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domingo 17 de julio de 2016

Kill Bill, violencia estética

El cine que no viste

Cuando en el 2003 el cineasta Quentin Tarantino presentó Kill Bill (Volumen I) dejó en claro que su pasión por el cine oriental era mucho más que un berretín de adolescente, cuando fascinado pasaba horas mirando películas en su trabajo en un videoclub de California después de haber abandonado el colegio secundario.

Allí descubrió no sólo a grandes figuras de las artes marciales, sino a sus directores, sus historias y sus técnicas cinematográficas.

De allí que su carrera arrancara con una acusación de plagio, cuando los críticos advirtieron de que la escena final de Perros de la calle (Reservoir dogs, 1991) era casi idéntica a la del filme City on Fire (1989), del cineasta hongkonés Ringo Lam. Tarantino rápidamente admitió que conocía y admiraba esa película, a la que había "homenajeado".

Superado ese trance, años más tarde logró unir en un solo filme la gran mayoría de sus preferencias: artes marciales, extrema violencia, toques de western spaghetti y mucha acción en Kill Bill en sus dos volúmenes (2003 y 2004), donde Tarantino logró sellar su estilo y hacer de la violencia cercana al gore un modo más de expresión estética. "La violencia es otra forma de entretenimiento cinemático.
Preguntarme sobre la violencia en mis películas es como pedir a Vincente Minnelli que justifique las secuencias musicales en su cine", ha contestado el director a aquellos que han criticado su obra por este aspecto.

En Kill Bill están presentes varios homenajes al cine oriental. Es una historia de venganza (la protagonista Beatrix Kiddo o Black Mamba, interpretada por Uma Thurman, quiere vengarse de quienes trataron de asesinarla el día de su boda, estando embarazada), el traje que usa es igual al de Bruce Lee en Game of Death y las máscaras que los 88 maníacos utilizan en las escena del ataque en el restorán son iguales a la que el mismo Lee utilizara en la serie El avispón verde, con su personaje de Kato. De más está decir que Tarantino adora al artista marcial más famoso de todos los tiempos.

Planeta Quentin
El ex niño rebelde de Hollywood ha creado un complejo circuito de interconexiones entre las tramas y personajes de sus filmes. Por citar sólo un ejemplo, el personaje de Michael Madsen en Perros de la calle se llama Vic Vega, en tanto que el de John Travolta en Tiempos violentos (Pulp Fiction, 1994) se llama Vincent Vega. Tarantino había planeado hacer un filme con los hermanos Vega, tal el parentesco que les atribuía.

Quizá una de las interrelaciones más curiosas sea el adelanto del argumento de Kill Bill en Tiempos violentos, en boca de Uma Thurmann. Ella está junto a Travolta en la escena anterior al famoso baile y él le pregunta a qué se dedica. Ella le cuenta que ha hecho un piloto para una serie de TV de un equipo de agentes secretos integrado por mujeres, donde una rubia es la líder (Daryl Hannah con su personaje de Elle Driver), hay una japonesa avezada en kung fu(Lucy Liu como O-Ren Ishii), una mujer negra es experta en demoliciones (Vivica Fox como Vernita Green, que destruye su cocina en la pelea), una francesa es la que más sabe de sexo (Julie Dreyfus, Sofie Fatale) y ella misma, la mujer más mortífera con los "cuchillos", en alusión a la mortal espada samurai que será su marca en el filme.
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