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miércoles 13 de abril de 2016

Jerry Lewis quiere vivir más años que George Burns

Lewis accedió a darle una entrevista a The Associated Press y discutir cualquier tema que surja sobre el hombre que nos regaló a "El profesor chiflado"

Jerry Lewis, de 90 años y casi un mes, luce una chaqueta oscura, una camisa amarilla y una gran corbata roja. Está sentado en una silla en el medio del bar ubicado en el primer piso del Friars Club. La ruidosa sala está repleta de cámaras, asistentes, familiares e invitados.

Lewis accedió a darle una entrevista a The Associated Press y discutir cualquier tema que surja sobre el hombre que nos regaló a "El profesor chiflado". Todavía puede contorsionar la cara y reír como en los viejos tiempos, pero los años le han afectado el oído, y además nunca le han gustado mucho las preguntas y respuestas.

Así que imaginen esta entrevista no como una conversación privada, sino como encargar comida a gritos en un restaurante popular.

¿Cómo se siente cumplir 90?

"Me siento como de 90. No creo que puedas sentirte de otra manera, es un número genial".

¡Siguiente pregunta!

¿Qué le parece el Friars Club?

"Está bien. No tengo otro lugar a dónde ir. Es el mejor lugar en el mundo".

¡Siguiente!

Lewis cumplió 90 en marzo y celebró su cumpleaños cerca de su casa en Las Vegas, pero un hito no es un hito hasta que se alcanza en el Friars, el venerable establecimiento donde se reúnen las personas de la industria del espectáculo y donde él tiene el título de abad.

Lewis llegó a Nueva York recientemente para ayudar a promover el estreno de "Max Rose", una película dirigida por Daniel Noah en la que interpreta a un pianista de jazz que reexamina su pasado. Pero también se todo un tiempo para visitar el Friars, donde fue recibido con aplausos y algunos chistes subidos de tono, para un homenaje público, una cena privada y algunas entrevistas.

¿Cómo llegó a actuar en "Max Rose"?

"Me mandaron un cheque".

¿Qué le parece la película?

"Es un buen guion, está hermosamente escrito, maravillosamente dirigido, es una película realmente maravillosa".

En el Friars, los salones tienen nombres. El grandioso espacio para banquetes en el segundo piso se llama Salón Milton Berle. El deslumbrante bar del segundo piso, donde se puede ordenar un Bourbon Legend o un Rye Sense of Humor, se llama Salón Lucille Ball. Y el lugar acogedor donde habló Lewis lleva el nombre de Billy Crystal.

Excepto cuando Lewis está en la ciudad. Entonces se llama Salón Jerry Lewis. Todos los salones en el Friars se convierten en el Salón Jerry Lewis.

"Él tiene algo especial", dijo Gilbert Gottfried, uno de los que esperaba en el vestíbulo para saludarlo. "Las veces que lo he visto es como decir, 'Por dios, tengo 3 años y él es Jerry Lewis'''.

En el bar Crystal/Lewis, Robert Klein se acerca.

"¡Mi persona favorita en el mundo, Robert Klein está aquí!", le grita Lewis a su amigo comediante. "Ahora ya saben por qué vengo al Friars".

Entra Jim Carrey.

"¡Tiene 90 años!", le recuerda Carrey a la multitud. "¡Todavía nos puede decepcionar!"

Dick Cavett está presente.

"Jerry, nunca te agradecí por darme un trabajo".

Podría decirse que la entrevista se pospuso, pero en realidad nunca empezó, ni terminó. Podría decirse que los pacientes se apoderaron del psiquiátrico, pero en realidad siempre estuvieron a cargo. Lewis y Klein cantan "¡Marihuana medicinal!", Lewis reza oraciones en hebreo, Carrey balbucea en un idioma secreto. Resuenan nombres de cómicos de hace años: Harry Ritz, Frank Fay.

La locura mantiene joven a Lewis, al igual que tener una meta: vivir más que su colega George Burns, quien llegó a los 100 años.

"Vencer a Burns", ese es su lema.

"Estuve con Burns para su cumpleaños 99 y le dije, 'Te voy a ganar''', recordó sobre el comediante fallecido en 1996. "Todavía tengo chance".

De acuerdo, a ganarle a Burns.

¡Siguiente!

Fuente: Associated Press

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