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viernes 26 de agosto de 2016

"Hay mucho Donald Trump diciendo que hay que construir paredes"

Kevin Johansen se presenta en el teatro Plaza, de Godoy Cruz, acompañado por su icónica banda The Nada.

Nadie mejor que Kevin Johansen para plasmar un disco de sonidos verdaderamente latinoamericanos. Justamente, eso es lo que hizo en Miss Americas Vol. 1/2, el cual tiene 12 canciones con invitados tan variados como el brasileño Arnaldo Antunes y el Les Luthiers Marcos Mundstock.

El trabajo fue editado en junio pasado y el músico nacido en Alaska hace 52 años ya lo está promoviendo por todo el país de la mano de su emblemática banda The Nada.

La parada mendocina será este viernes por la noche, a las 22, en el teatro Plaza, de Godoy Cruz. Las entradas se pueden adquirir en la boletería de esa sala.

Johansen llegó a Mendoza este jueves y habló con Diario UNO acerca del proceso de creación de su más reciente trabajo de estudio, uno que lo encuentra en la posición de ser un difusor de la cultura y las músicas de Latinoamérica toda.

Se trata de un trabajo que bien podría tener más volúmenes en el futuro, algo que el cancionista no descarta.

–¿Te propusiste recorrer todos los sonidos del continente antes de producir este disco?
–Suena medio pretencioso, pero a decir verdad, tiene que ver con las Américas que yo conozco. La idea de llamarlo Miss Américas Vol. 1/2 es como un guiño a decir esto recién arranca. No es que me fui a un lago perdido a conectarme con el continente, sino que grabé en Brasil, Buenos Aires y Nueva York. Soy muy titulero y este fue apenas uno de los títulos que manejaba.

–Este trabajo está plagado de invitados, pero el más llamativo es Marcos Mundstock. ¿Cómo fue trabajar con él?
–Para mí, él es como un Rolling Stone. Cuando nos instalamos definitvamente en la Argentina yo tenía 11 años y mi vieja me llevó a escuchar a Les Luthiers unos años después y fue muy impactante. Grabar ahora, tantos años después con Marcos, fue como la cereza del postre. Además, en el mismo tema aparece Palito Ortega, lo cual es un gol de mediacancha. El tema está dedicado a Daniel Rabinovich, que se fue hace justo un año. Con él nos habíamos cruzado varias veces y habíamos pegado buena onda. Por eso, me animé a invitar a Marcos.

–¿Cómo fue que tus dos hijas, Miranda y Kim, terminaron cantando en una canción?
–Fue muy natural, sucedió mientras estábamos en casa. Creo que si fuera por mis cuatro hijos, todos estarían en el disco. Hasta el nene de un año y medio, que vive haciendo música con todo lo que encuentra. Muchas veces estoy componiendo en el living y mi hija más grande me dice si le gusta o no.

–¿Alguno de tus chicos quiere ser músico?
–La más grande, que es adolescente, está interesada y tiene facilidad. Está estudiando cine, pero está dudando acerca de si seguir música más adelante. Es díficil no presionarla, pero a la vez incentivarla. Quiero que se lo tome como un disfrute.

–¿Qué buscaste con la canción "Torçer a favor", que habla de la histórica rivalidad entre Argentina y Brasil?
–Ese tema surgió un poco como una especie de contra al himno popular Brasil, decime qué se siente. Tenía ganas de hablar de la pequeñez humana porque vivimos en un mundo en el que hay mucha gente tratando de torcer (animar) en contra. Hay mucho Donald Trump diciendo que hay que construir paredes. Inclusive, a nivel folclórico siento que yo, que soy de River, le grito los goles a Boca, en vez de estar contento por el gol de mi equipo. Para grabar la canción, lo invitamos a Arnaldo Antunes y estuvo contento con la letra, no quiso cambiarle nada.

–No bien se te ocurre una canción, ¿ya sabés si será en inglés o en español?
–Hay una frase que me gusta mucho de Youssou N'Dour, que dice que la música es el primer idioma y es así. Hace años que ya no me preocupo más por eso. Obviamente, hay una sensación diferente cuando compongo en inglés y a veces pienso que la idea de la letra no se va a entender, pero después me pasa que la música emociona y llega igual. Mil veces, uno escucha un tema en otro idioma y te parte al medio. Después, vas y buscás la letra y te das cuenta de que algo había.

–Pero además el público que te sigue, es una generación que entiende inglés...
–Sí. Y no tiene preconceptos. Esa fue una lección que aprendí con el tiempo. Fue el dueño de CBGBs, Hilly Kristal, que fue mi mentor, quien me dijo que no tuviera problemas en cantar en inglés o en español. Me di cuenta de que yo tenía más prejuicios que los demás.

–¿Cómo era CBGBs cuando lo conociste, en los 90´?
–Cuando llegué, el furor ya había pasado, que había sido más bien en los `80. Me lo recomendó un batero argentino, diciéndome que era uno de los tres o cuatro bares piolas para ir a tocar. Por alguna razón, el dueño me tomó cariño, le gustó lo que hacía y hasta me dejó grabar en el estudio que había allí. Fue un gran aprendizaje y Hilly me dio una mano grande. Después se murió cuando se murió su bar. Hoy, hay otra cosa ahí, pero han conservado una pared en la que aún están los afiches de quienes han tocado allí y justo, entre los que quedaron, está el mío. Aparece un afiche mío entre Los Ramones y Blondie (risas).

–¿Solés visitar tu Alaska natal?
–No (risas). Es una deuda que tengo. En 2003, me llegó un mail de la gobernación diciéndome que ellos apoyaban a la gente oriunda a la que le iba bien y que estaba invitado a tocar allí cuando quisiera. La verdad es que dormí en ese momento, pero algún día iré.

Kevin Johansen + The Nada
Cuándo: viernes, a las 22
Dónde: Teatro Plaza (Colón 27, Godoy Cruz)
Entradas: $250, $350 y $450, a la venta en la boletería de la sala
Fuente:

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