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miércoles 11 de mayo de 2016

Karina K deslumbra en "Yiya, el musical"

Es una obra sobre la famosa envenenadora que cobró fama en el barrio de Monserrat hacia 1979, estrenada en el teatro El Nacional y en el que la actriz y cantante cumple con un show impecable.

Karina K es protagonista absoluta en "Yiya, el musical", escrito por Osvaldo Bazán, con música de Ale Sergi y dirección de Ricky Pashkus, sobre la famosa envenenadora que cobró fama en el barrio de Monserrat hacia 1979, estrenado en el teatro El Nacional y en el que la actriz y cantante cumple con un show impecable.

La historia ya había sido contada algunas veces en el teatro local y hasta tuvo un capítulo propio en "Mujeres asesinas", por Canal 13 en 2010, pero lo que se ve en la sala de Corrientes 960 goza de una producción evidentemente costosa, lo que lo pone en evidente ventaja.

Además de K, en el elenco aparecen Fabián Gianola (maestro de ceremonias y amante), Tomás Fonzi (el hijo), Virginia Kaufmann, Tiki Lovera e Iride Mocker (las amigas) y Patricio Contreras (el marido abogado), a quienes acompaña un combo musical integrado por Bruno Valera (batería), Diego Goldzsein (bajo) y Bruno Delucchi (piano).

El asunto está contado a través de un humor muy ácido, eficaz en grado sumo, y lo curioso es que el texto adapta con cierta libertad un libro en el que Martín Murano, el hijo de Yiya, narra las aventuras de su madre -con quien estuvo distanciado muchos años- y donde se supone que los trazos dramáticos deben ser mayoritarios.

María de las Mercedes Bernardina Bolla Aponte de Murano, como le gustaba presentarse, provenía de una familia de militares muy conservadores y gustaba de una buena vida no del todo refinada, que incluía entre otras cosas su concurrencia a espectáculos de la revista porteña para reírse a carcajadas "con sólo verle el traste al Gordo Porcel", según sus palabras.

Pero la súbita fama que adquirió se debe a que en poco tiempo mató con cianuro a tres amigas íntimas, con las que tomaba el té con masas y a las que hacía ganar dinero con turbos procedimientos, hasta que un día no pudo rendirles cuentas y tuvo que apelar a ese procedimiento drástico.

Ambiciosa y omnipotente, y a pesar de no ser exactamente una belleza clásica, Yiya se consideraba imbatible en el sexo, que disfrutaba con sus múltiples amantes -en la obra aparece sólo uno-, pero no con su sacrificado tercer marido, padre formal de su hijo, que en realidad fue fruto de alguna otra relación.

Maestra normal que nunca ejerció, se preocupó de que sus tres maridos la mantuvieran para no tener que trabajar y vivió toda su vida en un cinismo donde el buen sentimiento hacia los otros no figuraba en su repertorio.

Si bien lo que se ve es anunciado como revista, es en realidad una comedia dado su hilo narrativo, aunque la primera referencia se puede apoyar en que el personaje de Yiya abre y cierra la obra bajando de una gran escalera luminosa, como lo hacían Nélida Roca o Nélida Lobato, aunque profiriendo chistes escatológicos en un tono similar al de los viejos capocómicos.

Esa aparente contradicción entre un personaje oscuro y su representación jocosa es explotada por la actriz, que ensaya una postura rígida -aun en los bailes- heredada de los ancestros militares de su criatura y, al mismo tiempo, la transforma en un muñeco adorable.

El texto de Bazán -periodista y autor de la encomiada "...Y un día Nico se fue"- ofrece, entre otras virtudes de narración y diálogos, apuntes sobre la década en que se desarrolla la acción y si bien elude el dato político refiere a las mesas de dinero, a los Pesos Ley y al Pumper Nic, aunque mejor hubiera sido The Embers de Callao y Santa Fe.

Además de la inefable actuación de Karina K, "Yiya..." revela una inesperada vis cómica en Patricio Contreras como el esposo pusilánime a través de algún monólogo francamente hilarante y confirma el talento natural de Iride Mockert, que se distingue sin problemas en un papel menor.

Menos afortunado es el trabajo de Fabián Gianola, que no consigue levantar su papel de maestro de ceremonias y luego tiene un solo gesto facial para describir a su amante-gigoló, en tanto Tomás Fonzi lucha con el sufrido hijo de la protagonista aunque tiene buenos momentos cuando canta.

Otros que se destacan son Ale Sergi, solista del grupo Miranda!, que compuso una banda sonora muy efectiva, la vestuarista Sofía Di Nunzio y la habitualmente talentosa Eli Sirlin en las luces.

"Yiya, el musical" se ofrece en el teatro El Nacional, Corrientes 960, jueves y domingos a las 20.30 y viernes y sábados a las 22.15.
Fuente: Télam

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