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sábado 24 de octubre de 2015

“Las etiquetas en el arte son tediosas y viejas”

Selva Florencia Manzur / manzur.florencia@diariouno.net.ar
El jueves y viernes próximos (29 y 30 de octubre) quienes gustan de las artes performáticas y el trabajo teatral de vanguardia podrán gozar de una experiencia inédita en Mendoza. Esto porque la coreógrafa estadounidense Faye Driscoll, ganadora del premio Bessie a la danza, llegará por primera vez a Mendoza para ofrecer un taller y exhibir su  nueva obra Thank you for coming: attendance (“Gracias por venir”).
La artista, quien arribó a la Argentina ayer y esta noche se presentará en el Centro de Arte Experimental UNSAM de Buenos Aires, crea obras que son un híbrido entre la danza, el teatro y la instalación dando lugar a un espacio para que bailarines y público creen a la par.
El objetivo es demostrar cómo todas las personas son cocreadores del mundo que habitan. Aquí, el espectador es envuelto e interpelado por el absurdo de las interacciones sociales y termina siendo movilizado por la experiencia en su totalidad.
El trabajo de Driscoll ha sido objeto de excelentes críticas. Por ejemplo,  el New York Times definió a la coreógrafa como una generadora de obras “absolutamente originales. No es como nada que se haya visto antes ni nada que se pueda imaginar”.
La llegada de la artista y su grupo se da como parte de la segunda edición del Festival I Love MZ (la primera se hizo en 2013). Esta es una iniciativa de la actriz, directora y dramaturga local Ivana Catanese en colaboración con Ruben Scattareggi y se materializó gracias al aporte del Ministerio de Cultura local y la plataforma cultural de Nueva Orleans National Performance Network.
El festival arranca hoy con el estreno de una obra de Scattareggi (ver aparte) y sigue hasta el sábado 31.
Mientras Faye Driscoll ensayaba en Buenos Aires para su presentación de hoy, contestó en inglés las preguntas de Escenario acerca de su visita y su vanguardista arte escénico.
 –¿Cómo será el taller de performance que vas a ofrecer y qué tipo de exploraciones se trabajan allí?
–La clase será una investigación hacia el interior del cuerpo como si fuera el contenedor de una multiplicidad de narraciones y movimientos, funcionando a la manera de un vehículo para a la vez crear y desterrar significado. A través de la combinación de herramientas de improvisación y modalidades más formales, la clase jugará con lo narrativo, el trabajo físico y las preguntas sobre cómo  convertimos el significado en movimiento. Será una investigación en lo emocional y físico así como una exploración en el potencial para el movimiento y así, cuasi jugando, iluminar las capas de la identidad para crear un espacio de multiplicidad.
 –¿Cómo se dio tu participación en el Festival I Love MZ?
–Conocí a Ivana (Catanese) en 2008 cuando ambas participamos en una residencia artística en Nueva York. Ella y Marina Pampin (productora de Buenos Aires) vinieron a ver mi obra Thank you for coming: attendance y a partir de esa experiencia trabajamos junto con la organización cultural National Performance Network, de Estados Unidos, para traerla a la Argentina.
 –Te han definido como una artista “totalmente original”. En tiempos en los que pareciera que ya todo fue hecho y el entretenimiento masivo insiste en repetir modelos, ¿cómo lográs que tu trabajo permanezca diferente?
–No pienso en mi trabajo en términos de original o no original porque pensar así se convierte en una trampa en sí misma. Estoy constantemente obligándome a salir de mi zona de confort y coqueteando con el fracaso en todo lo que hago. Esta constante sensación de estar al filo del fracaso produce en mí trabajos, irónicamente, exitosos.
 –Definís tus obras como “bailes”, pero siendo que hoy los happenings y las instalaciones se han popularizado,  ¿cómo evitás que tus obras sean happenings?
 –En este momento, las etiquetas en el arte son tediosas y viejas. Crean jerarquías. Sirven para llenar formularios de subsidios. Alguien podría venir a uno de mis shows y llamarlo un baile, un happening, una obra o una performance. Digo que son bailes porque pienso coreográficamente en cuanto al cuerpo, el espacio, la imagen, el texto y la música. Sin embargo, mi trabajo es una criatura híbrida e intermedia porque utilizo muchas influencias.
 –Una vez definiste tu trabajo, diciendo: “Es una experiencia grupal rigurosamente creada que se proyecta como algo improvisado, caótico y espontáneo”. ¿Pueden disfrutar tus obras de la misma manera quienes están formados en las artes escénicas y quienes no?
