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miércoles 25 de mayo de 2016

Los Sutherland siguen uniéndose en la pantalla

Donald y Kiefer son padre e hijo y tras años de esperar que apareciera un guión que los tentara, salieron a buscar un proyecto que volviera a reunirlos.

Donald Sutherland, de 80 años, y Kiefer Sutherland, de 49, tienen casi 275 créditos y 85 años de experiencia en conjunto, y de algún modo solo han compartido la pantalla en tres ocasiones.

La primera fue en Como caído del cielo de 1983. La segunda en Tiempo de matar de 1996.

Y ahora en el western Forsaken, que llegará próximamente a las salas del país, los Sutherland no sólo aparecen juntos en pantalla sino que por primera vez hacen de padre e hijo en una ficción.

Previo al estreno, la dupla ofreció la siguiente entrevista a la agencia internacional AP.

–¿Tenían algún tipo de acuerdo tácito de que no tratarían necesariamente de trabajar juntos?
Kiefer Sutherland: –He querido actuar con mi papá desde que empecé. Habían tres actores a los que admiraba cuando estaba en la escuela: mi papá, Gene Hackman y Bobby Duvall.

–¿Por qué ahora entonces?
K. S.: –Cuando no funcionó de manera orgánica, comencé a pensar en distintas ideas. No es casualidad que hayamos encontrado algo y lo hayamos hecho. Es algo que he querido hacer por 30 años y pensé que mejor hacerlo antes que después.

Donald: –Siempre le dije quería hacer de Walter Huston para su John Huston, hacer El tesoro de la Sierra Madre o un equivalente de eso, pero nunca funcionó. Eso es lo que realmente quería. Y entonces llegó esto y me alegré mucho.

–¿Pasaron mucho tiempo analizando la historia y sus personajes?
K.S.: –No. Esto ha sido así toda mi vida. Cuando pasamos tiempo juntos, que no es tan a menudo como a mí o creo que a mi papá nos gustaría, no hablamos de trabajo.

–¿Aprendieron algo el uno del otro durante este proceso?
K.S.: –Él tiene una manera de abordar su trabajo que es particularmente rápida y efectiva y creo que es increíblemente bien pensada. Como actor, en esta película más que en ninguna otra, me encontraba fuera de base viendo cómo los ojos de mi padre podían afectar una escena. Sus ojos tienen una resonancia conmigo y significan algo para mí, así que yo tenía una reacción visceral.

D.S.: –Eso sucede porque hay una historia de años.
K.S.: –Tenía que tomar la decisión consciente de no entrometerme con eso. Así que en este filme a mí se me dieron en el proceso cosas por las que tendría que haber trabajado muy duro de otro modo. Sentí que estaba haciendo trampa.

D.S.: –Es la absoluta verdad. Tu ADN informa mucho de tu trabajo. Y la combinación, tú sabes, es casi el mismo ADN.

-¿Lamentaron demorarse tanto tiempo en hacer esta cinta?
D.S.: –Si hubiésemos podido, la hubiéramos hecho antes, pero estoy muy contento de que no la hiciéramos más tarde; es muy posible que yo no hubiera estado aquí.
Fuente: Associated Press

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