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sábado 25 de junio de 2016

Los amores del Restaurador

Rosas, el amante. La obra teatral dirigida por Pedro Marabini refleja, a través de una metáfora, la relación del caudillo con tres diferentes territorios.

Un hombre dividido entre tres pasiones, que reclaman, enorgullecen o desalientan. Un hombre que se deja seducir por estas voces y a las que seduce también. El nombre de él marca una importante diferencia, porque Juan Manuel de Rosas es ese hombre, parte de una gran metáfora que lo tiene como protagonista.

"Cuando leí Rosas, el amante, de Tristán Casnati y Mariano Martínez, me sorprendí muchísimo porque tiene un encanto muy particular. Ellos parten de una metáfora amorosa e instalan en ella a tres mujeres, que son nada más y nada menos que la representación de tres territorios: el interior, Buenos Aires e Inglaterra", explica Pedro Marabini, histórico referente de las vendimias y director de esta obra.

"Estos tres personajes están todo el tiempo rodeando a Rosas y él se debate de un modo increíble entre una y otra, con estrategia, dominando a una, amando a otra, discutiendo, tejiendo estrategias".

Un tiempo pasado tan actual
Tristán Casnati –uno de los autores junto con Mariano Martínez–, entiende lo atractivo y controversial que puede ser montar una obra en torno al Restaurador de las Leyes, pero ellos decidieron abordarlo de una particular manera: "Nosotros nos hemos criado con una imagen de Rosas más cercana al tirano, a la controversia, herencia de una historia sesgada, más parcial. Ya no se puede dudar de que es un prócer, pero como ser humano tuvo sus errores y aciertos".

¿Cómo reconstruyeron ese costado humano? Para Casnati la fórmula tuvo varios componentes: "Lo estudiamos. Fuimos a los lugares donde él estuvo, como Palermo, en donde quedan dos ladrillos de una gran mansión que tenía, que era única en Sudamérica. En esa época el personalismo era tan grande que las casas de los gobernantes era la Casa de Gobierno. La mansión de Rosas era un lugar de negocios, de reunión y de poder. Por ahí pasaban todos. Los autores hacemos lo que también hacen los actores, conocer al personaje, meternos en él hasta en el modo en que llegaría a pensar. Ahí es donde se dispara la ficción".

La figura de este hombre acostumbrado al poder sigue despertando una enorme curiosidad por parte de los argentinos.

"No sé cómo será en otros países, pero creo que en la Argentina hay mucho interés por la historia y esa es una forma de preguntarnos, de indagar cómo somos, de qué estamos hechos. Rosas varias veces dice: 'El que no está conmigo, está en mi contra'. Y esto es algo súper actual, lo faccioso, que ya de entrada en la Revolución de Mayo se insinuó y después continuó en un país que en algún punto se convirtió en un lugar donde se pelean como niños", reflexiona Casnati.

Y por eso Rosas también refleja parte del ser argentino y de cierta reiteración de errores: "Tendemos a unitarios y federales, Boca y River, radicales y peronistas, tendemos a la disputa. En definitiva es una manera de gobernar desde promover la diferencia, la intolerancia, el resquemor de las personas", afirma Casnati de esa dualidad omnipresente en nuestro país. Pero no lo hace desde la resignación: "Los argentinos también somos muy heroicos, nuestra historia lo prueba, generosos, ingeniosos. Lo interesante es entender de qué está hecho uno, saber por qué cometió los errores para tratar de no hacerlo más. Para algunos Juan Domingo Perón no tiene nada objetable y así sucede con muchos próceres, pero si podés hacer un análisis crítico se los descubre como seres humanos, de carne y hueso", concluye uno de los autores de Rosas, el amante.

Para Marabini la figura del caudillo tiene una enorme actualidad. "El Rosas que vemos es un defensor de la soberanía a ultranza, su misión fundamental era que nadie tocara a su país y la soberanía, más allá de los intereses personales o grupales que pudiera tener", dice.

Y concluye: "Es bueno analizar hasta cuándo uno puede manejar el poder y cuándo se pierden las riendas y éste se transforma en algo que va mucho más allá, más orientado al poder personal".

Se vienen más revisiones del pasado en el teatro

Rosas, el amante forma parte de una serie de obras escritas por Tristán Casnati y Mariano Martínez que indagan nuestro pasado a través de personajes emblemáticos. Entre ellas están las ya estrenadas Moreno y el Che y Perón e Yrigoyen y dos más cuyo estreno es inminente. Por un lado, Matar a Lencinas (el 28 de julio en el teatro Independencia, con un gran elenco encabezado por Martín Neglia, Claudio Martínez y Jorge Fornés, entre otros ) y Circunloquio (a estrenarse en la Legislatura provincial el 8 de julio), sobre Tomás Godoy Cruz y Juan Agustín Maza.
En el abordaje de estos dos últimos personajes, Pedro Marabini explica que lo fascinante de la obra no es sólo verlos como los representantes de Cuyo ante el Congreso de Tucumán, sino conocer las profundas motivaciones de estos hombres.
"Más allá del pedido de José de San Martín de que lo ayudaran a declarar la independencia porque sin ella no iba a cruzar los Andes, estos dos hombres llegaron a Tucumán soñando con la libertad, con lo que significa la libertad para un hombre", afirma el director teatral.

Rosas, el amante
Cuándo: hoy a las 21
Dónde: teatro Independencia (Chile y Espejo de Ciudad)
Entrada: $100, a la venta en la boletería del teatro
Invita: radio Nihuil

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