Muscari: "De las obras de Lorca es la más perfecta"

Entrevista a José María Muscari que revela cómo es su versión del clásico La casa de Bernarda Alba que ofrece funciones este fin de semana en Mendoza. María Rosa Fugazot es la protagonista.

José María Muscari atiende el teléfono mientras para un taxi para dirigirse a plena calle Corrientes, escenario habitual de su vida artística desde que hace una década salió del under porteño para conquistar el teatro comercial. Siempre, pues claro, con su impronta creativa y su marca de "enfant terrible" para el espectáculo vernáculo.

No para. El director, puestista y actor va de aquí para allá, de una sala a un estudio de televisión o radio. Y habla. Nunca se queda callado, pero sabe medir la vara farandulera y casi siempre sale bien parado de los conflictos mediáticos (estuvo en el medio de la pelea entre Barbie Vélez y Fede Bal, por ejemplo).

El llamado a mil kilómetros de distancia lo convoca para hablar de su pulso primitivo: el teatro. Y para que nos revele cómo es su versión de un clásico de la escena universal: La casa de Bernarda Alba.

Tratándose de él, los temas se disparan para varios lados, desde su cuna en el off porteño hasta su obsesión por formar elencos femeninos y su materia pendiente: el cine.

–¿Cuál es tu versión de este clásico lorqueano? ¿Con qué particularidad se va a encontrar el espectador mendocino?
–Se van a encontrar con un espectáculo muy sólido porque lleva cuatro años en cartel. Tiene un elenco de lujo encabezado por María Rosa Fugazot, son nueve grandes actrices de la escena nacional. Por otro lado, el público se va a encontrar con una obra maestra de la literatura universal, que creo es una de las obras más indestructibles de Lorca. Es una obra mágica, perfectamente compuesta por un texto con un poder simbólico y psicologista muy importante. De las obras de Lorca es la más perfecta, a mi gusto. Es un espectáculo muy entero y muy vívido, tiene mucha vida, las actrices se fueron renovando y eso hizo que el espectáculo todo el tiempo se esté remasterizando. Cada noche, la entrega de las nueve mujeres es muy potente, genera en cada teatro adonde va una ovación de pie. Genera emociones y diversiones en dosis iguales.

–Es especial también la obra, al fallecer Norma Pons...
–Obviamente. La obra fue pensada para Norma. Tanto Javier Faroni (el productor) como yo, soñamos este protagónico para ella. Ella pudo disfrutarlo un año entero y una temporada en Mar del Plata consagrándose con el premio de Estrella de Mar como actriz dramática y el Estrella de Mar de Oro. Si uno puede pensar la muerte con luminosidad, Norma Pons se fue en un momento muy luminoso, con los sueños cumplidos. Y en ese sentido es genial que quien haya continuado su legado sea María Rosa (Fugazot), una actriz de tanta trayectoria, tan querida y popular, y también una actriz todo terreno como lo era Norma. Llega a esta altura de su carrera con un personaje tan emblemático como el de Bernarda, ella deja todo arriba del escenario, por lo cual estoy muy contento de que el éxito de La casa de Bernarda Alba esté en las manos de una gran actriz como María Rosa Fugazot.

–Una de las características de tu teatro es trabajar con elencos femeninos. Acaba de irse María Leal de tu obra "Casa Valentina", antes te pasó con Pata Villanueva de "Extinguidas". ¿Cómo hacés para evitar roces o bajas en grupos numerosos de mujeres?
–En este momento, además de La casa de Bernarda Alba, tengo en gira otro espectáculo integrado por 10 mujeres que es Extinguidas. En Casa Valentina son siete hombres y dos mujeres, pero encima los siete hombres hacen de mujeres... (risas). O sea que las mujeres andan dando vueltas por mis producciones todo el tiempo. Estoy ensayando una obra nueva que se llama Falladas...

–Con dos mujeres mendocinas...
–Sí, con Andrea Politti y Patricia Palmer, además de Laura Novoa, Martina Gusmán y Cecilia Dopazo.

–Pero nadie te lo impone, vos buscás elencos femeninos...
–Sí, sí, claro. Me gusta mucho trabajar con mujeres, me entiendo mucho. Las mujeres tienen una gran entrega, las actrices son mucho más cercanas a entender mi propuesta teatral, a diferencia de los hombres. Porque los actores somos mucho más cerebrales que impulsivos, y a mi teatro le viene muy bien el impulso que tienen las actrices. Eso, de alguna manera, repercute en el material escénico. Eso se nota en La casa de Bernarda Alba, donde la entrega de esas mujeres es muy poderosa.

–Pero, volviendo al punto inicial, cómo manejar los conflictos que suelen ser más efervescentes en elencos femeninos... digo por Pata y María Leal...
–Mirá, nunca me ha sucedido que un actor o una actriz se vaya porque tiene un conflicto conmigo o con la parte artística. Pata Villanueva se fue por cuestiones de su vida personal, nada que ver con la obra, el elenco o conmigo. Y a María la amo pero su caso me excede, sus disidencias fueron con la producción, y cuando uno hace teatro comercial tiene que entender que aunque uno esté bárbaro con la actriz pueden surgir problemas en su relación con la producción. Ahí uno no puede hacer nada. Seguramente habrá otra oportunidad para trabajar con ella porque me parece una actriz exquisita. Cristina Alberó entró en su lugar y eso me pone feliz.

–Otra de tus características es recuperar figuras del teatro argentino...
–No sé si recuperar, quizás revalorizar, sí. Revalorizo algunas carreras o algunos nombres que no tienen en cuenta los productores comerciales. Con Falladas Laura Novoa va a debutar en el teatro comercial, toda su carrera es televisiva y teatral pero dentro del San Martín o el teatro clásico. Su lugar no es el teatro comercial y ahora va a incursionar gracias a mí. A los actores les llega su momento y la confluencia conmigo hace que logremos buenos resultados.

–¿Volverías al teatro independiente, al off de donde saliste?
–Sí, por supuesto. Esa es mi cuna, hay sellos de autor propios de mi teatro que los traslado al teatro comercial. Puedo estar en calle Corrientes, bailar con Tinelli, estar con Beto Casella, tener mi programa de canal de cable, hacer radio o almorzar con Mirtha Legrand, y sigo siendo la misma persona. Me doy el lujo de decir que soy un creador tal como soy, esté en el espacio en el que esté. Puedo ser amigo de Nazarena o dirigir una obra de Lorca, y ni una cosa me vuelve más frívolo ni la otra me vuelve más profundo.

–¿Y para cuándo el cine?
–Ojalá que pronto. Es una asignatura pendiente, nunca trabajé en cine. Es un lugar al que le tengo mucho respeto y seguramente algún día voy a desembarcar en ese medio.

Las funciones
Viernes y sábado. A las 21.30, en el teatro Plaza (Colón 27, Godoy Cruz). Entradas: $400, $350, $300, a la venta en la boletería y en www.tuentrada.com.
Domingo 26 A las 20, en el teatro Real (San Martín 333, La Consulta, San Carlos). Entradas: $350 y $300, a la venta en la boletería.
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