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domingo 04 de septiembre de 2016

El Papa de Sorrentino brilla en Venecia

La historia de un cardenal estadounidense conservador que se convertirá en Pio XIII, un papa joven y bello, el primer pontífice norteamericano, que se ve acosado por dudas y contradicciones.

Era una de las citas más esperadas del Festival de cine de Venecia: El estreno mundial de los dos primeros capítulos de la serie de televisión Sky «The Young Pope» (El papa joven) de Paolo Sorrentino, ganador de un Oscar con «La grande belleza» (2013). El británico Jude Law interpreta a Lenny Belardo, un cardenal estadounidense conservador que se convertirá en Pio XIII, un papa joven y bello, el primer pontífice norteamericano, que se ve acosado por dudas y contradicciones: Ingenuo y astuto, irónico y pedante, determinado e inseguro, antiguo y moderno, distraído pero seducido por las intrigas de la curia. Mantiene la prohibición de fumar en el Vaticano, introducida por su predecesor Juan Pablo II, pero él sí fuma. «Supe que Ratzinguer fumaba», ha explicado Sorrentino.

Como asistente más cercana, Pio XIII cuenta con la anciana monja que lo acogió en el orfanato: La hermana María (Diane Keaton). Y su maestro de ceremonias es el cardenal Gutiérrez (Javier Cámara).

Como otros cineastas, también el realizador napolitano se ha sentido atraído por la figura carismática que representa un papa y lo hace con su estilo innovador habitual: Efectos visuales extraordinarios y escenas oníricas, con evocaciones al cine de Fellini, Antonioni y al «Habemus Papam» de Nanni Moretti. La fascinación de Sorrentino por Venecia se abre precisamente con un sueño en la plaza de San Marcos: Un bebé gatea sobre una serie de querubines dormidos y de ese contexto onírico surge la figura de espaldas del pontífice vestido de blanco.

Pío XIII exige para desayunar Cherry Coke Cero y no autoriza que se comercie con su figura fotografiada en objetos promocionados por el Vaticano, porque Dios es la única figura que importa. Su duelo con el cardenal Voiello (Silvio Orlando), encargado también de las finanzas, abunda en las intrigas: El papa logra que el confesor de la curia rompa el secreto del confesionario y le revele los pecados del cortesano cardenal Voiello, que resultan ser pensamientos lujuriosos con la estatua Venus de Willendorf (famosa figura del arte prehistórico).

Inevitable que en la rueda de prensa la primera pregunta a Sorrentino fuera sobre qué reacción esperaba del Vaticano ante su serie: «Es un problema del Vaticano, no es un problema mío. No es ni siquiera un problema. Si tienen la paciencia de verlo completamente comprenderán que es un trabajo que afronta con curiosidad y con honestidad, sin ningún deseo de hacer estériles provocaciones ni de mostrar alguna forma de prejuicio o de intolerancia. Se tratade un trabajo que indaga con honestidad y curiosidad las contradicciones y las cosas fascinantes del clero, de los curas y de las monjas, y de un sacerdote diverso a los demás que es el papa», declaró Sorrentino, quien al mismo tiempo reconoció sus limitaciones para abordar «un mundo tan complejo» como el de la curia y el Vaticano en diez horas que duran la serie.

A Paolo Sorrentino se le ha preguntado si no va contracorriente al plasmar en la serie un papa conservador que no sería el caso de Francisco: «El papa que hemos tratado de reflejar es diametralmente opuesto al actual, pero podría ocurrir que después de un papa liberal venga uno que tenga ideas diversas». «El papa joven», en los dos capítulos presentados, es una obra entretenida, con cierta comicidad, con fuerza plástica, pero está por ver si Sorrentino es capaz de mantener el interés en toda la serie.
Fuente: abc.es

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