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domingo 17 de julio de 2016

El nuevo Tarzán visitó Argentina

Escenario tuvo la posibilidad de dialogar con el actor sueco Alexander Skarsgård durante su visita a Buenos Aires para promover la película La leyenda de Tarzán, que se estrena el jueves en Mendoza

Fue un vampiro, ahora es el rey de los monos y próximamente interpretará a un mudo. El actor sueco Alexander Skarsgård vive su mejor momento profesional, que a la vez es uno que resultará decisivo para su futuro como galán de Hollywood. Esto se debe a que el éxito que tenga su nueva película, La leyenda de Tarzán, será condicionante para que los grandes estudios se interesen en volver a ponerlo al frente de una producción de gran presupuesto.

La cinta, dirigida por David Yates, se estrena el jueves en Mendoza y cuenta la historia de Edgar Rice Burroughs acerca de un niño criado por monos, pero con un giro interesante, ya que narra la historia del personaje de atrás hacia adelante.

Es decir que conocemos al protagonista cuando ya está reinsertado en la sociedad de Londres y vive bajo el nombre de John Clayton III.

Sin embargo, la tiranía del rey Leopoldo II de Bélgica (que existió en al vida real) lo obligará a regresar al Congo, donde se crió, para evitar que la población sea esclavizada y todos los animales de la selva, aniquilados.

Skarsgård, quien hasta ahora hizo principalmente filmes independiente y saltó a la fama por su rol de malo en el suceso televisivo True Blood, visitó Buenos Aires para promover la película, que tuvo un presupuesto de 180 millones de dólares a pesar de haber sido rodada íntegramente en un set de Inglaterra.

El sueco, que es hijo del celebrado actor Stellan Skarsgård y está de novio con la presentadora Alexa Chung, estuvo en el país por menos de 24 horas, pero dejó la clara impresión de que no es sólo una cara bonita y de que, a pesar de que ahora es Tarzán, busca cimentar su camino en la pantalla grande a fuerza de roles serios y películas desafiantes.

Escenario participó en una rueda de prensa y entrevistó al intérprete, quien además de ser uno de los hombres más deseados del mundo es un ferviente amante del fútbol.

–Este es el tipo de película que puede catapultar o frenar en seco tu carrera como galán de Hollywood, ¿dudaste en aceptar el rol por tratarse de una cinta tan grande?
–La verdad, no. Estaba muy entusiasmado con este papel, porque soy fanático de Tarzán desde que era un niño. Eso se lo debo a mi padre, que también es actor, porque nos llevó a ver todas las películas viejas de Johnny Weissmüller. Así fue como yo conocí y me enamoré de Tarzán, porque él nos quiso enseñar a su ídolo. Podría haberme resultado intimidante que se trate de una película tan grande, porque antes hice películas independientes, pero a la vez estaba muy entusiasmado por el guión.

–Siendo que era fan de Tarzán, ¿qué opinó tu padre de la película?
–Justamente, acabo de llegar de Estocolmo, porque el lunes fue la avant première de la película allí, en mi país. Fue una noche que no voy a olvidar jamás en mi vida porque fue muy emotivo. Sentarme en el cine al lado de mi padre, mis hermanos menores y mi hermana fue increíble. Fue un evento familiar, realmente. Estar justamente al lado de mi papá, que era tan fanático, mientras la veía fue algo increíble. Por suerte, le gustó mucho la película.

–Además del personaje, ¿qué te atrajo del proyecto?
–Me gustó que a pesar de ser un personaje icónico, el inicio de la película es muy original. No conocemos al hombre mono sino a un hombre que toma el té con el primer ministro de su país. La cinta empieza cuando el personaje ya se reinsertó en la sociedad y eso me pareció diferente a cómo se había encarado la historia en el pasado.

