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miércoles 05 de octubre de 2016

El gran ganador de los premios Cóndor

Pablo Agüero: su película Eva no duerme fue la más galardonada en la entrega que reconoce la producción del cine nacional.

Por Selva Florencia Manzur y Marcela Furlano
uno_escenario@diariouno.net.ar

El filme Eva no duerme, del realizador mendocino Pablo Agüero, se convirtió en la cinta más galardonada de la 64ª edición de los Premios Cóndor de Plata al cine nacional, que entregó la Asociación de Cronistas Cinematográficos de Argentina (ACCA) el lunes a la noche en una gala en el Centro Cultural Kirchner de Buenos Aires. La película se llevó cinco galardones, entre ellos el de mejor director.

La segunda producción más premiada, con cuatro estatuillas, fue El patrón, radiografía de un crimen, de Sebastián Schindel, la cual se quedó con el galardón a mejor cinta de ficción y mejor actor (Joaquín Furriel).

Diario UNO dialogó con Pablo Agüero, a pocas horas de convertirse en el gran ganador de los Premios Cóndor de Plata.

–¿Cómo recibís estos premios, en especial el de mejor director?
–Resalto ante todo que Eva no duerme fue la película que obtuvo más premios Cóndor este año, y vivo esos cinco trofeos como reconocimiento a todo el equipo, porque fue un auténtico trabajo de creación colectiva. Ese espíritu colectivo es lo que define tanto la forma como el contenido de la película. Ese es el tema que trata: cómo apropiarnos colectivamente de un símbolo y convertirlo en un instrumento para nuestra propia transformación. Pero me siento particularmente honrado por estos premios. Porque, sinceramente, sentía que había saltado al vacío y no esperaba ningún reconocimiento. Me sorprendió mucho el coraje de la Asociación de Cronistas Cinematográficos al premiar una película que va contra todas las facilidades consensuales: es teatral en una época en la que el realismo se ha vuelto omnipresente, se permite ser ambigua políticamente, no es partidista, cuestiona la versión oficial de la historia, es inclasificable tanto narrativamente como estéticamente. Creo que fue Jorge Luis Borges quien decía que es mas difícil ser un buen lector que ser un buen escritor. En ese sentido, me conmueve la sensibilidad de la gente que sabe decodificar y apreciar una obra sin concesiones.

–¿Cómo sigue ahora el recorrido de la película?
–Los Cóndor son el broche de oro de una larga trayectoria. Eva no duerme ya ha dado la vuelta al mundo, fue presentada en la selección oficial de los festivales más importantes (San Sebastián, Toronto, Roma y unos 30 más), ganó premios en distintos países (mejor guión del año en Francia, mejor director en Amiens, mejor película en Lisboa, etcétera), fue estrenada en Argentina, Francia, España, Grecia. Cosechó excelentes criticas en Norteamérica, en Italia, en Francia. Creó debates en Argentina, molestó muchísimo a los españoles. Ya salió en DVD en nuestro país y se editó un doble DVD en Francia (que incluye también Salamandra, mi primera película, un librito, varios bonus). También fue estrenada por segunda vez en Buenos Aires y recorrió el país con los cines del Incaa (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales). Ahora comienza una etapa nueva, más secreta y subterránea. Espero que Eva no duerme siga circulando y generando discusiones, como fue en su época la experiencia clandestina de La hora de los hornos. Creo que nuestra época, más que ninguna otra antes, se presta para ese tipo de "resistencia cultural".

–¿En qué estás trabajando?
–Durante los interminables años que duró el financiamiento de Eva no duerme, tuve tiempo de trabajar sobre otros guiones. Actualmente estoy reescribiendo uno sobre el Rey de la Patagonia, afinando otro casi acabado sobre la caza de brujas en el país vasco, desarrollando otra historia que sucede en Japón y que será filmada en japonés. Son proyectos ambiciosos que necesitan mucha investigación y mil reescrituras, y que implican desafíos particulares de producción. Así que no sé cuál será la próxima película. Sólo puedo, inspirándome en aquel potente manifiesto de Roberto Arlt, continuar "escribiendo en orgullosa soledad" y confiar en que "el futuro es nuestro".

Reclamos varios
El patrón, radiografía de un crimen, de Sebastián Schindel, fue elegida como mejor película en una gala que contó con emotivos homenajes y algunas apreciaciones políticas.

