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sábado 23 de abril de 2016

Escena experimental hecha en Mendoza

El director teatral porteño Fernando Rubio ofrece un encuentro abierto en la Nave sobre su experiencia de montar una obra con actores locales.

El director de teatro experimental y artista visual porteño Fernando Rubio tuvo una primera experiencia de trabajar con un elenco de mendocinos, el año pasado, cuando en medio de las hileras de una vid del Valle de Uco montó su obra Todo lo que está a mi lado. Y ahora regresa para ofrecer una charla gratuita, en la Sala Verde de la Nave Universitaria. Lo hará en compañía de referentes de las artes visuales y escénicas locales, que han formado parte de sus proyectos y que lo llevarán a otro montaje similar: Sueña que duerme en el fondo del mar.
La idea de Rubio es confluir en un encuentro entre artes dramáticas, visuales y psicoanálisis. Porque lo que el artista, que viaja por distintas partes del mundo presentando sus singulares puestas escénicas, propone es un happening internacional, una vivencia multisensorial, personal e innovadora, donde el espectador es pata fundamental.
El año pasado estuvo en la bodega Monteviejo, ubicada en Tunuyán, que sirvió como escenario donde se montaron las camas en las que los espectadores se recuestan para vivenciar la obra.
Hoy hablará de aquello y de lo que hace una semana está creando con siete actores masculinos locales para mostrarlo a mitad de mayo en dos espacios diferentes de Mendoza: nuevamente la bodega Monteviejo y el espacio Le Parc.
"Este tipo de trabajos los he hecho en Buenos Aires y en Uruguay, en pocas oportunidades. El año pasado probé con Mendoza y fue increíble, tanto que gracias al interés de Gabriela Nafissi pude volver", resalta Rubio, minutos antes de sumergirse en los ensayos que lo tienen entusiasmado debido al talento y calidad humana de su elenco seleccionado.
Ellos son: Daniel Encinas, Ariel Rozen, Diego Portabella, Diego Quiroga, Enzo Miralles, Ernesto Latino Saá y Matías Lucero.
"Es parte de una modalidad con la que me gusta trabajar, que me enriquece más que venir con un elenco establecido. Me interesa el diálogo más profundo con la obra, que los actores se involucren y pueda tener diferentes miradas, perspectivas, resultados en cada función", explica.
Claro que el artista reconoce que el proceso de montaje es mucho más largo, "pero más enriquecedor para todos, también para el espectador".
Es que el director teatral, dramaturgo y artista visual define al público como "una fuerza estimulante para mis trabajos. Creo mucho en el espectador, no lo veo como algo pasivo o aislado al hecho artístico en cuestión", asegura.
Fernando Rubio, quien reparte su tiempo entre Río de Janeiro (donde tiene su hogar desde hace varios años) y Buenos Aires, cuenta que Sueña que duerme en el fondo del mar surgió hace un par de años a pedido del dramaturgo Mauricio Kartun.
"Kartun me pidió hacer algo especial para un evento que él dirigía en Tecnópolis y así trabajé sobre su material para llegar a esta puesta", detalla quien en cada montaje propone un acercamiento íntimo entre el teatro y las artes visuales.
En cuanto a de qué va la obra, el artista resume: "Soy de trabajar muchos temas en una misma obra. En este caso la idea formal, que revisa la presencia del espectador, pasa por el tiempo".
¿Cómo el tiempo? "Sí, porque nos preguntamos cuál es la inversión del tiempo que les damos a los otros desconocidos en la vida cotidiana", responde.
La puesta en escena comprende un gran círculo de agua como idea de lo ritual, con abundantes hojas alrededor de la escena en una poética que buscará reflexionar sobre "la importancia de no olvidarnos del que tenemos al lado".
Rubio considera entonces que el espacio no es un mero lugar de representación teatral.
"Es una maquinaria determinante para los acontecimientos que allí se dan", completa el director, que con esta nueva obra estará presente en el Wine Rock que se realizará en la bodega Monteviejo el próximo fin de semana. Luego, Sueña que duerme en el fondo del mar se verá los próximos sábado 14 y domingo 15 de mayo, a las 21, en el espacio cultural Le Parc.
Este happening puede denominarse personalizado para el asistente, cuenta con lenguaje de señas y se define por sí mismo como un "acontecimiento escénico".
Para concluir, Rubio –amante de los postulados de Guy Debord y de Gilles Deleuze y discípulo de Norman Briski y Eduardo Pavlovsky– repite: "Busco la explotación de la cercanía entre actor y espectador y la reflexión sobre las posibilidades de la palabra".

"Es un teatro casi personalizado y mágico" (por Silvina Persia, actriz y asistenta de dirección)


Llego a Todo lo que está a mi lado gracias a la talentosa actriz Valeria Rivas, que me recomienda con Gabriela Nafissi, directora de arte y cultura de la Bodega Monteviejo.
Cuando me convocan para hacer el casting con Fernando (Rubio), y él mismo me avisa que había quedado seleccionada, empezó el hermoso desafío. Trabajar con Rubio fue una de las experiencias más increíbles de mi carrera actoral, ya era todo un desafío trabajar en una "cama", un objeto que nos habita a diario y el cual es algo muy estimulante.
Haber experimentado la cercanía con el espectador me abrió la cabeza con relación al lugar adonde podemos llegar. Uno como actriz se da el lujo de tener esa intriga permanente de lo que puede llegar a suceder. Es un teatro casi personalizado, al estar con un solo espectador, cada 10 minutos, donde la proximidad se vuelve mágica, poder mirar a alguien a los ojos (bien adentro) es maravilloso, conmovedor.
Fernando es un director súper genoroso, con una calidez humana que a uno de lleno lo sumerge en este mundo teatral que se vuelve exquisito. Cuando ahora me propuso ser su asistente de dirección en Sueña que duerme en el fondo del mar, me sentí súper halagada. Ya me siento realizada.

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