–Esta es la primera película grande que dirige David Yates por fuera del universo de Harry Potter, ¿cómo fue trabajar con él?
–Me entusiasmó mucho la idea de trabajar con él porque, aunque ya está comprobado que puede hacer películas grandes de aventura para toda la familia, soy un conocedor y un fan de los trabajos que hizo antes. Sobre todo, aquellos que realizó para la televisión británica, que fueron producciones pequeñas, pero muy centradas en los personajes. Eso fue muy reafirmante, porque el simple hecho de saber que la persona a cargo del proyecto está interesada por los personajes y sus vínculos te hace el trabajo más sencillo. David, además, estaba casi tan interesado en mostrar el vínculo entre Tarzán y Jane como en hacer una película de acción, con efectos especiales. Me gustan las películas pochocleras, pero es fundamental que tengan corazón y profundidad; me tienen que importar los personajes para que me importe la historia.

–En la cinta conocemos a un tirano que somete a su población y vemos a Estados Unidos e Inglaterra involucrarse en la política internacional, ¿fue adrede este reflejo con el panorama internacional actual?
–Me gustó mucho que la película estuviera basada en un contexto que fue real, porque hay mucha gente que no sabe la historia del genocidio en el Congo y todo el mal que hizo el rey Leopoldo II de Bélgica. Sin embargo, no termina siendo un bodrio pesado por la parte histórica, porque tiene mucho de acción y aventura. Poder ver lo que el rey hace a través de los ojos de Tarzán es muy interesante porque, sin dudas, son situaciones que también vemos hoy. Esto fue hace 130 años, pero evidentemente seguimos cometiendo los mismos errores una y otra vez. Si bien la esclavitud ya fue abolida, hay un claro sentimiento de superioridad y de imperialismo en nuestra sociedad que está muy presente. Asimismo, la manera en la que tratamos a los animales es abordada también en la película. Me encantaría que los chicos que vayan a verla entiendan el valor de cuidar a los animales y nuestro planeta Tierra.

–¿Algunos de los animales que aparecen en la película son reales?
–Los pájaros, los pollos y la aldea son reales (risas). Lo más interesante para mí del proceso de realización es que, como vengo del palo independiente, antes me resultaba muy fácil saber qué iba a ver cuando la película estuviera terminada, pero ahora fue todo lo contrario. Cuando me senté a verla descubrí a estos animales hermosos, que nunca estuvieron conmigo. Trabajé con otros actores que usaban trajes y hasta con una pelota de tenis, que simulaban ser los animales, pero luego, en posproducción crearon todo este mundo alrededor nuestro, que es bellísimo.

–Fuiste un vampiro en "True Blood" y ahora sos el rey de los monos, ¿cuál es tu próximo desafío?
–Los más probable es que haga una película en la que voy a interpretar a un mudo. Eso es lo próximo que quiero hacer.

"Voy a pasar una semana en la Amazonia, bajo las estrellas"
La leyenda de Tarzán muestra unos paisajes del Congo Belga que resultan impresionantes para el espectador y hacen muy difícil comprender que los actores nunca salieron de un set cerrado de Londres. Es decir que tanto Alexander Skarsgård como Margot Robbie, Samuel L. Jackson y Christoph Waltz nunca estuvieron en la selva, al rayo del sol o sufriendo el intenso calor y la humedad del continente africano.

Este detalle provocó que el protagonista de 39 años sintiera la necesidad de conectarse con la naturaleza en la vida real y, estando en Argentina, anticipó que en unos días se tomará unas vacaciones nada menos que en la parte brasilera de la Amazonia, muy cerca de Argentina.

"Hace un mes que estoy viviendo entre aeropuertos y hoteles de lujo, tomando té en tazas con ribetes de oro. No me molesta, porque es parte de mi trabajo para promover la película, pero en unos días, apenas termine con todos los compromisos, me voy a pasar una semana entera a la Amazonia. Más específicamente en un lugar que está a una hora de Manaos. Voy a dormir bajo las estrellas y a convivir con los indígenas. Estoy muy entusiasmado con esto", explicó Skarsgård.

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