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jueves 25 de febrero de 2016

La hora de Wainraich en la pantalla grande

Estreno de Una noche de amor

Hernán Guerschuny estrena hoy su segundo largometraje, Una noche de amor, comedia con eje en un matrimonio que vive la difícil crisis de los 40 para una convivencia de 12 años, interpretado por Sebastián Wainraich, también autor del guión a cuatro manos con el director, y Carla Peterson.

En el filme, en el que también participan Rafael Spregelburd, Soledad Silveyra, María Carámbula y Jimena Bustos, Wainraich es Leonel, un guionista que está escribiendo su primer trabajo para cine, casado con Paola, encarnada por la múltiple Peterson, esta vez una psicoanalista, con quien tiene dos hijos.

El problema que surge al cumplirse más de una década de convivencia es, sin lugar a dudas, el desgaste que un día y en correspondencia con lo que le ocurre a una pareja amiga, se pone en palabras, todo en una noche que los llevará de aquí para allá, mezcla de realidad y fantasía, que les abre los ojos.

"El primer encuentro con Wainraich fue hace tres años cuando yo estrenaba El crítico, mi primera película, y él me dijo que tenía algo armado", cuenta Guerschuny y agrega que "eran largos diálogos que me gustaban y fuimos trabajando durante unos ocho meses para darle una mejor estructura,
limpiar lo declamatorio y aportarle cosas que tienen que ver con el lenguaje del cine". "Con Sebastián hablamos de temas muy parecidos", concluyó el cineasta antes de darle paso al actor con el que dice compartir el barrio, la edad y tener más o menos las mismas ideas frente a muchas cosas.

Wainraich, que hasta ahora solo había aparecido unos minutos en cine en Por un tiempo, pero es conocido por sus trabajos en televisión, Ciega a citas, Desde abajo, y en radio, Metro y medio, habla de su experiencia como coguionista con Guerschuny y como coprotagonista junto a Carla Peterson.

–¿Pensabas hacer cine?
–Para mí es algo natural, algo buscado, y ahora estoy muy orgulloso y contento porque me gusta la película, me gusta cómo quedó, cómo se ve, la estética que tiene la fotografía, es una película que yo iría a ver.

–¿Qué tiene de bueno hacer cine que no tiene lo que viniste haciendo hasta ahora?
–En el cine aprendí, por ejemplo, que tengo más paciencia de lo que creía, porque hay que esperar mucho muchas veces, porque todo es muy distinto. Es un trabajo más colectivo que el teatro, es una experiencia muy linda a la hora de contar una historia.

–¿Le encontraste un gusto especial?
–El cine es un tiro solo, un one-shot, que dura cinco semanas, la escena que filmaste un día ya está, por más que filmemos 80 más ese día, es lo de ese día, mientras que en el teatro podés corregir, cambiar para la otra función, y en la radio ni hablar.

–¿Cómo lo definirías?
–El cine tiene mucha sutileza para contar historias, y el placer de un espectador es el de sentarse frente a una pantalla gigante para ver cómo le cuentan esa historia.

–¿Qué cambios operaron desde tu idea hasta el guión?
–Hay un desafío. Hicimos un gran trabajo con el guión, primero no enamorarnos y si esta palabra no va, no va, tal vez escrito queda muy lindo pero cuando lo vas a decir, decís: "Pará, mi personaje no puede decir esto". Lo que tratamos de hacer es desarmar un poco el guión y que fluyan los personajes. Creo que lo logramos.

–¿Cómo cambia la idea del gag espontáneo y el guionado?
–Con respecto a los gags es concentración, es ser muy serio para que la comedias funcione.

–Es tu primer protagónico en cine... ¿Cómo esperás la devolución?
–En el cine la devolución es un misterio. Me voy a enterar con los que sean sinceros, los que me digan la verdad. Insisto en que es una película que yo iría a ver y creo que abarca a un público muy grande, porque la pareja es un tema que nos importa a todos, sobre todo cómo está enfocado el tema en esta película, porque tiene un costado cómico pero también uno de reflexión y de drama que está bueno.

–Cuando empieza se sabe poco y nada de este matrimonio...
–Hay un misterio acerca de qué va a pasar con estos dos personajes y tiene algunos vericuetos. Mi personaje tiene una fantasía en un momento de vivir con otra persona, y eso deja al espectador un poco perdido en el buen sentido porque se pregunta: "¿Qué está pasando acá?".

–¿Pensás seguir apostando por el cine?
–Sí, pienso seguir escribiendo para cine, y creo que esta pareja pide otra historia que sería una segunda parte, no la continuación, sino otro día de sus vidas.

–Hay otro personaje fuerte en la trama...
–El de Rafael Spregelburd, que al principio querés matarlo pero después te preguntás si no estará acertado cuando lo escuchás un poco.

–¿Cómo fue trabajar con Carla Peterson?
–Con Carla nos cruzábamos en el Paseo La Plaza, yo estaba con Cómico, ella con Corazón idiota. La pensaba para ese papel, una mujer con presencia fuerte, y resultó ser muy buena compañera.

UNA NOCHE DE AMOR

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