La ceremonia comenzó con un homenaje al tango, con proyecciones como El día que me quieras, de Carlos Gardel (1935) o Sur, con interpretación de Roberto Polaco Goyeneche, lo que le dio un aire bien porteño al inició de la velada. La flamante ganadora del Hugo, Ana Fontán, se hizo dueña del escenario e interpretó un popurrí de tangos con piezas como Se dice de mí o Yo no sé lo que me habrán hecho tus ojos, acompañada en piano por Diego Vila.

El presidente del Incaa, Alejandro Cacetta, subió al escenario para reconocer no sólo la tarea de los cronistas, sino, también, el "gran momento del cine no sólo por el mercado local, sino que en el exterior hay películas que están logrando premios y que tienen una gran diversidad".

Luego fue el turno del secretario general de la Asociación de Cronistas Cinematográficos de Argentina (ACCA), Claudio Minghetti, quien afirmó: "Logramos el apoyo de muchos organismos del Estado y hemos tenido respuestas inmediatas, muy fructíferas, para ver que en Argentina se puede construir sobre lo construido y no involucrar lo político en algunos temas. Es una virtud que se presenten los planes de fomento porque sirve para que el cine argentino siga creciendo".

Pese a ello, entre los premiados existieron algunos reclamos o reproches, como el del ganador a mejor fotografía por su trabajo en Eva no duerme, Iván Gierasinchuk, quien arrancó el aplauso de la platea al espetar: "Sin ofender a nadie, no quiero más gobiernos como el que hoy nos gobierna porque trae ideas que atrasan".

Paola Barrientos, al recibir el premio a revelación femenina por su papel en Ciencias Naturales, dejó en el aire los pocos espacios para la proyecciones, más allá de los agradecimientos: "Creo que ni mi vieja llegó a ir al cine a ver la peli", dijo con respecto a algo que el propio Cacetta reconoció en entrevistas ni bien asumió el cargo.

En esa línea se ubicó la ganadora a la dirección de arte, Mariela Rípodas (Eva no duerme): "Yo siempre tengo mucho trabajo y este año hubo muy pocas películas, no sé por qué", dijo en clara alusión a la supuesta baja en las producciones nacionales.

Emoción en palabras
El momento dedicado a los derechos humanos que toda entrega de premios tiene estuvo a cargo de Joaquín Furriel, ganador como mejor actor por su protagónico en El patrón..., quien representó a un semiesclavo de un carnicero que terminó matando, por el mal estado de la mercadería, a varias personas.

"El premio se lo dedico especialmente a Víctor Saldívar, el verdadero Hermógenes (el protagonista). Tenemos que evitar estas situaciones. La OIT eligió esta película como ejemplo. Denunciemos si vemos patrones hijos de puta" como el del filme, dijo Furriel.

Como en las ediciones anteriores de los Cóndor, también hubo tiempo para varios homenajes, como lo fueron a la trayectoria para Hugo Arana y Norma Aleandro, o a Alejandro Agresti por el El acto en cuestión.

También fueron reconocidos Adiós Sui Generis, de Bebe Kamin y producida por Leopoldo Torre Nilson en 1976, en plena represión militar; a Oscar Barney Fynn a 50 años de su primera película, La balada del regreso, y al investigador Roberto Blanco Pazos.

Un ronco y casi sin voz Arana, que estuvo filmando toda la noche, sostuvo que Argentina es "un país de una cosecha cinematográfica grande" con "géneros cargados de matices", a la vez que pidió a los medios que le den más espacio a las buenas noticias "como estos premios".

Los discursos más emotivos los pusieron Mónica Lairana, ganadora a mejor actriz de reparto por El patrón, radiografía de un crimen, quien agradeció a su madre "a pesar" de que se llevan mal, y Alejandro Carrillo, por su edición en El clan, el filme de Pablo Trapero, quien reconoció que sin el sostén de su familia no podría trabajar en cine.

También hubo un homenaje interpretado por el autor de bandas de sonido Pablo Sala, junto con Gloria Pankaeva y Gastón Frosio, a artistas fallecidos, como Ricardo Dupont, Irma Roy, Hugo Castro, Mariano Mores, el director Juan Pablo Lapace, Horacio Salgán, el guionista Plácido Donado o el camarógrafo Diego Triviño.

Dolores Fonzi, que no pudo estar presenten en la gala, se llevó el Cóndor a mejor actriz por La patota, con un papel que no sólo fue reconocido a nivel local, sino que, en julio pasado, obtuvo el Premio Platino, el galardón que celebra al cine iberoamericano.

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