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martes 13 de septiembre de 2016

Juan Pablo Libossart, el mendocino que ganó en Venecia

Amalimbo, el primer cortometraje del mendocino Juan Pablo Libossart, ganó uno de los dos premios a los que aspiraba en La Mostra de Venecia, festival internacional de cine cuya 73ª edición culminó el domingo último

Amalimbo, el primer cortometraje del mendocino Juan Pablo Libossart, ganó uno de los dos premios a los que aspiraba en La Mostra de Venecia, festival internacional de cine cuya 73ª edición culminó el domingo último. Se trata de una producción estonio-sueca con la que el realizador debutó como director. Hasta ahora, el argentino solo había trabajado como productor y gracias a este galardón, ya se apresta a iniciar la preproducción de su primer largometraje.

El corto, que es animado, fue seleccionado hace un mes para participar de la sección Horizonte del celebrado festival italiano y aspiraba a obtener dos premios.

Amalimbo perdió en la categoría de mejor corto, pero obtuvo el primer puesto del otro premio, el cual consiste en participar de la edición 2016 de los Premios del Cine Europeo (EFA).

Esa ceremonia tendrá lugar el próximo 10 de diciembre, en Polonia, y podría significar otro paso importante para el mendocino, de resultar ganador nuevamente.

La historia de se centra en una pequeña niña de cinco años de nombre Tipuana, quien llega al limbo en un viaje desesperado para reunirse con su padre que falleció. Conocemos los sucesos gracias a la pequeña protagonista, aunque también aparece una versión de cuando Tipuana ya tiene 27 años.
El lugar donde las acciones tienen lugar no está definido, pero según Libossart bien podría pensarse que la trama está ambientada en el "futuro cercano".

"El tema de la muerte siempre estuvo presente en mi vida y cuando fui padre, empecé a sentir miedo no solo de morir yo, sino de que le pasara algo al bebé. Al mismo tiempo, cuando me convierto en padre, hubo una serie de sucesos que me rodearon y que estuvieron vinculados a la muerte. Así fue que me senté y escribí esta historia", le contó Juan Pablo a Escenario desde Europa, horas después de haber participado de la premiación, en Venecia.

Se trató de una velada importantísima no sólo para el director mendocino sino para todo el país, dado que esa misma noche Oscar Martínez se consagró como el primer intérprete latinoamericano en obtener el premio a mejor actor. Fue por su rol en la película El ciudadano ilustre, que se estrenó aquí el jueves último.

"Me avisaron hace más o menos un mes que iba a participar del Festival de Venecia, pero debía mantenerlo en secreto. Viajamos a Venecia y el corto se estrenó la semana pasada en el marco del festival", agregó el mendocino, que vivió en diferentes partes de la provincia, pero nació en Capital.

En cuanto al estilo y la estética del corto, Libossart agregó que estuvo inspirado en pintores y otros cortos animados famosos, como Rhapsody in Blue con música de jazz de George Gershwin.

La música de Amalimbo fue compuesta por Åsa Carlson, quien es la esposa de Libossart. Ambos se conocieron aquí, en Mendoza, pero hace 15 años que viven en Suecia.

La producción estuvo a cargo de las productoras Fasad (Suecia), Fork Film (Estonia) y Film Väst (Suecia). Roland Seer fue el director de arte y de animación. Está hablado en sueco, pero tiene leyendas en inglés.

Al respecto del reconocimiento que acaba de recibir, el artista de 36 años indicó: "Estamos muy entusiasmados con lo que ha ocurrido acá en Venecia, ahora nos toca participar de los Premios del Cine Europeo, lo cual es muy bueno".

El haber obtenido esta mención, coloca a Libossart en la breve lista de realizadores locales que han sido reconocidos por festivales europeos, como Alejandro Fadel y Pablo Agüero.

Antes, Libossart participó en talleres de animación y también en la producción de un documental parcialmente animado, dejándose atrapar de la técnica. Tan entusiasmado está con las posibilidades que le permite este género que no descarta que sus próximos trabajos sigan la misma línea.

En este primer proyecto que lo encuentra detrás de la lente, el realizador usó los dibujos y la poesía para reflexionar sobre la muerte. El tango que suena de fondo es ideal para remarcar el tono melancólico de la obra.

"Es un trabajo en el que quería jugar con un tema que siempre ha estado muy presente en mi vida, el de la muerte", repitió al ser consultado por la elección de esta temática para un corto animado.

Sobre qué le depara el futuro, el realizador adelantó: "Voy a seguir trabajando como productor porque de eso vivo y es a lo que me dedico. La idea es dirigir mi primer largometraje, pero como es sabido, el proceso de producir una película es bastante largo, es decir que falta bastante para empezar a filmarla".

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