 –No creo que todas las personas vayan a disfrutar de mi arte de la misma forma. Cada persona lo experimenta de forma diferente. Si provenís del mundo de las artes performáticas, quizás logrés más asociaciones que puedan abrirte más  a la experiencia o cerrarte más a la experiencia. Pueden ocurrir ambas cosas. Por otro lado, a veces  la gente que no está familiarizada con el género ve y siente más porque no asisten a la función creyendo de antemano que saben lo que van a presenciar.  
 –¿Cómo definirías la obra que vas a presentar el viernes próximo “Thank you for coming”?
 –A lo largo de la obra hay muchos momentos que son familiares e identificables y en los que se puede reconocer qué es lo que está pasando. Luego, genero cambios de formas sutiles y extremas de manera que subsistan las siguientes sensaciones: “Estaba allá, pero ahora estoy aquí; ¿dónde debo estar?”.  Así, busco lograr una desorientación perceptual de manera que lo que veas esté siendo desarmado por lo que estás escuchando y experimentando. De esta manera la persona siente que lo que vive no es lineal, aunque por momentos sí se unifique. Nunca busqué que el público se ría, pero sí hay algo de humor en mi trabajo. Llevo todo al extremo para así  extraerlo, ya que hay cosas que solemos ocultar y que empiezan a ser visibles a partir de la obra. Eso a veces genera una risa. Hay algo acerca de esa apertura que le permite al espectador cambiar.
Ahora Hamlet es mujer
Rubén Scattareggi y el elenco mendocino Crack Ensamble Teatral estrenan hoy una versión poco convencional de una de las tragedias más influyentes de la literatura inglesa: Hamlet, de William Shakespeare. En esta versión, el grupo explora cómo están dictadas las relaciones entre madres e hijas como resultado de los siempre cambiantes vínculos emocionales propios de la era moderna.
Esta es la producción con la que inicia la segunda edición del Festival I Love MZ, que se extenderá hasta el sábado 31 próximo y es coproducido por el Ministerio de Cultura de Mendoza y la plataforma cultural de Nueva Orleans National Performance Network.
La función será a las 22, en la sala Violeta del espacio Le Parc.
La obra, que también fue escrita por Scattareggi, se llama Yo ella Hamlet - Mi Padre Hamlet y forma parte además de la saga, que viene desarrollando desde hace algunos años el director bajo el nombre de Diosas. Esta es la cuarta entrega.
La iniciativa nació de la actriz Carla Coria, quien finalmente no pudo actuar en la obra. De esta manera, el elenco quedó conformado por Celeste Álvarez encarnando a Hamlet, Diana Wol interpreta a Gertrudis, y Gustavo Ramírez y Mariana Fernández en los roles de Claudio y Ofelia respectivamente.
“Elijo obras que van al centro del ser humano y que siguen vigentes justamente por eso. Me entusiasmó trabajar en un clásico como Hamlet, pero dándole un giro y enfocándolo en una perspectiva femenina”, explicó el director mendocino.
De esta manera, hace cinco meses el elenco empezó a trabajar, imaginando el espacio que usaría y el dispositivo escenográfico móvil que permitiría ir modificando la escenografía a medida que la historia va transformando a los personajes.
“El guión y las actuaciones intentan afrontar y dar una visión sobre la relación con nuestros progenitores, en este caso se trata de una madre y una hija. El texto es complejo y se sustenta en sí mismo. Está anclado en la modernidad, aunque no hay referencias temporales”, agregó Scattareggi.
A través de las interpretaciones, el espectador habitará los sentimientos que surgen a partir de la traición, la seducción, el duelo, la locura; uno de los interrogantes que plantea esta versión del clásico de Shakespeare es: ¿existe la locura o sólo se trata de la vida?
La negación del otro en pos de satisfacer los deseos individuales es otro de los temas subyacentes de esta tragedia, que es la más larga que escribió Shakespeare y una de las más potentes que dejó como parte de su vasto legado dramatúrgico.
La puesta dura una hora y 20 minutos, las entradas cuestan $60 y se venden en la boletería del complejo cultural ubicado en Guaymallén.
Taller
 Dictado por Faye Driscoll. Está dirigido a profesionales o estudiantes de danza, teatro o artes performáticas. Los interesados deben inscribirse vía mail (ilovemz.festival@gmail.com) o  a través de la Fan Page de Facebook  (Festival I Love MZ - segunda edición). Será el jueves 29, de 13 a 16, en Le Parc.
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