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domingo 19 de junio de 2016

María Rosa Fugazot es Bernarda Alba

La destacada actriz llega a Mendoza por segunda vez con la exitosa versión de La casa de Bernarda Alba que dirige José María Muscari. Será el próximo fin de semana

La casa de Bernarda Alba, escrita por Federico García Lorca antes de morir, es un clásico de la literatura en español y la mayoría de las actrices de habla hispana han interpretado en algún momento de sus carreras a una de estas nueve mujeres unidas por lazos de sangre y que tan acabadamente representan al complejo género femenino.

En el caso de la legendaria actriz argentina María Rosa Fugazot, que hoy pisa los 73 años, esta obra la acompaña por segunda vez en su carrera. La primera vez tuvo lugar cuando era joven y hacía teatro independiente. En ese entonces, interpretó a Martirio. Ahora, en el otro extremo de su carrera, a Fugazot le toca el rol central, el de la matriarca Bernarda Alba.

Su llegada al protagónico de esta versión, que es producida por Javier Faroni y dirigida por José María Muscari, llegó de forma accidental cuando falleció repentinamente Norma Pons, la estrella que ocupaba ese rol. Tan amigas fueron ambas en la vida real que Pons ya había dejado dicho que ella debía tomar su papel ante alguna eventualidad.

Y así fue. Desde abril de 2014, María Rosa Fugazot se ha presentado en Buenos Aires, ha hecho temporadas de verano y ha recorrido el interior del país con un elenco de actrices siempre cambiantes pero igual de talentosas.

Es que La casa de Bernarda Alba es una creación en la que la mujer está definida casi a la perfección y quizás a eso se deba que esta sea una de las obras más representadas de la historia del teatro universal.

En el caso de la visita que realizará esta producción a Mendoza el fin de semana próximo, el elenco que acompaña a Fugazot está formado por Silvia Kutika, Katja Alemann, Mimí Ardu, Érika Wallner, Mariana Prommel, Alejandra Rubio, Mar Mediavilla y Laura Espinola.

Las funciones locales de la obra serán el viernes 24 y sábado 25, a las 21.30, en el teatro Plaza de Godoy Cruz. El domingo, en tanto, se presentarán en el teatro Real de San Carlos.

Aprovechando su visita y celebrando su enorme trayectoria en teatro, cine y televisión, Escenario dialogó con Fugazot al respecto de este gran papel que le toca asumir.

–¿Qué tiene esta versión de la obra maestra de García Lorca para seguir de gira y en cartelera en Buenos Aires con tanto éxito?
–Lo que tiene es una muy inteligente adaptación de Muscari, en la que, sin perder la esencia de Lorca, ha reinventado la puesta de manera que no sólo se siente el peso del drama sino que también hay momentos donde la gente se ríe de la situación tan terrible que pasan estas mujeres.

–¿Habías interpretado esta obra antes?
–Sí, cuando era jovencita, en una producción independiente. Me tocó el papel de Martirio, que es una de las hijas de Bernarda. Una de las mayores diferencias es que esa puesta la hicimos en español, como aparece en el texto original. Incluso, me costó adaptarme a este guión porque tenía muy fijado el texto castellano, además soy una enamorada de García Lorca. Tuve que hacer un esfuerzo muy grande y a eso se le sumó que tuve muy pocos días de ensayo porque yo entré para reemplazar a Norma (Pons). De esa manera, Muscari cumplió el deseo de ella, que me había pedido a mí como reemplazante. Lo hice con mucho cariño y a modo de homenaje a ella.

–¿Cómo recordás a Norma Pons?
–Ella está con nosotros. Siempre digo que las Bernardas somos 10, no nueve porque el espíritu de Norma sigue ahí. Ella tenía un gran amor por su trabajo y estoy segura de que sigue acompañándonos desde su lugar. La recuerdo como lo que fue: una gran compañera y una estupenda profesional.

–El elenco fue cambiando en estos tres años, ¿cómo se adapta la versión a estas variaciones?
–Esa es una gran ventaja porque al entrar alguien, se renueva la propuesta. Si bien siempre seguimos una misma línea, el hecho de que entren diferentes personas lo va renovando a uno también de manera que el trabajo no se hace mecánico. Siento que la fuerza y la pasión están presentes siempre con esta sangre nueva que entra.

–Ya estuviste en Mendoza con esta obra hace unos años. ¿Cómo recordás esa experiencia?
–Mendoza siempre nos recibe con mucho cariño. La gente que va a vernos es gente muy entendida en teatro y a la que le gustan este tipo de espectáculos. Nosotros llevamos una obra muy linda y producida con mucho respeto para el público.

–¿Cómo es trabajar con Muscari?
–Ya había hecho un musical con él hace unos años, junto con Florencia Peña. Siempre me pareció un entendedor y un hombre muy luchador. Realmente, es un placer trabajar con gente que tiene tanto cariño por su trabajo y que le pone todo de sí.

–¿Qué opinás de la nueva versión de "La peluquería de Don Mateo"?
–No la pude ver todavía porque estuve fuera de Buenos Aires. Todo se renueva y simplemente espero que la hagan con el mismo cariño con el que la hicimos nosotros.

–Habiendo formado parte de la era dorada del humor en la TV argentina, ¿creés que hoy en día se podría hacer el humor por el que se hicieron famosos Gerardo Sofovich o Alberto Olmedo?
–Hay público para todo. El humor de Olmedo o de Sofovich era más bien de insinuación, de tomarnos el pelo entre nosotros. Dentro de todo, era un humor sano, más allá de todo lo que puedan criticarle. En cuanto a si desprestigiaba o no a la mujer, estoy convencida de que la mujer se desprestigia solo cuando ella lo permite. Nosotros hacíamos humor, nos divertíamos mucho. Yo, que hice muchos trabajos con ambos, la he pasado muy bien y se me respetó mucho. Es más, le debo el afecto que me tiene la gente a esos programas. En ningún momento me sentí rebajada.

–¿Qué proyectos tenés para el resto del año?
–Hasta octubre seguimos de gira con esta obra. Televisión no puedo hacer porque no me lo permite la agenda del teatro. Lo que sí sé es que mientras tenga fuerzas, voy a seguir dándole para adelante con respeto y con amor. Esa es la premisa con la que he llevado adelante mi vida.
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