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martes 19 de abril de 2016

Lily Allen devela el acoso vivido en secreto durante siete años

La cantante Lily Allen cuenta un escalofriante relato sus siete años de acoso y miedo a su seguridad y a la de su familia. El acosador, Alex Gray, ha sido juzgado por allanamiento de morada y robo cometido en el 2015 a la cantante y declarado culpable. El caso de Lily Allen, que ella relata al dominical The Observer, está generando polémica entre organizaciones de mujeres, la policía y la justicia.

En el 2009 Lily Allen recibió, entre sus muchas cartas de admiradores, una que decía que su canción The Fear (El Miedo) la había escrito el que firmaba la carta. Después de esta misiva, recibió un tuit de alguien que firmaba @lilyallenRIP con la misma reclamación de haber compuesto El Miedo. Después llegaban cartas de amenazas contra ella a su discográfica, a su piso del este de Londres, a la tienda de su hermana y a las oficinas de sus agentes. En un concierto, una pequeña pancarta decía: "Yo he escrito El Miedo", afirmación que nadie tomó en serio aunque Lily la leyó desde el escenario y el miedo se le puso en el alma.

Con un fajo de cartas considerable, la cantante puso en manos de la policía lo que para ella era, contundentemente, un acoso. La Policía no lo consideró como tal. Por casualidad o causalidad, en aquel momento, hacia el 2011 y 2012, los contactos cesaron. No obstante, Lily asegura que "me había convertido en otra persona, aislada de la familia más amplia y amigos por miedo a la seguridad de la familia más cercana". Durante este tiempo Allen tuvo dos hijos pequeños.

Un asunto en manos de la policía

A pesar del cese de cartas y notificaciones, la cantante, que no se había visto cara a cara con el que reclamaba haber compuesto la canción El miedo y le mandaba cartas, vivía con el piso blindado de cerrojos, alarmas y llaves. Hacia el 2013 la policía le comunicó que Alex Gray "volvía a estar activo". Ella pidió ver una foto de él, pero la Policía declinó puesto que ella vinculaba su acoso a Alex Gray, pero no disponía de pruebas contundentes. La Policía le proveyó con una alarma manual, de las que se aprietan un botón en una situación de pánico. Las cartas iniciadas en el 2009 y entregadas a la Policía habían sido destruidas.

En octubre del 2015 un descuido de Lily Allen dejó una ventana de su casa sin cerrojo por la noche. A la madrugada Alex Gray se metió en la vivienda hasta llegar a su dormitorio. "Tuve la impresión de que había estado en el jardín esperando la oportunidad", explica. La cantante dormía con un amigo junto a la habitación de sus dos hijos pequeños. El intruso los amenazó, llamaron a la Policía. El bolso de ella había desaparecido, estaba en posesión de Alex Gray. Los cargos de allanamiento de morada y robo llevaron a Gray ante el juez.

La madre del detenido mandó a la Policía un correo electrónico en el que éste le decía que iba a matar a una celebrity. Pero por ahí -por la información proveída por la madre- tampoco la Policía identificó la celebrity como a Lily Allen. La cantante, tras el veredicto, ha hecho público su caso para "remendar las faltas del sistema". A ella nada ni nadie la alivia de lo que ha pasado ni del efecto que está teniendo el acoso en su vida cotidiana. Y ahora, oficialmente, es acoso.

Fuente: elmundo.es

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