espectaculos espectaculos
sábado 12 de marzo de 2016

"El público termina de completar lo que en mí es un boceto"

Unipersonal. Adrián vuelve a escena con un espectáculo de café concert que estrena esta noche, con los más distintivos ingredientes del género.

Adrián Sorrentino vuelve a escena con un espectáculo que integra lo mejor y más distintivo del café concert: lírica, humor, glamour y canto que –como para demostrar que la sonrisa puede dibujarse desde el inicio–, él decidió llamar Pastiche y podrá verse hoy a las 22, en Lobby Bar (San Martín y Peltier, Ciudad).

–Contame cómo ha sido la experiencia de armar este "Pastiche"...
–Estoy muy contento con este proyecto porque es un formato que me permite ir sábado a sábado dándole distintos giros, que es lo que quería, un espectáculo más dinámico.

–Lograr que el mismo espectáculo sea siempre distinto...
–Exactamente, aunque estructuralmente sea el mismo, va a ir cambiando, incluyendo distintas canciones, distintos monólogos, fragmentos de diversos artistas y así, se conforma este Pastiche que es el espectáculo.

–¿Qué matices va a tener desde lo musical?
–Va a tener tango, bolero, jazz y también poemas, monólogos míos, heredados o que me han escrito otros con mucho cariño. Con todo este material, calculo cada dos semanas o semana por medio, voy a ir girando los elementos para que el público, que se repite –porque, por lo general, la gente quiere volver a ver el espectáculo, hay reincidentes–, pueda tener el plus de lo nuevo.

–¿Qué rol va a tener el público en este show?
–El público siempre completa lo que uno tiene en la cabeza, termina de completar lo que en mí es un boceto. En mi cabeza está todo bocetado, estudiado, pero el público termina de darle la redondez. Creo que en todos los espectáculos sucede lo mismo, porque uno trabaja para el público.

–Pero en este caso la interacción es más fuerte que en una obra de teatro convencional...
–Y sí, yo hablo de frente al público, pero no soy de los que los hace participar, para que la gente no se sienta intimidada. Trato de que participen lo más posible desde el mágico anonimato de ser público.

Tácita negociación
–Siempre has hablado de la necesidad de ser un artista integral. ¿El café concert te ha dado esa oportunidad?
–Tengo muchos amigos artistas de teatro que han pasado por la experiencia del café concert y me han dicho que los ha hecho crecer, porque es de una exposición muy grande, por las herramientas que se utilizan, por el baile, el canto, la actuación. Si bien no es una comedia musical, en general, el café concert es bastante fragmentado, con fragmentos se arma un todo y existe esa necesidad de estar muy atento y muy alineado con el tiempo que está manejando el público.

–¿El tiempo lo va marcando el público?
–Sí, pero tratando de imprimir el tiempo de uno. Es una negociación entre el público y el actor que hace que todos vibremos en la misma frecuencia.

–Es como en una sinfonía, que empieza con acordes suaves y va in crescendo...
–Tal cual, eso sucede en el café concert. A veces la gente se pregunta qué carajo estoy viendo, porque al verme salir a mí con lentejuelas, ¡imaginate! (risas).

–¿Eso no lo instrumentás como parte de cierto desafío al espectador, de no ser complaciente?
-Yo al público le aclaro de entrada que soy el artista que está viendo arriba del escenario y que el día que me vean de traje y corbata me maten (risas).

Los detalles
–Artistas de vodevil, como Charles Chaplin o los hermanos Marx, estaban en todos los detalles: el vestuario, la gestualidad, la construcción del personaje. ¿El café concert tiene similares exigencias?
–Tal cual. La otra vez charlaba con una actriz amiga y me preguntaba qué es lo que tiene el café concert que lo hace tan particular. Yo creo que en primer lugar tiene que tener un poco de magia, lo necesita, y yo trato, hago todo los esfuerzos posibles para que al menos en mi vestuario, por dar un ejemplo, la gente no vea nada que tenga colgado en su ropero. Creo que desde ahí ya construís un poco la magia. La magia es eso. El café concert me da esa oportunidad de juego. Es tan lúdico que me da la posibilidad de desnudarme y contar quién soy verdaderamente, porque soy lo que ven y a partir de allí creo que se relajan y empiezan a disfrutar cada instante del espectáculo.

–¿En algún momento te ha costado construir esa honestidad con el público?
–En alguna época sí, cuando tenía menos herramientas, sobre todo humanas, porque las artísticas uno las va incrementando con el tiempo y se van afianzando –si es que no te dormiste en los laureles–, para querer ser cada día mejor como artista, pero que va acompañado de querer ser cada vez mejor como persona. Seguramente, cuando era más pichón y me vulnerabilizaba más rápido, sí me sentía acorralado en el escenario y me daba hasta miedo subir. Pero ahora es un lugar en el que nado tan a gusto que creo que al estar a gusto yo, eso hace que la gente también esté cómoda.

Diferencias entre stand up y café concert
Hoy el stand up ha crecido como género y en algunos casos, lo consideran emparentado o heredero del café concert. Estas son las consideraciones de Adrián Sorrentino, que si bien aclara no es especialista en stand up, sí tiene amplia experiencia en el otro género: nada más ni nada menos que 25 años dedicados a él.
"El café concert viene del cabaret francés y alemán. Es un espectáculo en el que hay un concepto y una coherencia estética muy especial. En el stand up no pasa necesariamente, porque te podés subir al escenario con la ropa con la que anduviste todo el día y contar una historia basada en un hecho cotidiano que despunta en humor", compara el actor.
"El café concert tiene toques de danza, poemas, canciones. El stand up se puede hacer en lugares donde se hace café concert, pero este tiene una teatralidad y una estética en el material que se elige y en lo visual que no lo tiene el stand up. Son dos géneros maravillosos, pero muy distintos", cierra.

Para saber

Pastiche
Unipersonal de Adrián Sorrentino
Cuándo: Hoy a las 22
Dónde: Lobby Bar (San Martín y Peltier, Ciudad)
Entradas: $80
Reservas: 4243836
Fuente:

Dejanos tu comentario

Más Leídas