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martes 24 de mayo de 2016

Hace 36 años se estrenaba El Resplandor

Sin televisión y sin cerveza

El terror psicológico llega a su máxima expresión de la mano de Stanley Kubrick, uno de los directores más amados y odiados por la crítica.

Las representaciones simbólicas, las observaciones sobre la naturaleza moral del ser humano y las críticas socioculturales no se hacen desear en El Resplandor (The Shining, 1980), una historia macabra que tardó en ganarse el cariño del público, pero terminó convirtiéndose en todo un clásico de culto, aunque a Stephen King no le haya gustado para nada la adaptación de su novela: "Kubrick convirtió la película en una tragedia doméstica con algunos toques sobrenaturales. Como no podía creer, no logró que la película fuera creíble para otros", así despotricaba el autor al momento de su estreno, el 23 de mayo de 1980.

A poco de arribar al hotel Overlook junto a su familia, para hacerse cargo de las tareas de mantenimiento del lugar, el frustrado escritor Jack Torrance (Jack Nicholson) empieza a comportarse de forma bastante inquietante. El frío, el aislamiento, la falta de sueño, sus propios fantasmas personales y la maligna influencia de la posada, sumado a una serie de inexplicables fenómenos paranormales no lo van a convertir, precisamente, en el mejor padre y esposo del año.

Una de las escenas más emblemática de la película es, sin dudas, el plano secuencia más tramposo de la historia del séptimo arte. La toma sigue al pequeño Danny mientras recorre con su triciclo los pasillos del hotel, donde en realidad hay varios cortes, pero la ilusión de continuidad se logra gracias al prolijísimo montaje de Ray Lovejoy.

Esta fue la cuarta película que usó el sistema de steadicam, un estabilizador de cámara que evita que la imagen tiemble mientras el operador sigue al objeto. Su creador, Garrett Brown, se hizo cargo de filmar la escena personalmente y así poner a prueba su invento ante uno de los directores más obsesivos de la industria.

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