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sábado 16 de julio de 2016

Juana Viale en la edición 2016 del Festival de Teatro

Estrella absoluta por su conocido perfil público, mediático y familiar, acaparó el interés de un público distinto.

El debut de Juana Viale en el Festival de Teatro de Rafaela con la obra "La sangre de los árboles" trascendió los alcances habituales en el acontecimiento anual que ocurre durante el invierno en la llamada Perla del Oeste, una suerte de mundo aparte de gran pujanza económica y cultural, distante unos 540 kilómetros de Capital Federal.

Estrella absoluta por su conocido perfil público, mediático y familiar, acaparó el interés de un público distinto al habitual en el FTR -estudiantes de teatro y estudiantes a secas, vecinos, prendas sencillas, cabellos acordes-, y confirmó que la acogedora sala Laserre resultó chica para tanto interés, con espectadores favorecidos asimismo por el bajo precio de las localidades durante el encuentro.

Con una concurrencia mayormente femenina y entrada en años que convirtió la vereda del bulevar Lehmann al 200 una sucursal de la calle Corrientes en los grandes estrenos o de esas premières de Los Angeles que hacen historia, "La sangre de los árboles" fue el gran acontecimiento de la noche del jueves, ajeno a las promocionadas protestas que hubo en el resto del país.

La actuación de Viale junto a la uruguaya Victoria Cesperes y la exquisita música de Ángela Acuña -primera chelista de la pieza, sustituida en la ocasión por Jacqueline Oroc o Lucía Gómez, no se aclaró- fue la ocasión para muchos y muchas entrar en contacto directo con la nieta famosa, engalanada por las revistas del corazón e inolvidable en algunos papeles televisivos, ahora con un plus de actriz atendible.

Fuera de la tensión de ese público muy bien vestido y perfumado, en algunos casos llegado de ciudades vecinas, la mayoría con nombre de mujer, Viale confirma que además de una chica bella y glamorosa puede ser una actriz para respetar, como lo había demostrado hace un lustro con su papel en "La celebración", en pleno y artero ataque mediático sobre su vida privada.

"La sangre de los árboles", escrita y dirigida por el chileno Luis Barrales, no es una pieza fácil, para encarar una buena digestión, porque es difícil desentrañar la relación que hay entre el personaje de Viale y el de Cesperes, acaso amigas íntimas o las dos caras de una misma persona, y encima ¡las dos actrices se besan en la boca!

En realidad lo que investiga el texto es la imposibilidad de conocer al otro -e incluso la de conocerse a sí mismo- en los saludables tiempos en que las relaciones humanas se liberan de roles fijos y pueden tomar otras direcciones.

Dentro del abanico de lo que es el público del FTR, que ya va por su edición número 12, conocedor como pocos de la calidad de los elencos y espectáculos que le llegan, lo que sucedió en la platea del Laserre fue un acontecimiento en sí mismo porque allí se escuchó una respiración distinta, la del público que llegó desde la pequeña pantalla del televisor y encontró, detrás de la idolatría por una nieta famosa, el milagro del teatro, una golosina de la que es difícil prescindir.
Fuente: Noticias Argentinas

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