espectaculos espectaculos
domingo 23 de octubre de 2016

"La bebota" de Alberto Olmedo y de Martín Bossi

Su famoso rol con el Manosanta vuelve a los escenarios en el espectáculo de Martín Bossi, Big Bang Show, que regresa a nuestra provincia el próximo 3 de noviembre en el teatro Plaza

Adriana Brodsky fue –aunque ella nunca llegó a imaginárselo–un sex symbol. Debutó en la televisión en 1982 en La peluquería de Don Mateo, de la mano de Gerardo Sofovich, y luego llegó a la popularidad con su personaje de "la bebota", con el cual Alberto Olmedo, como el Manosanta, interactuaba para "descargar" de sus males a la joven afligida.

Ahora este personaje regresa, de la mano de Martín Bossi en la piel de Olmedo, en Big Bang Show, el espectáculo que el próximo 3 de noviembre se presentará en Mendoza, en el teatro Plaza y que también cuenta con la actuación de Jorge Carna Crivelli dándole vida a Javier Portales.

Lejos de su imagen sexy, Adriana es una mujer de extrema amabilidad, reflexiva y agradecida con la oportunidad de reencontrarse con el público a partir de este personaje que le deparó la fama.
Cuenta que está muy ansiosa de volver a Mendoza: "Me encanta estar así, porque este tipo de ansiedad es una ansiedad sana, que te hace feliz, que no te hace daño".

–¿Cómo estás viviendo este regreso a los escenarios?
–Uno nunca se desvincula, sigue actuando porque es nuestro trabajo, pero lo hace en diferentes niveles de espectáculos. Estar con Martín (Bossi) es estar en Primera A y sobre todo en este espectáculo maravilloso, en el cual insertó este sketch del Negro Olmedo del Manosanta. Es tocar el cielo con las manos.

–¿Cómo armaron tu participación?
–Acá hay un director general que se llama Emilio Tamer que es el cerebro de todo esto. Entre él y Martín hacen una fusión que no tiene techo. Son muy creativos, dos genios y ellos querían hacer el Manosanta. Martín me decía que él era chiquito y nos veía con su familia, es decir que él ya lo venía estudiando desde chico. Armar este personaje tan emblemático para todos nosotros se hace desde el amor, desde el respeto, desde el trabajo constante, porque realmente hay que tener valor para hacer de Olmedo o del Manosanta.

–¿Cómo es tu reencuentro con Olmedo y Javier Portales como personajes?
–Lo de Carna es otra cosa insólita, no sé cómo se puede calificar. ¿Cómo explicás todos los sentimientos que vas recorriendo a lo largo de este show de Martín? Son sensaciones que pegan muy fuerte.

–Para vos, que actuaste con los dos, debe ser emocionante...
–Hace unos días hicimos un homenaje televisivo al Negro Olmedo y compartí camarín con Beatriz Salomón y yo le decía que no hay una sola noche en que yo no me emocione en este show. Es muy fuerte lo que siento arriba del escenario con este personaje, verlo al Manosanta, ver a Álvarez, a Borges...

–Olmedo era un improvisador. ¿Eso se da también en este show?
–Claro que sí. Nosotros que lo hacemos todas las noches hace un año y medio nos reímos a carcajadas. Siempre explota algo novedoso, espontáneo, siempre hay algo que no te lo esperabas. Es mágico.

–¿Hiciste giras con Olmedo?
–No tuve la oportunidad de hacer teatro con Olmedo, la única persona del elenco que no hizo teatro con él fui yo. Nunca salí de gira. Yo trabajé sólo dos años con el Negro.

–Y así y todo para muchos siempre vas a ser "la bebota"...
–El mote pasa por el recuerdo. Yo siento que soy como un apéndice del Negro y doy gracias a Dios que me haya pasado todo esto y que de rebote me esté llegando todo esto que el Negrito, Javier Portales, los hermanos Sofovich, me dejaron.

–Tu mamá quería ser actriz. ¿Ella influyó en tu vocación?
-La encontré porque tenía que ser así. Mirá que muchas veces quise ir por otros caminos y todo volvió a su curso, me sucedió eso. Yo no soñaba con ser actriz como mi mamá, que se preparó, que de chiquita se ponía tacos, se pintaba... Yo estaba muy lejos de todo eso, ¡y menos de ser un sex symbol, si mido 1,57!

–¿Y qué soñabas ser?
–Lo único que quería era formar una familia y en una época ser bailarina clásica del teatro Colón. Hoy mi familia son mis hijos, pero no tuve suerte en el amor. Mis hijos (que hoy tienen 25 y 26 años) nacieron del amor más grande del mundo y estoy maravillada y feliz con ellos. Lo único que me gustaría es que alguno tenga un bebé y ser abuela. ¡Pero me parece que para eso falta bastante! (risas).
Fuente:

Dejanos tu comentario

Más Leídas