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lunes 18 de abril de 2016

La terapia no puede arreglar todo

Puma Goity. Es uno de los protagonistas de Psiconautas, serie que hoy se estrena y que lo devuelve a la televisión. Aquí cuenta cómo fue sumarse a esta producción internacional

Un estafador español se esconde detrás de la fachada de un terapeuta y a tal punto es creíble que logra armar su propio grupo de terapia. Y nosotros podremos espiar todo lo que suceda con él y sus "pacientes".

Esto es Psiconautas, la nueva serie del canal TBS en colaboración con Navajo Films, que puede verse por su plataforma de youtube.com/CanalTBS a partir de hoy , en un formato de 10 capítulos de media hora cada uno.

Para este estreno, la señal –pertenece al grupo Turner– ha reunido a un elenco sobresaliente: el español Guillermo Willy Toledo (el recordado protagonista de Crimen ferpecto, de Alex de la Iglesia), Florencia Peña, Gabriel Puma Goity, Verónica Llinás, Martín Piroyansky, Luis Ziembrowski y Julieta Zylberberg. La serie relata las desventuras de este estafador español, Roberto Rodríguez de la Huerta (Toledo), quien encuentra su vocación liderando un grupo de terapia en un club de barrio del conurbano bonaerense. Allí estarán presentes las historias de sus "pacientes", en una terapia que no siempre resultará de la mejor manera.

Escenario habló con uno de sus protagonistas, el Puma Goity, que en estas horas previas al estreno tenía tanto entusiasmo como expectativas por este nuevo desafío actoral.

–Para muchos es una fantasía espiar la terapia de los otros. ¿"Psiconautas" nos va a dar esa posibilidad?
–¡Sí! Pensá que es tan actual y es un tema que genera mucha empatía, sobre todo en la sociedad nuestra, particularmente en la Argentina. Willy Toledo nos decía que todo este boom con la terapia en España nada que ver.

–Este trabajo hace que coincidás con muchos actores con los que ya has trabajado. ¿Esto facilita la empatía del grupo?
–Con Florencia Peña, por ejemplo, lo que tenemos es ya una hermandad. También me pasa con Luis Ziembrowski. Mi primera obra de teatro la hice con él, allá por principios de los '80 en el viejo teatro Colonial, así que imaginate la relación que tenemos y con Verónica Llinás ni hablar. Con Julieta Zylberberg trabajamos en cine y de Willy Toledo, qué te puedo decir... un gran actor y un tipo increíble. Yo no había trabajado nunca con Martín Piroyanski y tuve la posibilidad de estar con él, que es un artista maravilloso. Valió la pena en todo sentido, artística y humanamente.

–Funcionó como un "reencuentro" en varios casos...
– Sí, pero realmente fue una experiencia enriquecedora en todos los aspectos y también la posibilidad de reencontrarte con gente muy querida y que le tenés mucha admiración como artistas. Tenemos una gran expectativa también por el hecho de que Turner aterrice con toda su fuerza, es fundamental para nosotros los actores. Queremos que esto funcione no bien sino extraordinariamente, y volver a demostrar a Latinoamérica y adonde vayamos la calidad de nuestros actores, que es lo que se habla siempre y nosotros lo queremos demostrar frente a la cámara.

–Como el mercado es Latinoamérica, ¿hablan como lo hacemos los argentinos o en español neutro?
–Nosotros somos argentinos y hablamos como tiene que ser, así como vemos novelas puertorriqueñas, venezolanas con su acento y las aceptamos. Para mí eso no es un impedimento sino todo lo contrario. Las veces que me ha tocado viajar, sobre todo en los primeros viajes, de jovencito, que me iba de mochilero por Ecuador, Colombia, Venezuela, todos me hablaban de Luis Sandrini, de Tita Merello, el cine argentino que les llegó en los '40 o los '50 y ahí no estaba doblado nada, era nuestro acento.

–Además, al ser una comedia costumbrista, en un neutro habría resultado muy impostado...
–¡Por supuesto! Vos hacés tu trabajo con amor y hablés lo que hablés te vas a hacer entender. Para mí es una herejía doblar a un actor. La voz es la marca del artista

-¿Cómo fue el proceso de rodaje?
–Fueron casi dos meses de trabajo muy intensos, porque había que hacer muchos capítulos en poco tiempo y creo que eso ayudó a tener tanta empatía entre nosotros, además del gran trabajo en la dirección y la producción. ¡Más allá del clima frío que vivimos! (risas). Terminamos de filmar en agosto del año pasado.

–¿Cómo se adaptaron a este formato de media hora?
–Como espectador yo lo agradezco, porque con media hora la gente se queda con ganas. Esos treinta minutos son como aguafuertes. Lo bueno si corto, dos veces bueno, como decían las abuelas

–Cómo es Grosky, tu personaje?
–Grosky es un policía judío, con todo lo que eso significa, de la Policía Federal. Es una persona que no tiene mucho diálogo (se ríe a carcajadas). Con objetivos muy concretos y es por eso que hace terapia, porque no se siente orgulloso de su temperamento. Le cuesta comunicarse y tiene ciertas tendencias autoritarias, con mucha culpa. Todo en clave de comedia, basado en los libretos de grandes autores, de enorme trayectoria.

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