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sábado 07 de enero de 2017

Leandro Lovato: "Me preocupa que no haya un recambio en el folclore"

El artista pondrá hoy su música al servicio de un gran cierre para la Vendimia de Ciudad, en Junín, Mendoza.

Recién iniciada su nueva temporada festivalera –el jueves estuvo en la apertura de Jesús María–, Leandro Lovato pondrá hoy su música al servicio de un gran cierre para la Vendimia de Ciudad, en Junín, Mendoza.

Basará su repertorio en el último disco, Musiquero que, recién salido a la venta, ya obtuvo nominaciones a los premios Gardel.

En esta charla con Escenario, el violinista santafesino ofrece una mirada crítica hacia los festivales que, con el paso de los años, han perdido su espíritu popular, folclórico y celebratorio a la cultura de cada región argentina.

Y en este sentido, alza su voz como músico para que los escenarios grandes –Cosquín, por ejemplo– den mayor protagonismo a figuras del folclore y no de otros géneros.

"No la menosprecio, al contrario, me encanta, pero un claro ejemplo de cómo están los festivales es que Patricia Sosa abre Jesús María, yo soy segunda figura", declara.

–¿Creés que los festivales han cambiado su esencia en este tiempo?
–Creo que sigue intacto el querer ser parte de la fiesta. Mucha gente sigue esperando año tras año a que llegue el momento de cada festival para formar parte, porque son lugares de encuentro y el pueblo no quiere quedarse afuera. En Mendoza, fiestas como La Tonada o Rivadavia convocan unas 30.000 personas y Cosquín tiene capacidad para la mitad, pero todos han logrado ser un lugar de encuentro. Después, la cuestión folclórica, el tema de grillas es otro asunto.

–¿Te imaginabas hace 15 años que hoy Jesús María tenga a Patricia Sosa como protagonista y no a vos o a otro artista folclórico?
–No, no me lo hubiera imaginado. Esto lo hemos charlado con Peteco (Carabajal), (Luis) Landrisina, con varios artistas. Estamos muy preocupados porque no hay recambio. Hoy se nota más que nunca. Los festivales tienen que acudir a figuras de otros géneros, ya no están más Mercedes Sosa, Los Chalchaleros, Horacio Guarany... Y a mí, por ejemplo, no me da para ser primera figura, para ser cabeza de noche. Por eso está Patricia Sosa. Mi camada todavía no está fuerte para ser protagonista. Y eso se debe a distintos factores.

–¿A la búsqueda del efectismo?
–Sí, esto es algo que no surgió de la noche a la mañana, viene pasando hace tiempo y ahora, aquello que advertíamos, ocurre. El futuro está llegando. Y si no tomamos conciencia de defender nuestra cultura, ocurren cosas como estas.

–También el folclore ha mutado. Hoy artistas, como es tu caso, proponen una fusión de otros géneros, algunos respetando más y otros menos, las raíces folclóricas...
–Sí, yo tengo influencia de muchas músicas. Creo que el tema pasa por darnos un lugar. Los culpables de que hoy no estemos fuertes como deberíamos estar para ser figuras en festivales son los organizadores de esos festivales. Yo se lo he dicho a la gente de Cosquín, por ejemplo. Cuando nos tendrían que haber apoyado incondicionalmente, no lo hicieron. Iban a lo más fácil: llamaban a los artistas en vigencia que eran convocantes y no importaba el folclore. Ellos quieren llenar a como dé lugar. Es un triunfo político también, de gestión de cada año. Esas malas decisiones, las malas inversiones también, hoy las estamos pagando. Los medios masivos tampoco nos dan un espaldarazo.

–Sería una paradoja, entonces, espacios para el folclore que no apoyen a sus exponentes...
–Siempre les digo a los intendentes o funcionarios de turno que si quieren hacer un trabajo serio, inviertan en cultura, en toda su expresión. Porque cultura no es sólo espectáculos, también es educación, turismo, gastronomía. Y tenés que apostar a lo regional, a lo tuyo, los resultados se verán a largo plazo. Pero nadie toma esa iniciativa, ni los políticos ni los músicos. Entonces, hoy tenemos una sociedad devastada.
–¿Pero hacés una autocrítica como músico?
–Claro, me da tristeza perder plazas, vidrieras importantes. Yo desde niño apuesto a mi música, es lo que amo y no busco el rating. Por suerte, no me puedo quejar, tengo trabajo. Y, a la vez, bienvenido que esos lugares de encuentro sigan llenándose de gente y la gente pueda descubrir otras músicas, artistas internacionales, pero cuando esos artistas no traen propuestas folclóricas de su región, entonces cambia el espíritu de ese encuentro, ¿entendés? El eslogan de Villa María es "festival de peñas", y qué puede entender Joaquín Sabina o Maluma de peñas. No estoy en contra de esos artistas, pero no estoy de acuerdo con que se desvirtúe el origen de ese tipo de festival. Podrían hacer otro festival aparte con esas figuras.

–Además, el carácter popular se menosprecia, ya que con entradas a $1.000 el festival no es accesible a todo público, ¿no?
–Tal cual, dejan de ser espacios populares. Fijáte cómo mutan esos festivales, se transforman en elitistas e internacionales.
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