existir esa autonomía en cuanto a la acción de escribir y la de actuar. Ese ha sido un largo aprendizaje en mi caso, que muchas veces actúo mis propios textos y eso me ha llevado a entender que son dos escrituras diferentes y que hay que respetar la autonomía de esas dos escrituras.

–¿Cómo conciliás esto en la puesta en escena?
–Yo por lo general trabajo con un sistema de bocetos, no termino el texto previamente a llevarlo a la acción, lo termino en la acción, Para mí el texto dramatúrgico tiene un carácter literario pero no es exclusivamente literatura, porque no es un texto acabado, sino que se completa siempre en la acción.

Festival Andino Internacional de Teatro 2016
Jueves 29
A las 20.30 La lechera (Tucumán). En la Enkosala Gladys Ravalle (Almirante Brown 755, Godoy Cruz).
A las 22 Nuestra señora de las nubes (Ecuador). En el teatro Quintanilla (subsuelo de plaza Independencia, Mendoza).


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