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viernes 12 de agosto de 2016

John Lydon paseó su leyenda por Buenos Aires

Dejó un memorable concierto ofrecido en el Teatro Vorterix al frente de su banda Public Image Ltd. (PIL).

John Lydon, figura central en la historia del punk y del post-punk, paseó su leyenda por Buenos Aires en un memorable concierto ofrecido este jueves en el Teatro Vorterix al frente de su banda Public Image Ltd. (PIL).


En un hipnótico viaje musical, que en vez de basarse en distintos climas apuntó a una especie de continuo sonoro con leves matices, el ex vocalista de los míticos Sex Pistols ofreció todo su repertorio vocal, de miradas, gestos y poses, con el cual provocó un verdadero hechizo sobre la audiencia.

La genial interpretación ofrecida por Lydon, a lo largo de la hora y 45 minutos que duró el show, tuvo el respaldo del granítico muro de sonido construido por el guitarrista Lu Edmonds, el bajista Scott Firth y el baterista Bruce Smith.

A las 21 en punto, el ritmo marchoso de Smith, al que se fue sumando el resto de la banda, sirvió de preludio para el ingreso de Lydon al escenario, con un atuendo y un aspecto que bien podría haber sido el de un colegial travieso que acaba de hacer una broma o el de un aplicado estudiante que mantuvo una pelea.

Vestido con camisa, corbata y chaleco sin mangas, pero con un toque de desaliño, el cantante puso en marcha una de sus tantas notables performances para iniciar la noche con "Albatros", interpretación que acompañó con un sutil aleteo de manos.

Las características musicales que se pudieron apreciar en este primer tema se mantuvieron constantes a lo largo de las sucesivas canciones. En este sentido, Smith y Firth armaban un groove en donde el bajo asumía, por momentos, un rol melódico similar al de una guitarra.

Esta base es la muestra perfecta de la sorpresiva postura de Lydon tras la disolución de los Sex Pistols, quien abandonó prejuicios y poses, y se animó a explorar el lado salvaje de la música disco.
En tanto, la guitarra de Edmonds disparó distintos efectos sonoros, que podían provocar momentos psicodélicos o podían recordarnos la mugre y la furia que rodeaba a Lydon cuando se hacía llamar Johnny Rotten y era considerado el hombre más peligroso del planeta.

Tras una seguidilla pareja con "Double trouble" y "Know now", el agite se hizo presente con la popular "This is not a love song", en donde el público finalmente se sacó las ganas de cantar.

El hechizante viaje musical continuó con "Deeper water", "Corporate", "Death disco", "The one" y "The body".

Pero sin dudas fue la interpretación de "Warrior" la prueba más contundente de como Lydon puede utilizar la voz como un instrumento más, con el manejo de distintos tonos y el tradicional efecto percusivo en las sílabas.

En "I`m not satisfied", la interpretación de Lydon hizo que el iracundo Johnny Rotten que asustó al mundo al frente de los Sex Pistols volviera a escena por un rato, con su famosa desafiante mirada lanzada al público.

Sin embargo, el momento más inspirado de la noche llegó de la mano de "Religión", en donde Lydon encarnó en un diabólico predicador, mientras Edmonds oficiaba de dudoso Jesucristo, en sin dudas la mejor interpretación de todo el concierto.

El instante "hitero" llegó de la mano de "Rise", la particular visión de Lydon sobre el Apartheid en Sudáfrica, en donde el público y el cantante unieron sus voces al grito de "la ira es energía", el lema de vida de este músico, según lo cuenta en la autobiografía que lleva ese mismo título.

Acaso este momento podría haber sido el cierre perfecto para una recital inolvidable, sin embargo, PIL no fue ajeno a la tradición de los bises y regresó al escenario con la canción "Public Image", aquella que Lydon dedicara a su odiado manager de los Pistols, Malcolm McLaren.

Paradójicamente, la despedida fue a puro "Fuck off", con la canción Open Up/Shoom", en donde quedó claro que Lydon no puede con su genio, el mismo que al fin y al cabo lo convirtió en este mito viviente.
Fuente: Télam

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