espectaculos espectaculos
domingo 30 de julio de 2017

"La cordillera no quiere hacerse la Robin Hood"

Dolores Fonzi vino a Mendoza para presentar este nuevo filme de Santiago Mitre, una superproducción que tiene a Ricardo Darín como presidente de la Argentina y a ella como su hija. Se estrena el 17 de agosto

Ella baila sola en el circo político, en un contexto de opresión entre gigantes blancos de la naturaleza. Ella es "la hija del poder". Viene a romper con el silencio preestablecido en ese paisaje. A escalar peldaños de un pasado familiar, dispuesta a quebrar la tensa armonía de un futuro incierto, de uno y otro lado de La cordillera.

Así es Marina, la hija del presidente de la Argentina, Hernán Blanco. Y vaya aquí la revelación en su apellido. En la piel de la hija de Ricardo Darín, la actriz Dolores Fonzi afronta su nuevo protagónico en cine con esta película de Santiago Mitre que llegará a las salas de todo el país el jueves 17 de agosto.
Antes, la actriz visitó nuestra provincia para iniciar el plan de promoción del filme, una superproducción con siete millones de dólares de inversión que cuenta con un elenco estelar de figuras nacionales y extranjeras.

Se destacan las actuaciones de Érica Rivas, Gerardo Romano, la chilena Paulina García, la española Elena Anaya, el mexicano Daniel Giménez Cacho, el brasileño Leonardo Franco y hasta el estadounidense Christian Slater.

dolores fonzi3.jpg


Alejada de la televisión hace tiempo –"porque la ficción ahí está en crisis", considera–, Fonzi vuelve a ponerse a las órdenes de Mitre tras haber sido alabada por su rol en La patota, del mismo director.
Mientras en octubre estrenará otra cinta, Dolores se prepara para subir al escenario con una obra de teatro que ella misma junto con amigas colegas están produciendo y que piensa estrenar a fin de año en Buenos Aires.

Con la autenticidad como bandera en su vida pública y privada, sin poder desprenderse aún de Marina, Fonzi dialogó a solas con Escenario.

–¿Cómo fue meterse en este personaje que viene a develar la otra cara del poder?
–Marina es una hija del poder. Alguien que tuvo todo a la mano, pero a su vez con un padre ausente por sus ambiciones políticas y una madre que no está. Es un personaje vulnerable, frágil, que llega a la historia para decir lo que nadie dice, para exponer al padre de una manera que nadie hace. La impunidad del poder se rompe cuando ella aparece para poner en peligro ese encuentro protocolar de los presidentes. Y enfrenta a su padre a tener que lidiar con cosas más íntimas, más privadas.

–¿Y cómo te preparaste para asumir ese rol?
–Hay escenas puntuales, como la hipnosis o la escena del quiebre final del personaje. Para ello hicimos mucho trabajo de mesa, mucho análisis sobre qué o por qué tal o cual modo de encarar esas escenas. Ahí trabajamos juntos con el director y el elenco. Pero más que nada yo trabajé esa cosa desprotegida del personaje. La hipnosis fue más bien una convención, aunque se practica a ojo cerrado, en este caso lo hicimos con mis ojos abiertos ante cámara y por ahí nos mandamos, para encontrar un estado particular, pensado para la peli, que me sostenga en el rol.

fonzi la cordillera.JPG

–¿Cómo fue rodar en las alturas?
–Fue duro al principio, hasta que te adaptás estás como mareada. Hubo gente que la pasó mal y otra, como el director, que ni se enteró. El rodaje en el hotel fue muy divertido, era una especie de casa de Gran Hermano, estábamos como aislados del mundo. Fue una filmación aventurera.

–Y aparte, compartir esos días junto con un elenco de figuras internacionales...
–Eso estuvo buenísimo. Los conocía a muchos de ellos y los quiero desde antes de la película. Es interesante hacer de este modo que se acerquen todos los cines del mundo iberoamericano. Rompimos fronteras. Y no fue por otro propósito más que el original, ya que el guión lo exigía de antemano, estaba servido para eso. Pero vivir esa experiencia de unión de actores iberoamericanos y hasta (el estadounidense) Christian Slatler fue increíble. A mí me encanta ese crisol de acentos que hay en la peli, siento que le da un mundo muy necesario y particular a la película para hacerla tan imponente.

dolores fonzi2.jpg

–¿Cómo calificarías a "La cordillera"? ¿Es cine político o va más allá?
–Siempre la realidad supera la ficción. La película es un retrato naif de una situación política que podría pasar en cualquier país. La corrupción es inherente a la raza humana y estamos acostumbrados a vivir con esas realidades, lamentablemente. Pero la película no viene a denunciar nada, no quiere hacerse la Robin Hood. Lo que hace Santiago (Mitre) con sus trabajos para mí es un retrato de la época, de manera comprometida, involucrándose, aunque sin revelarnos nada nuevo, nada que no sepamos de la vida real.

–De ahí que se procuró no estereotipar a los personajes...
–Sí, tal cual. El presidente de la Argentina, Hernán Blanco, que interpreta (Ricardo) Darín puede ser cualquier presidente o varios a la vez, de nuestro país o de cualquier otro país.

–En cuanto a eso de involucrarse, el director deja en claro otra vez aquí que le gusta involucrar también al espectador con su trabajo. Sus finales pareciera que nos lo dejara para nosotros...
–(Risas) Esos finales abiertos me encantan, como espectadora. A mí me gusta el cine de David Lynch, por ejemplo. Me gustan los directores que te dejan intrigas, me gusta salir del cine pensando en la película, debatiéndola, dándole yo mi punto de vista. Las películas masticadas sólo me entretienen, la paso bien, pero después las olvido. Pero este tipo de películas no terminan cuando la terminás de ver, quedan en vos para siempre porque te proponen algo nuevo con la experiencia. Eso es lo bueno.

Fonzi-Altamirano.jpg


–Después del gran momento de tu carrera con "La patota", también de Santiago Mitre, ¿ahora tenés las mismas expectativas con "La cordillera"?
–Con La patota no tenía ninguna expectativa. Era una película más pequeña, con un equipo de producción más reducido. Todo era más chico, el tema no era tan universal, era más intrincado, y de eso salió el bombazo que fue, dentro de su estructura. En cambio, La cordillera es como un equipo de rugby, robusto y fuerte, que viene a romperla. Me siento mucho más acompañada y segura. El producto tiene mucho peso por todos lados. No creo que haya alguien que no quiera ver a Ricardo (Darín) haciendo de presidente del país... Sí, tengo expectativas.
Fuente:

Más Leídas