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martes 26 de septiembre de 2017

Flor Raggi es Isabel en "Adiós querido pep"

Florencia Raggi interpreta a Isabel en la comedia "Adiós querido Pep", que se estrena este jueves, una mujer que se encuentra entre su desgastado matrimonio, el mundo espiritual y su verdadero deseo de vivir una vida más acorde a su ser.

Este debate se desarrolla en el velorio de Pep, un amigo en común con varios componentes que conformar la disyuntiva existencial del personaje.

"Yo trato de vivir sabiendo y recordando que voy a morir. No me da ni miedo ni tristeza, sino que es un pinchazo para vivir la vida hoy y disfrutar la realidad. No sabemos nada y sentir eso es de una gran sabiduría", sostuvo Raggi en una entrevista con la agencia Télam.

ADIOS QUERIDO PEP | Trailer

El elenco de la ópera prima de la uruguaya Karina Zarfino lo completan figuras como Facundo Arana, Juan Palomino o la española Marian Bermejo y pone sobre el tapete, con cierto humor, los engaños y las falencias que unen a las relaciones humanas en un momento extremo como es la muerte.

"Vivir y reír es ahora. No doy por sentado nada y vivo el presente, eso te lo da el contacto con que la muerte existe. No es que festeje la muerte, pero agradezco que al existir eso está la posibilidad de disfrutar y aceptar el hoy mucho más", agregó la actriz.

-En la película todos los personajes principales están unidos por el engaño y por la amistad. ¿Creés que esto es algo común en la vida o fue sólo un recurso para contar esta historia?
-Es algo que sucede en la vida. No es tan sencillo ser sincero con uno mismo y con el resto. Por eso existen engaños. Igual, habría que ver a qué llamamos "engaños": si es a lo que uno hace siente, hace o dice. Si es eso, en la película hay que ver si el personaje que tiene un amante siente eso. Ella se da cuenta que se está engañando si misma y eso es lo más grave. Esto es común a los humanos, pero creo que cada vez nos engañamos menos, tirando abajo cuestiones estáticas que estaban heredadas.

Detrás de cámara, presenta: "Adiós querido Pep" de Karina Zarfino

-También tratan el "miedo a la muerte". ¿Es algo con lo que se puede identificar el espectador?
-Siento que sí. Estamos despidiendo a alguien que se murió de sorpresa y cada uno de los integrantes lo vive de manera diferente. Lo que plantea la película es el miedo normal que vive cada uno. La muerte trae una gran incertidumbre a lo que puede pasar después. ¿Habrá algo? Podemos sentirlo, pero no saberlo. Eso es lo que se plantea: la posibilidad de reafirmar otra forma de vida, algo a lo que adhiero por lo que siento. Eso le quita drama a dejar a nuestros seres queridos.

-La muerte actúa como un disparador.
-Sí, me parece que también la plantea también como un despertador para la vida. Eso le sucede a todos los que están y se replantean lo que están haciendo y cómo van a seguir. Es algo común que sucede cuando muere un ser querido, pero que por lo general se disipa a los pocos días. Esos cambios deberían llegar bien adentro para vivir su vida mejor.

-¿Creés que cuando alguien se enfrenta a la muerte, propia o ajena, los arrepentimientos son más fuertes, como muestra la película?
-No sé si es arrepentimiento, pero sí se puede despabilar. Ese cachetazo puede avivarlo de las cosas importantes y de las que no son. Eso es lo mas positivo cuando sucede esto tan potente y visceral que es la finitud en este plano de un ser que queremos.

-En alguna entrevista diste a conocer tus estudios sobre "el mundo inmaterial", ¿te sirvieron para armar tu personaje?
-Sí, claro, sirvieron para saber qué quería contar la directora. Esa es una de las razones por las que me eligió. Es una curiosidad que tengo desde chica y algo que estudio desde hace tiempo y con lo que pude aportar bastante. Pero mi personaje hace y dice cosas de una manera en la que yo no lo hago. La forma no es exacta para nada, pero sí hay un montón de cosas de raíz que las conocía y las compartí para que Isabel tenga una carnadura bien verdadera.

-Los velorios suelen presentar situaciones que por ahí escapan al momento que se vive. ¿Por qué creés que sucede?
-A veces suceden cosas extrañas, decimos lo que no hay que decir o nos reímos cuando sabemos que no es lo que corresponde. Debe suceder porque se nos caen las barreras y las caretas cotidianas porque nos sentimos vulnerables ante un hecho tan potente. Sabemos en el fondo que hacia allí vamos. Cuando lo vemos cara a cara se nos afloja todo estamos más en contacto con lo esencial y verdadero. Ahí no hay tantas normas que nos puedan amparar.
Fuente: Télam

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