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viernes 11 de marzo de 2016

La primera vez de Chuck Norris

El actor, que cumplió 76 años, fue un rival más que débil para Dean Martin en su primera aparición en el cine.

Aunque ha manifestado que el único superhombre que ha existido en la Historia es Jesucristo, el Rey de Reyes hubiese tenido muy pocas posibilidades en una pelea cuerpo a cuerpo con Chuck Norris (Oklahoma, 1940), el paradigma del tipo duro que no se anda con chiquitas del cine y la televisión mundial. Norris ha cumplido 76 años y muchos lo han celebrado talando troncos o masticando piedras en su honor. Y es que, más allá de su talento como actor, Norris es el action hero analógico por antonomasia, alguien que resuelve problemas a la antigua y al que le sobran pistolas y sables. Y por ello, es admiradísimo referente para los amantes del cine de acción.

No en vano, antes de ser actor, Norris se formó en las artes marciales en Corea del Sur, su destino cuando se enroló a las Fuerzas Aereas estadounidenses. Allí alcanzó el cinturón negro en Tang Soo Do, la primera de las múltiples disciplinas en las que se convirtió en maestro. En 1990, por ejemplo, fue el primer occidental en alcanzar el octavo grado en Cinturón Negro Gran Maestro de Tae Kwon Do. Mucho antes de eso, sin embargo, Norris demostró que ningún artista de la patada y el golpe seco puede vencer a las exigencias de un guión.

En 1969 el actor debutó en el cine, en un papel sin acreditar en 'La mansión de los siete placeres', vehículo al servicio del lucimiento de Dean Martin que, en la piel de Matt Helm, se acercó más que nunca al prototipo jamesbondiano del agente que no se mancha el traje de sangre pese a que su oficio principal sea eliminar enemigos. Vestido con traje gris, Norris apareció en una escena que acababa como suelen acabar todas sus escenas: a mamporros. Lo realmente llamativo de la secuencia es la poca resistencia que, en la pelea, presentó nuestra estrella. Que un cincuentón como Martin derribara a Norris con una ortopédica patada es algo que podría traumatizar de por vida a cualquiera de sus fans.

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Por suerte, el cine le tendría reservadas más oportunidades. Tres años después de 'La mansión de los siete placeres', Norris volvió a perder, aunque esta vez con mucha más dignidad, frente al mismísimo Bruce Lee en un escenario tan emblemático como el Coliseo de Roma. Fue en 'El furor del dragón' (B. Lee, 1972), la primera película en que la cámara le dedicó un primer plano y en la que su nombre apareció en los títulos de crédito. Aquella batalla sigue siendo una de las joyas más preciadas para los amantes del cine de artes marciales, y el mejor modo de celebrar el 76º aniversario del Ranger de Texas más respetado de la Historia.

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