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martes 29 de noviembre de 2016

"El peligro en el arte no proviene solo de los políticos sino de Internet y las redes"

Lo dijo Thierry Frémaux que está por cumplir una década al frente del Festival de Cannes y que está en el país.

Antes que nada crítico de cine, Thierry Frémaux, que está por cumplir una década al frente del Festival de Cannes, vuelve a visitar la Argentina en vísperas del mercado Ventana Sur para presentar una selección de obras trascendentes de todo lo visto en la Costa Azul, que seleccionó junto a su equipo.


La "Semana del Cine del Festival de Cannes", que comenzaba este martes en el Espacio Incaa Gaumont de Buenos Aires con la proyección de "I, Daniel Blake" de Ken Loach, ganadora de la Palma de Oro, continuará mañana con "Capitán Fantástico", de Matt Roos, en la que actúa Viggo Mortensen, uno de los grandes invitados al igual que su colega francesa Isabelle Huppert, protagonista de "Elle", de Paul Verhoeven, que irá el miércoles.

El jueves se verá "Train to Busan", de Yeon Song-Ho; el viernes "Juste a la fin du monde", del canadiense Xavier Dolan; el sábado la alemana "Toni Erdman", de Maren Ade; y el domingo se repetirá "I, Daniel Blake".

De larga experiencia en el mundo del cine del más alto nivel, Frémaux vivió tiempo atrás en Buenos Aires, y por eso mismo habla en fluido español. Y define la visita que hace todos los años a la ciudad como "un excelente cierre", antes de dedicarse por completo a la programación de una muestra que, él mismo explica, va más allá del cine que la justifica.

"La semana que presentamos aquí es la primera y hasta ahora la única que el festival organiza en el exterior y en una misma ciudad", dice. En su diálogo con Télam, Frémaux subrayó que muchas otras ciudades estuvieron interesadas en una cita como esta, y aclara que el éxito tiene que ver con que se da un encuentro "entre el deseo de Cannes de considerar a la Argentina como un país de cine, con mercado, con talentos de ayer y hoy, y el público de Buenos Aires, con una exigencia similar al que participa en Cannes".

Frémaux se mostró satisfecho de la libertad con que en la última entrega el equipo del filme brasileño "Aquarius" expresó su disconformidad con el entonces posible "impeachment" y destitución de Dilma Roussef en su país, con carteles críticos que dieron la vuelta al mundo.

"Me tomó por sorpresa", asegura "y me pareció muy bueno que ocurra: el año que viene vamos a festejar el 70 aniversario de Cannes, por eso estuve trabajando mucho en la historia, y la idea original en 1939, aunque el primero recién fue en 1946 tras la guerra, fue la de la libertad frente al de Venecia, sesgado de fascismo por Mussolini".

"En el año 1946 fue la idea de la reconstrucción del mundo después de la guerra, y desde entonces en las 68 ediciones siguientes siempre hubo manifestaciones de tono político, incluso con directores perseguidos y hasta encarcelados en sus pases", recuerda.

"El peligro en el arte no proviene solo de los políticos sino de Internet y las redes, de otras formas de cultura. Cualquier cosa buena o mala de lo que pensamos tiene que ver con Internet. Sin embargo el cine vive en un mundo donde hasta hace algunos años era el único rey de las imágenes, y ahora ya no", sentencia, en referencia a la web y sus plataformas.

Más allá de ese panorama, el también director del Instituto Lumére de Lyon, que en la edición de 2014 persuadió a las estrellas de no tomarse selfies en la alfombra roja, vislumbra un futuro promisorio, fortalecido por los embates de las nuevas tecnologías comunicacionales.

"Sin embargo cuanto el cine menos rey parece, deviene más fuerte. Las plataformas proponen series larguísimas para una historia que Fritz Lang contaba en hora y media, y eso que yo soy seguidor de lo que se produce ahora para televisión. En Lyon reciclamos tres salas que estaban cerradas que ahora están funcionando muy bien", asegura.

"Para la gente el cine es impacto. Por ejemplo, el actor y diseñador de modas Tom Ford, dueño de fama y dinero, tenia como sueño hacer una película y ya hizo dos. O algunos cantantes, que desean llegar a la pantalla grande. Es la idea de 'iglesia' no solo como edificio, sino como una religión planetaria. Por eso es importante para mí estar acá, un país muy importante para los actores, donde hay que cuidar la diversidad temática", dice.

El festival francés llena salas desde su primera función hasta la última: "Vivimos en un mundo donde cada cosa debe crecer y es una de las preguntas que nos hacemos en Cannes, cómo crecer. Vamos a festejar el 70 aniversario y es tiempo de preparar el futuro. Este año, además, muchos de los filmes en las competencia crecieron en duración, y eso le complica las cosas a los críticos, pero bueno, hay que respetar a los artistas", confiesa.

"Antes la películas extensas eran 'Laurence de Arabia' o 'Apocalypse Now'. A mí no me molesta, pero a algunos si. Creo que es nada más que coyuntural. Los autores como artistas tienen más libertad, no se someten a reglas de producción, no tienen límites".

Del próximo festival, Frémaux jura que hasta ahora solo sabe en qué andan algunos de los creadores ya consagrados, algunos frecuentes en las grillas, pero no mucho más que eso. Y comenta que la faena comenzará con el inicio de 2017, en vista al 17 de mayo cuando nuevamente se enciendan los proyectores.

"Armar la programación provoca una excitación muy grande, una aventura, tensión hasta último momento. Empecé en Cannes hace quince años y hace diez que estoy al frente. Estuve a punto de dejarlo, pero mi vida no es trabajar para una empresa privada sino cumplir un servicio público, y si me quedé, más allá de que hay cosas emblemáticas que no cambiarán nunca, no es para que las cosas sean iguales sino para pensar en el futuro. En eso estoy.", concluyó.
Fuente: Télam

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