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domingo 22 de mayo de 2016

La nueva película de terror basada en La Inquisición

Con el estreno de la película de «La bruja» analizamos el Malleus Maleficarum, un libro que fue denominado el «Manual del inquisidor» y recopilaba todo el conocimiento existente sobre las hechiceras hasta el momento.

«En nombre de nuestro Señor Jesucristo. Sepan todos los hombres por las presentes, [...] que en el año de nuestro señor 1487 [...] el supremo Pontífice que ahora reina [...] ordenó y otorgó [...] a los Inquisidores [...] el poder de investigar e inquirir en la herejía de las brujas [...] y les concede toda facultad de juzgar y proceder contra tales». Con estas palabras se hizo oficial, el 19 de mayo de 1487, la aprobación del «Malleus maleficarum» (o «Martillo de las brujas»).

Un manual creado por dos inquisidores para -entre otras cosas- detectar, capturar, juzgar y aniquilar a todas aquellas mujeres que, mediante la hechicería, cometieran atrocidades como embrujar a un hombre para que perdiera su miembro viril o mantener relaciones sexuales con demonios para engendrar criaturas infernales. Un libro maldito que provocó la muerte de hasta 60.000 mujeres inocentes.

Aunque hace más de medio milenio que aquellos inquisidores recopilaron y analizaron las creencias populares existentes sobre las brujas en este infame manual, hoy hemos querido recuperar sus enseñanzas más llamativas aprovechando el estreno de «La Bruja», un largometraje de terror dirigido por Robert Eggers que cuenta con la participación de actores como Anya Taylor («Atlantis») o Ralph Ineson («Guardianes de la galaxia»).

El filme, que ya ha sido calificado como una de las mejores películas de terror del año, ha llegado a Europa después de haber arrasado en taquilla en Estados Unidos y haber causado furor en el festival de «Sundance». Y todo ello, relatando la historia de una pareja de cristianos con casi media docena de hijos que tienen la mala suerte de instalarse, en 1630, en un bosque de Nueva Inglaterra dominado por un poder oscuro.

El nacimiento del libro maldito

A pesar de que la película de Eggers se desarrola en el siglo XVII, lo cierto es que la edad de oro de la brujería se vivió en Europa alrededor de los siglos XV y XVI. De hecho, fue durante esa oscura época en la que el papa Inocencio VIII publicó una bula (la Summis Desiderantes Affectibus) en la que corroboraba la existencia de brujas y hechiceros.

En ella, señalaba que estos seres habían «matado a niños que estaban aún en el útero materno y crías de los ganados» o que impedían «a los hombres realizar el acto sexual y a las mujeres concebir». Por ello el pontífice permitió la elaboración de un tratado esotérico que aglutinara todos los conocimientos existentes sobre este tema con el objetivo de acabar con dichos demonios. Unos seres que «renuncian a la Fe y [...] a instigación del Enemigo de la Humanidad [Satán] y no se resguardan de cometer y perpetrar las más espantosas abominaciones».

Bajo el auspicio del Papa, que permitió juzgar los delitos de brujería como crímenes de herejía, se entregó la responsabilidad de crear este manual a los frailes dominicos (e inquisidores) Heinrich Kramer y Jacobus Sprenger. Estos se propusieron recopilar todos los conocimientos existentes sobre estas hechiceras y añadir algunos campos nuevos relacionados con la caza.

«El primero, autor principal, era un teólogo, que había sido nombrado inquisidor para el sur de Alemania en 1474. Sprenger era profesor de teología en la Universidad de Colonia, fue nombrado inquisidor de Renania en 1470. Ambos habían cooperado en el procesamiento de brujas», explica Anna Armengol (de la Universidad Autónoma de Barcelona) en su dossier «Realidades de la brujería en el siglo XVII: Entre la Europa de la caza de brujas y el racionalismo hispánico». El resultado fue una curiosa «enciclopedia de las brujas» que puso sobre papel el conocimiento existe sobre estos supuestos seres y dio, en palabras de esta autora, «credibildiad y autoridad» a su existencia.

Una estructura perfecta

En su libro «Mitos del individualismo moderno», el historiador Ian Watt señala que el Malleus plasmaba en detalle «las creencias y las prácticas de las brujas y los modos idóneos de reconocerlas, apresarlas, condenarlas y quemarlas en la hoguera». El manual fue, además, un auténtico «best seller» de su época, pues fue reeditado catorce veces hasta el año 1520 convirtiéndose, sin duda, la obra más vendida de su tiempo.

Su estructura, según Primitivo Martínez Fernández (autor de «La Inquisición, el lado oscuro de la Iglesia») se divide en tres partes. En la primera, se da por sentado que las hechiceras existen y se señalan los males que realizan. En la segunda, «se describen las formas de brujería, cómo lanzan hechizos» y cómo se pueden evitar sus acciones. La tercera parte es la dedicada a los cazadores de estos seres, pues en ella se hace una relación de la forma de encontrar y destruir a estos seres diabólicos.

«El Malleus se estructura en tres partes: El demonio, el brujo y la permisión divina (que busca probar la existencia de la brujería); la forma de inferir maleficios y de luchar felizmente contra ellos (formas de brujería y cómo actuar contra ellas); y las veinticinco cuestiones pertinentes a la actución judicial (una explicación del proceso judicial que el inquisidor debe llevar a cabo). Es esta parte, por su contenido judicial, la que lleva a que se considere como un manual inquisitorial. Ya que supone una guía en la que se explica como se debe llevar un juicio», explica a ABC la historiadora y antropóloga social y cultural Rocío Rivas Martínez.

Hereje el incrédulo

A pesar de que esta obra cuenta casi con 200 páginas, sus bases se establecen en los primeros capítulos. Uno de sus primeros preceptos señalaba, como ya había afirmado el Papa, que la existencia de las brujas era una realidad tangible y que todo aquel que negara su existencia sería considerado como un hereje.

«Yerran quienes dicen que la brujería no existe, sino que es algo puramente imaginario, aunque no creen que los diablos existan, salvo en la imaginación de la gente ignorante y vulgar, Esto es contrario a la verdadera fe, que nos enseña que ciertos ángeles cayeron del cielo y ahora son demonios, y debemos reconocer que por naturaleza son capaces de hacer cosas que nosotros no podemos [...] Y como la infidelidad en una persona bautizada se denomina técnicamente herejía, esas personas son lisa, y llanamente herejes», explica el propio manual.

Fuente: abc.es

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